BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA

Málaga..., bailaora

Luisa Palicio por cantiñas puso al público del hotel Triana en pie

Luisa Palicio, la bailaora malagueña, por cantiñas
Luisa Palicio, la bailaora malagueña, por cantiñas - ÓSCAR ROMERO
Marta Carrasco Sevilla - Actualizado: Guardado en:

El hotel Triana se convierte las noches de Bienal en un universo curioso de personajes que rondan las noches sevillanas del flamenco. Ahora ya no son las familias gitanas quienes llevan en cochecito a sus niños a los recitales, sino japonesas, y dormidos los críos aguantan hasta el final. El grupo de alemanes de mi derecha, creyeron que estaban en el festival de la cerveza de Munich, mientras aún me pregunto qué hacía yendo de un lado para otro un guiri vestido de pantalón rojo corto, zapatos y calcetines. Un universo, ya digo.

En el hotel hubo una recepción de lujo. A la entrada, un aperitivo con el cuarteto sevillano Yomuri que hace música Klezmer, la música folkórica de los judíos de los países del Este.

Acostumbrados a la «bulla» habitual de los ciclos de este escenario, primero inauguró Triana y esta noche del sábado es Jerez, la propuesta dedicada a Málaga casi fue un concierto de cámara.

Por abandolaos empezó la noche con todos los artistas en la escena: Juan Requena, Simón Román, Virginia Gámez, Luisa Palicio, Ramón Martínez, Fran Vinuesa, Antonio Luque,«Canito», Juan Manuel Lucas y Carrete de Málaga.

Carrete de Málaga bailó por taranto
Carrete de Málaga bailó por taranto- ÓSCAR ROMERO

No fue una noche cantaora, sino más bien bailaora, sobre todo por las intervenciones de Luisa Palicio, una malagueña hecha al flamenco en la Escuela Sevillana y de Ramón Martínez, que tiene el compás metido en su cuerpo. Se esperaba con expectación a Carrete de Málaga, que tiene su público, sus adeptos, su gente que le jalea y le sigue, y el veterano bailaor nunca los decepciona.

La guitarra nos dejó una hermosísima taranta de ese estupendo guitarrista que es Juan Requena, que también se lució luego en las falsetas por bulerías con el baile de Ramón Martínez.

Simón Román se fajó en la seguiriya y terminó por bulerías, mientras Virginia Gámez se acordó de sus maestros y tras la granaína, y dedicó la soleá a Paco Taranto y Naranjito (su hija Pepa estaba entre el público). Pero no fue el cante el que iluminó la noche malagueña en Triana.

El baile si. Las cantiñas de Luisa Palicio, ataviada con una preciosa bata de cola de Lina y mantón, fueron una demostración de cómo se puede bailar con bata de cola con elegancia y flamencura, sin perder el porte y metiendo pasos antiguos que hubieran sido jaleados por La Mejorana o Rosa la Papera. Clásica en la ejecución: entrada, paseo, silencio, castellana y escobilla, para terminar con los jaleos. La malagueña puso al público en pie.

Ramón Martínez es un bailaor festero, por eso la soleá por bulerías se adapta a su forma de meter los pies. Es un bailaor con hechuras, una colocación clásica y una ejecución llena de matices y de momentos flamenquísimos. Un gusto el baile del malagueño, artista seguro y de trayectoria.

Y el tercer artista fue Carrete de Málaga. El veterano bailaor con su acostumbrada puesta en escena siempre le da el gusto a sus seguidores. Bailó por taranto, ataviado de bastón y sombrero. Quien tuvo, retuvo, y Carrete sigue siendo un bailaor de pellizco.

Fin de fiesta como empezó, por abandolaos. La noche del sábado fue la de Málaga...bailaora.

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