Julio Manuel de la Rosa
Julio Manuel de la Rosa - ROCÍO RUZ
LITERATURA

Muere el narrador sevillano Julio Manuel de la Rosa, el creador de la Etruria literaria

Permanecía ingresado en la UCI de un centro hospitalario de la ciudad desde el pasado fin de semana

SEVILLAActualizado:

Etruria, ese paisaje del Aljarafe sevillano novelado por el gran autor, vivió el primer atardecer sin el narrador que lo convirtió en escenario literario. Julio Manuel de la Rosa (Sevilla, 1935) permanecía ingresado en el Hospital Virgen del Rocío desde el pasado fin de semana. El duelo recibe y despide en el Tanatorio de la SE-30 a partir de las diez de la mañana.

Fue uno de los grandes escritores del siglo XX, un autor de gran calidad literaria que durante toda su vida mantuvo una trayectoria impecable desde que en 1971 obtuvo el Premio Sésamo por «Fin de semana en Etruria». Antes había escrito los libros de relatos «No estamos solos« (1962) y «De campana a campana» (1964). Su última novela fue «La última batalla», publicada en la editorial Anantes.

La trayectoria de Julio Manuel de la Rosa fue ejemplar. Ajeno a las frivolidades del mundo comercial y editorial, mantuvo siempre la exigencia de la literatura como una forma de vida y de ética. Al escribir seguía sus ritmos de creación, no los del mercado. Y esto, para bien y para mal, marcó su trayectoria. Lo buenos lectores lo saben.

Perteneció a la generación surgida y criada después de la Guerra Civil que, sin embargo, noveló las huellas del horror y el sufrimiento pero con un -estremecedor- efecto de distanciamiento. Fue un escritor que admiró a Joyce, Proust y Faulkner además de la gran literatura sudamericana de García Márquez, Vargas Llosa o Cortázar. Además fue uno de los grandes lectores y divulgadores de la figura de Luis Cernuda al que dedicó muchos textos.

Los «Narraluces»

Formó parte de la llamada generación de los «Narraluces», una época luminosa en la que varios escritores andaluces dominaron y asombraron con una escritura virtuosa, de gran calidad literaria y que durante un tiempo dominó todos los premios literarios importantes del país en la década de los setenta y comienzos de los ochenta.

De alguna forma se vio en esa generación protagonizada por el mismo Julio Manuel de la Rosa, Alfonso Grosso, Luis Berenguer, José María Requena, Manuel Ferrand, Manuel Barrios o Antonio Burgos una versión española del «Boom» del realismo mágico sudamericano.

Más allá de cualquier intención estratégica editorial, fue un grupo excelente de autores caracterizados por la calidad de página, el barroquismo del lenguaje y la sensorialidad de la prosa andaluza.

Unas cualidades que definen la literatura de JulioManuel de la Rosa con ejemplos como la novelita erótica «Las campanas de Antoñita Cincodedos» o «El ermitaño del rey» sobre la figura de Arias Montano y con el que obtuvo el Premio de Novela Corta Diputación de Córdoba.

Además, Julio Manuel de la Rosa se convirtió en un autor de referencia para las nuevas generaciones que lo tomaron como ejemplo de un tipo de literatura exquisita, cuidada y ajena a las fiebres y modas editoriales.

Sin embargo, el escritor permanecía de forma consciente ajeno y alejado del ruido mediático. Seguía escribiendo y reflexionando sobre la literatura, ya que además de un excelente narrador fue un destacado ensayista y teórico de la literatura.

Lo saben los que lo leyeron en sus colaboraciones en «La Estafeta Literaria», «Triunfo», «Cuadernos Hispanoamericanos», ABC, El Correo de Andalucía, Diario 16 y Diario de Sevilla y también los que lo tuvieron de profesor de Literatura ya que marcó como lectores -o letraheridos- a varias generaciones de periodistas.

El escritor sevillano dedicó una novela -«Guantes de seda»- a su afición al boxeo, ya que durante su juventud combatió como aficionado. Él recordaba en algunas entrevistas cómo en un cartel le definieron de una forma que en cierto modo podía sevir para describirlo como narrador: «El púgil Julio Manuel de la Rosa, fino estilista».

Dos de sus textos se publicarán de manera póstuma, el que dejó escrito para una exposición sobre Gabriel García Márquez, que se inaugurará en marzo en la Cámara de Comercio de Sevilla, y otro sobre el Real Alcázar, editado por Pedro Tabernero y que se publicará en breve.