El escritor argentino Pedro Mairal
El escritor argentino Pedro Mairal - J. M. SERRANO
FERIA DEL LIBRO

Pedro Mairal: «Me llevó diez años desarrollar el tono de “La Uruguaya”»

El escritor argentino mantuvo un coloquio sobre su novela, con once ediciones en España y de la que prepara versión cinematográfica

SEVILLAActualizado:

La participación del argentino Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970) en la Feria del Libro de Sevilla era una de las más esperadas. La razón: su novela «La uruguaya», publicada aquí por Libros del Asteroide, se ha convertido un fenómeno editorial tanto en España, donde lleva ya once ediciones, como en su país natal, donde ha vendido ya más de 35.000 ejemplares y va a ser adaptada al cine, con la colaboración ya confirmada para un tema de la banda sonora del uruguayo Jorge Drexler.

El éxito de esta novela, donde Mairal decidió «jugarme entero y poner toda la carne en el asador», reside en una ficción escrita como una obra de no ficción, con un tono coloquial, pero donde abunda el humor y ciertos pasajes de lirismo, pero donde brilla, sobre todo, el personaje de Lucas Pereyra, un escritor en plena crisis de los cuarenta que aburrido de la vida conyugal consigue que el pulso se le vuelva a acelerar por las calles de Montevideo del brazo de una veinteañera uruguaya, a la que llama no por su nombre sino significativamente por su apellido Guerra.

El escritor participó ayer en un debate en la Feria sobre su novela, organizado por el Centro Andaluz de las Letras, primera parada de una gira en la que aprovechará para promocionar la reedición que Libros del Asteroide ha realizado de su debut: «Una noche con Sabrina Love» (1998), a la que un jurado en el que estaban Bioy Casares, Roa Bastos y Cabrera Infante le otorgó el premio Clarín de novela.

Una de las claves del éxito de «La Uruguaya es que es una ficción que parece una obra de no ficción.

Ese es un poco el truco de libro. Me muestro pero no me muestro, soy yo, pero no soy yo.

Un tono confesional, pero ficción.

Ponerle al personaje Lucas Pereyra en lugar de Pedro Mairal me permitía contar cosas que no me sucedieron o sí, pero que no quiero que se sepan exactamente cuáles. Es lo que llamo la periferia de la experiencia que hace referencia no solo a lo que te sucedió, sino a lo que casi te sucede, lo que tenías ganas que sucediera o lo que temías que sucediera. Si a mí casi me pisa un auto, al personaje seguro que le pisa. Eso me dio mucha libertad para confesar cosas de las que no se debe hablar, como el dinero, los hijos... y a la vez no soy yo.

Otra clave es haber encontrado una escritura transparente, con lugar para el humor y el lirismo.

En «La uruguaya» fueron diez años de desarrollar un tono, no porque lo haya pensado así, sino porque en ese tiempo me dediqué a escribir crónicas de viaje, columnas para el diario «Perfil» y en blogs, lo que me relajó la mano y me sirvió para buscar la fuerza que tiene la palabra hablada. Yo empecé en la literatura con una raíz muy clásica y los blogs me ayudaron a que mi escritura gane en vitalidad. Intenté un tono coloquial, sin perder precisión poética, en el sentido de que buscaba la precisión verbal.

Su novela le distancia de buena parte de la narrativa argentina que llega a España, más metaliteraria. Le veo más cerca de Arlt que de Borges.

Me gusta mezclar cosas, tonos, depende de lo que necesite la historia en ese momento. Si algo me gusta que se me pegara de Borges es la tendencia a la síntesis y la brevedad. Roberto Arlt me interesa mucho como gran observador de la calle, pues no se le escapaba nada y se animaba a ser feroz. Pero sobre mis contemporáneos, no sabría decirle. Yo les leo mucho, porque me ayudan a reflexionar sobre mi escritura.

Qué le parece que su editorial en España recupere su debut novelístico.

Hay quien dice que «Una noche con Sabrina Love» es una precuela de «La uruguaya», en el sentido de que el tono del personaje es medio parecido, como si hubiera una cierta continuidad en el tono de ambos libros, si bien hay veinte años de diferencia y el estilo es el que yo tenía con 28 años. Pero hay algo común: esa entrega de un hombre que se larga a la ruta detrás de una mujer.

Imagino que ya está trabajando en algún libro.

Estoy escribiendo algo de narrativa y canciones. Tengo un dúo con un amigo. Nos llamamos Pensé que era viernes y tocamos por primera vez hace un mes.