Cultura

Monkey Week 2016 echa el cierre con récord de asistencia

La séptima edición del festival ha supuesto un aumento considerable de afluencia en todos los escenarios repartidos por la ciudad

Monkey Week 2016 echa el cierre con récord de asistencia
A. GUILLÉN Sevilla - Actualizado: Guardado en:

A falta de que se ofrezcan cifras oficiales definitivas, ya se puede decir que la séptima edición de Monkey Week, la primera en su nuevo emplazamiento, ha sido todo un éxito y ha sobrepasado con creces las estimaciones más optimistas. El primer dato que canta el balance positivo ha sido la venta de abonos y entradas de día, que aunque la organización no ha dado los números de esta edición, sí que ha adelantado que se ha aumentado considerablemente la afluencia en todos los espacios. Todavía está por ver también que las asociaciones de hosteleros así como hoteles, ofrezcan sus números sobre ocupación, pernoctaciones y volumen de ventas durante la cita, aunque también se esperan unas cifras más que positivas.

Monkey Brain

La jornada del sábado arrancó bien temprano con la última de las jornadas profesionales del festival, uno d elos puntos fuertes de la cita, que presenta una clara vocación de situarse como foro imprescindible para los profesionales de la industria musical. Las Jornadas Profesionales Monkey Brain 2016, han supuesto un paso más en su intención de provocar estos encuentros a través de sesiones de networking, speedmeetings, cócteles y otras actividades similares que fomentan el diálogo y el desarrollo entre agentes del sector.

A mediodía arrancaban la mayoría de escenarios repartidos por la ciudad. El encargado de abrir la espectacular pista de coches de choque fue nada menos que Pájaro, que consiguió congregar a una multitud que se apegotonó con entusiasmo dentro y en los alrededores del recinto. Andrés Herrera, actual patriarca de los rockeros sevillanos, abrió una tarde inmarcesible con las coreadas canciones de su flamante «He matado al ángel», aunque tampoco faltaron temas de su anterior «Santa Leone» y momentos para recordar a su otrora jefe de filas, don Silvio Fernández. El espectacular clima de la tarde se llenó con los sones de bandas, como los locales Milkyway Express, que abarrotaron el escenario gratuito de la Alameda.

Poco antes de las siete de la tarde una cola considerable se formaba a la entrada del escenario ubicado en el parking del Hotel Patio de la Cartuja para ver a los esperados Bengalas, y lo propio ocurría al filo de las ocho de la tarde en la sala Fun Club para ver sobre el escenario a la chilena Soledad Vélez. También locales, Miraflores, recibían el calor de la parroquia al inicio de su concierto en la sala Hollyday, que coincidió con el cierre de esta edición. Por delante quedaban todavía más de una decena de conciertos repartidos entre varia salas de la Alameda y las cercanas Sala X y La Calle.

Quejas vecinales

El contrapunto al entusiasmo despertado por Monkey Week entre los aficionados a la música en directo y los contentos comerciantes de la zona, vino por parte de los vecinos de la Alameda, que se muestran menos entusiastas con la cita y el ajetreo correspondiente que ha generado. Una señora vecina del barrio llamó a esta redacción para exponer sus quejas alegando que le retumbaba toda la casa y explicando que su padre, una persona mayor afectada por una enfermedad coronaria grave, se había visto muy perjudicado por el ruido y todas las molestias ocasionadas por el festival.

Como quiera que se acojan las diferentes valoraciones, todo parece apuntar que Monkey Week volverá el próximo año a Sevilla con miras a convertirse en el festival indie más importante del país.

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