Cultura

Lo mejor de la Bienal de Flamenco

La XIX edición del festival arroja un balance positivo tanto en lo económico como en los artístico. Estos han sido los hitos más importantes.

Vicente Amigo, durante su concierto en el Teatro de la Maestranza
Vicente Amigo, durante su concierto en el Teatro de la Maestranza - Juan Flores
Alberto García Reyes Sevilla - Actualizado: Guardado en:

Hay dos balances de la XIX Bienal de Flamenco de Sevilla: el económico y el artístico. Y de los dos sale reforzado el festival en su XIX edición, que ha demostrado que la marca está consolidada y ha obtenido cifras récord de público. Sólo han dejado de agotar las localidades dos espectáculos. El resto ha colgado el «no hay billetes». Por lo tanto, desde el punto de vista de la repercusión estamos ante una edición histórica. Sin precedentes. La Bienal es, definitivamente, el mayor y más importante acontecimiento cultural de la ciudad. Esa es la conclusión más clara e incontestable que se puede emitir desde el punto de vista económico. El festival ha calado en la calle, atrae por fin a los sevillanos y sigue siendo una referencia fundamental para los turistas. Estos son sus mejores hitos.

Lleno absoluto

El éxito de público es una evidencia. Desde el flashmob inaugural de Farruquito junto al Alcázar, en el que se dieron cita cientos de personas, los escenarios del certamen han logrado una ocupación histórica. La organización ofrecerá los datos oficiales al final de esta semana, pero a primera vista es innegable que la respuesta de los aficionados en la taquilla ha sido inmejorable, lo que quiere decir que la programación genera interés.

Vicente Amigo

Desde el punto de vista artístico, el gran hito de esta edición lo ha marcado Vicente Amigo. El guitarrista de Guadalcanal se encumbró como gran referente de la guitarra flamenca del siglo XXI en un concierto en el Teatro de la Maestranza que le sirvió para estrenar varias de sus nuevas composiciones, en las que demostró que va un paso por delante de los demás y que sobre el escenario es inigualable.

Dani de Morón

También sale muy reforzado de esta edición el joven guitarrista Dani de Morón, que ofreció un concierto en el Alcázar en el que marcó las pautas por las que se regirá la guitarra en las próximas décadas. El moronense ha dado un salto definitivo en su carrera y, de paso, ha iniciado un camino que pronto tendrá escuela.

Jesús Méndez

En el cante se han producido varios momentos cumbre. El primero lo protagonizó el joven jerezano Jesús Méndez en el Teatro Central. Aunque todavía tiene muchas cosas por pulir, demostró que está ya en la senda de las máximas figuras.

José Valencia

Otro de los grandes triunfadores ha sido José Valencia. El cantaor de Lebrija hizo un homenaje a Juan Peña el Lebrijano, dirigido magistralmente por el guitarrista Pedro María Peña, en el que encontró los mejores momentos de toda su carrera profesional.

Pedro el Granaíno

También ha sido importante en esta edición la actuación de Pedro el Granaíno. Este cantaor llegó al Teatro Central para ofrecer un mano a mano junto a Rancapino como un artista interesante y salió de allí como primera figura. El recital fue de tal enjundia que puede decirse que el Granaíno será el artista más beneficiado de este año. Seguro que será un fijo en los festivales a partir de ahora.

Marina Heredia

Por último, el capítulo de cante se cierra con un éxito portentoso de la granadina Marina Heredia. La extraordinaria cantaora del albaicín se arropó de cinco guitarristas monumentales, con Paco del Gastor y Manolo Franco a la cabeza, para dar un recital que los asistentes no olvidarán nunca. Su mejor noche en Sevilla con diferencia. Y quizás el mejor espectáculo de cante del certamen.

María Pagés

En el baile se han producido menos sorpresas. Entre las figuras contrastadas el mayor triunfo lo ha cosechado la sevillana María Pagés, que ha vuelto a ir sobre seguro con un espectáculo perfecto para todos los públicos con el que girará por todo el mundo.

Rocío Molina

También son destacables los espectáculos de la granadina Patricia Guerrero y el sevillano Andrés Marín, pero la gran obra de esta Bienal la ha traído la malagueña Rocío Molina: cuatro horas seguidas de baile puro y duro en las que ha consolidado su nuevo lenguaje corporal.

Dorantes

Por último, hay que abrir un hueco también al pianista David Peña Dorantes, que junto al Taksim Trio de Turquía ha vuelto a dar en la tecla de la investigación musical flamenca para ensanchar las fronteras de un género que cada vez tiene mayor dependencia de este tipo de músicos.

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