Cultura

Ricardo Iniesta: «Hay riesgo de que Atalaya se marche a Madrid»

La compañía, que estrena «Marat-Sade» en Sevilla el día 23, cerrará 2016 con excelentes resultados artísticos, pero con la necesidad de que continúe el respaldo de la Junta y el Ayuntamiento para evitar su traslado

El director de la compañía sevillana de teatro Atalaya, Ricardo Iniesta
El director de la compañía sevillana de teatro Atalaya, Ricardo Iniesta - Rocío Ruz
Jesús Morillo Sevilla - Actualizado: Guardado en:

Atalaya es en estos momentos, con la retirada de Távora y la marcha de La Zaranda a Madrid, el gran referente del teatro andaluz. La compañía que dirige Ricardo Iniesta lleva treinta y tres años en activo, en los que ha recorrido treinta y seis países, actuado en 400 ciudades españolas y obtenido treinta y siete galardones, entre ellos el Premio Nacional de Teatro en 2008. Todo ello desde Sevilla, lejos de Madrid y Barcelona, y desarrollando en paralelo iniciativas de teatro social y comunitario desde el Centro TNT, en Macarena Norte, del que han surgido propuestas como las producciones con las actrices de etnia gitana de El Vacie. Sin olvidar una labor de formación y de investigación concretada en cursos e iniciativas como el Mitin y el Cenit.

Este 2016 ha sido, además, un gran año para Atalaya. Triunfaron en la cartelera madrileña con la lorquiana «Así que pasen cinco años», lograron el premio del público y de la crítica del festival internacional de teatro Noches de Moscú y cierran el año con el estreno en Sevilla de «Marat-Sade», obra coproducida con el Grec y que llega del 23 al 27 de noviembre al Lope de Vega. A pesar de estos triunfos, Iniesta tiene dudas sobre la continuidad de la compañía en Sevilla y no descarta un traslado a Madrid, lo que dependerá del apoyo que puedan garantizarle la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento.

Inista valora las razones por las que la compañía sigue siendo pujante: «Ha habido suerte. Suerte de a lo mejor salir de Madrid. Mi experiencia allí era de mucha dispersión, me vine aquí para concentrarme. Y a partir de ahí como una semilla ir creciendo. He tenido la suerte de dar con personas como Mamen Gallardo, fundamental en toda nuestra trayectoria. Y más adelante, las personas que forman ahora mismo Atalaya y otros que, aunque ahora no estén, están cercanos y colaborando en proyectos. El legado se va transmitiendo y hay una continuidad gracias al trabajo de cientos de personas que han estado dentro o cercanos. Hay esa idea de encontrar un estilo propio que se valora mucho en todo el país. Hemos ido espectáculo a espectáculo, casi veinticinco, y teniendo que acertar. Ha habido algún espectáculo fallido, muy poquitos, pero siempre hemos estado intentando echar el resto, porque muchas veces pensábamos que era el último».

Sin embargo, su situación sigue siendo precaria si se compara con lo que las compañías sevillanos han aportado a la cultura andaluza: «Quisiera que hubiera más compañías. De hecho, hablé con la consejera Rosa Aguilar y le comenté que era muy importante que se apoyaran equipos estables, porque al final de los años 80 y 90 lo que queda en la memoria del teatro andaluz es La Cuadra, La Zaranda, Axioma, Los Ulen, Teatro del Velador, Atalaya… las compañías que hemos estado luchando codo a codo. Al teatro no lo mantienen vivo nombres famosos que vienen, hacen un montaje y se van. Lo mantienen las compañías estables. El teatro tiene que ser día a día, si no corre el riesgo de que desaparezca esa ética de trabajo y se convierte al final en caras famosas para llenar un teatro».

Según Iniesta, «hay que tener mucha capacidad de resistencia para aguantar que cualquier persona que lleve muchísimo menos tiempo y que lo que hace no tiene esa repercusión fuera de este país de repente se lleve cuatro Max. Y tú que llevas haciendo este trabajo y sabes lo que realmente valora el público, como no eres una cara conocida y no formas parte de una determinada red no accedes a eso». Esto hace, según el sevillano, que «mucha gente en el camino se desanime. Yo mismo, si no fuese por mi equipo, me iría solo a Madrid. Ahora tengo que pensar que no me puedo ir solo y lo hemos venido hablando y valorando. Vamos a ver por dónde la consejería y el Ayuntamiento nos siguen apoyando, si no tendremos que marcharnos».

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