La actriz Kiti Mánver
La actriz Kiti Mánver - JUAN JOSÉ ÚBEDA
SEFF

Kiti Mánver: «He tenido mucha suerte con los directores»

La actriz recibió el premio Canal Sur a la trayectoria profesional en el Festival de Cine Europeo de Sevilla

SEVILLAActualizado:

El cine andaluz tiene diversas formas de asomarse al Festival de Cine Europeo de Sevilla, al que, para empezar, dedica una sección completa. Pero otra de las paradas obligatorias del certamen en este apartado lo constituye el premio Canal Sur Radio y Televisión a la trayectoria profesional, que este año ha recaído en la actriz malagueña Kiti Mánver.

La intérprete debutó en el cine en los años setenta y no ha dejado de actuar en este medio, en el teatro, la televisión e, incluso, la radio, en una trayectoria en la que ha trabajado con directores de la talla de, entre otros, Pedro Almodóvar, Manuel Gutiérrez Aragón y Enrique Urbizu, cuya «Todo por la pasta» (1991), le valió su único Goya.

En la gala celebrada en el Teatro Lope de Vega se estrenó también su última película: «Las heridas del viento», ópera prima del dramaturgo y director teatral Juan Carlos Rubio, con quien la actriz mantiene una estrecha colaboración durante más de una década y una obra que ha llevado a los escenarios de toda España antes de su paso a la gran pantalla.

¿Cómo sienta un premio como este?

Divinamente. Siempre digo que estas cosas te dan vitalidad y los medios, además, te dan mucho cuartelillo, por lo que te sirve para promocionar la película con la que estés en ese momento, en este caso, «Las heridas del viento». Además, al ser a la trayectoria, siempre está muy bien.

Y usted tiene carrera por delante…

Ganas y afición, como dicen los deportistas, sigo teniendo.

Este premio lo tienen, entre otros, Juan Diego, Antonio Banderas y José Luis Gómez. Ha trabajado con los tres, ¿con cuál se queda?

Son muy diferentes. El más lejano para mí, porque hemos trabajado en cosas que casi no nos veíamos, es Juan Diego, pero es un superprofesional. Con José Luis Gómez he trabajado en dos películas, y en dos montajes maravillosos, «Ay Carmela» y «Bodas de sangre». Y con Antonio he trabajado, sobre todo, en una en la que soy la envidia de mis amigas porque le besé en los morros. Es un ser delicioso.

Ha presentado la adaptación al cine de la obra teatral «Las heridas del viento».

La producción estaba prevista desde un principio, porque era una idea del productor y director sevillano Bernabé Rico, que contó con la inestimable ayuda de Canal Sur. Con respecto a la interpretación, son registros diferentes, cuando haces teatro tienen que escucharte y ver la intención del gesto en el paraíso; y en el cine una cámara, de pronto, te está cogiendo el iris.

¿Cuál ha sido el principal cambio?

Aquello en teatro eran dos sillas y Dani Muriel y yo, y el público que era un tercer personaje. Aquí la cámara, por tanto el espectador, es el destinatario. Había posibilidades de una producción más fastuosa si se hacía un guión más convencional, pero Juan Carlos no quiso en ningún momento y quiso mantener el blanco y negro.

Ha hecho televisión, cine, radio, teatro… comedia y drama, ¿su versatilidad es una de las claves que explican una carrera tan larga?

Si hago creer a la gente cosas diferentes, mejor para mí. Pero también ha sido clave que a los veinticinco años hice mi primera producción. Consejos no debe uno dar muchos, pero a la gente joven le digo siempre que produzcan, porque da un conocimiento del medio más extenso, real de lo que valen las cosas, de los tiempos… La sensación de equipo se vive mucho más.

Ha trabajado con los grandes del cine español, ¿con quién se queda?

Con todos.

¿Pero con cuál ha trabajado más cómoda?

En los comienzos yo estaba muy incómoda en general porque estaba siempre aprendiendo. «Hola mudita» era la primera película de Gutiérrez Aragón y mi tercera, pero con él aprendí lo que es chupar plano, aparte de hacer una película hermosísima. Con Almodóvar vivimos una época sensacional, pegarse y estar tan cerca de esa persona con tanto talento, tan osado… Una época muy cañera de contar muchas cosas que nadie se atrevía y con una estética, con un desparpajo y una alegría de vivir…

Y ello a pesar de que controlaba los rodajes al milímetro.

Totalmente, no había nada de improvisaciones. Él sabía muy bien lo que quería contar desde el principio y cuando se pone en un fotograma ve hasta el último alfiler. Controla muy bien todo y eso a mí me parece un valor añadido para un director. He tenido mucha suerte con los directores. Con Miguel Hermoso he hecho dos películas muy hermosas que me han dado un conocimiento de otra manera de hacer. Y, luego, Urbizu, que es un maestro del thriller y de la acción.

«Todo por la pasta» es un gran «thriller», un género nada habitual en los años noventa.

Se hacían muy pocos y tenía una acción impresionante. Con Enrique Urbizu cambié mi modo de relacionarme con los directores.