Cultura

Pastora Galván a la búsqueda de sí misma

La obra titulada «Mírame» contó con el cante de Angelita Montoya, Jeromo Segura y La Tana, el toque de Juan Requena y la percusión de José Carrasco

Pastora Galván, en la presentación de «Mírame»
Pastora Galván, en la presentación de «Mírame» - J.M. SERRANO
Marta Carrasco Sevilla - Actualizado: Guardado en:

Pastora Galván presentó anoche «Mírame», una invitación para que la observáramos de cerca y no cejó en su empeño. Con la dirección de escena de Belén Candil y como ayudante de dirección, su hermano Israel Galván, Pastora ha recordado algunos de los espectáculos que han servido para jalonar su carrera a lo largo de los últimos años.

Taranto, bulerías, soleá por bulerías, los tangos de Alquivira, seguiriyas..., y hasta canción francesa, todo tiene cabida en esta obra que rememora lo que ha hecho la bailaora a lo largo de su carrera y que ha sido de lo más dispar. Desde la pureza del baile de Triana en «Pastora», pasando por «La Francesa» o «Moratana», una de sus últimas creaciones donde rendía homenaje al baile de los gitanos incorporando diversas músicas y estéticas.

Comienza la noche con media hora de retraso. Bueno, sigamos. Se inicia el montaje con la música húngara de «Moratana», con un espectacular traje de flecos que mueve al compás del baile zíngaro. El traje sale volando hacia el aire, y aparece un traje corto de flores para recordar en el movimiento titulado «Lo que he hecho», aquel precioso homenaje que Pastora rindiera a Triana Pura y que llevaba su nombre. Baile por bulerías con las voces de Angelita Montoya y la Tana, compás a gusto con la Pastora que tanto levanta a sus aficionados. Baila Pastora sin tacones, flamenca y le sale el baile de su padre y su madre por los cuatro costados.

En el segundo movimiento, «Lo que estoy haciendo», sale Pastora con bata de cola, de la que humorísticamente quiere desprenderse, y baila con la voz de Angelita Montoya por seguiriyas y con palillos. No hace el baile al uso y rompe con vocación «Galván» los remates de forma geométrica.

Sale Jeromo Segura vestido a lo «Maurice Chevalier», de smoking blanco brillante y pajarita, para cantar un mix del Bolero de Ravel y «Je ne regrette rien» de Edith Piaf. Baila Pastora al compás de esa música que acompañan el contrabajo de Alvaro Ramos y el acordeón de José Manuel Vaquero «el Pájaro».

Pastora Galván se entrega con el cante de la hermana de Lole, Angelita Montoya, que interpreta los hermosos tangos de Alquivira. Un cuadro de mujeres de cante, la percusión de José Carrasco se luce en un sólo, y la guitarra siempre a compás de Juan Requena que recoge la música para hacerla una.

El tercer movimiento se titula «Lo que aún haré...», y es el más transgresor de todos. Vestida con mallas vaqueras y una gran peluca, Pastora se rompe en otras estéticas, además sugerir un baile que según reza el título será su futuro y que tiene elementos muy dispares, tanto propios de su baile añejo, como de su hermano Israel.

«Mírame» es un espectáculo que recoge la carrera de Pastora, pero yo creo que deja fuera muchos momentos brillantes de la bailaora que sin duda, tiene uno de los quiebros con más sabor del flamenco. Anoche me quedé con ganas de ver esa Pastora, la de verdad, aunque en un primer insante sí se vislumbró. La composición musical estuvo coordinada y sonó bien. Desde la guitarra de Requena al movimiento con la zanfoña de «El Pájaro», todo respondía a un relato cronológico.

El final, un poco desconcertante, dejó al público pelín despistado para responder con los aplausos. No fue una noche especialmente brillante de Pastora, y yo que siempre voy rendida a su baile, me quedé sin poder rendirme una vez más. Sin duda tendré que esperar para ver lo que Pastora anuncia que va a hacer. Hay estéticas que no son transportables ni se pueden heredar, a pesar de ser de la misma sangre. En cualquier caso, a Pastora siempre le queda su quejío y eso la salva.

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