El escritor Rodríguez Almodóvar en la Feria del Libro de Sevilla
El escritor Rodríguez Almodóvar en la Feria del Libro de Sevilla - VANESSA GÓMEZ
FERIA DEL LIBRO

La intrahistoria de la posguerra en Sevilla según Rodríguez Almodóvar

El escritor presentó en la Feria sus «Memorias del miedo y el pan», en el que narra las penurias de la dictadura y una decadencia económica familiar

SEVILLAActualizado:

Antonio Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaíra, 1941) tiene a sus setenta años largos una prolífica trayectoria literaria, en la que ha cultivado el ensayo y la novela, pero en la que destaca, sobre todo, su incansable recuperación de los relatos populares españoles y su afición al cuento infantil, que lo llevaron a obtener el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2005.

Ahora, el escritor ha echado la vista atrás y publicado «Memorias del miedo y el pan» (Alianza), que presentó en la Feria del Libro de Sevilla y que pueden leerse como un valioso relato de la intrahistoria de la posguerra y la dictadura en la provincia, pero también como la sugestiva narración de una decadencia económica, la de la familia Massa, desde la holgada posición de virrey de Filipinas del bisabuelo del escritor, Fernado Massa Lasso de la Vega, a la profesión de panadero en Alcalá de su progenitor, Antorio Rodríguez Massa.

«Quería dar voz a los que fueron silenciados en su época y también escribir una historia de una decadencia familiar desde una oligarquía de Sevilla hasta un panadero asalariado, como fue mi padre, el hombre más honrado que he conocido. Escribiendo estas memorias he ido conociendo más a mi padre y es de lo que me siento más orgulloso», explica Rodríguez Almodóvar.

Ambos personajes reales podrían tomarse como punto de partida y final de un relato que, sin embargo, se bifurca en numerosos afluentes familiares, hasta ofrecer un fresco de más de un siglo en la provincia de Sevilla, que pone un especial acento en los años de la dictadura, abordando cuestiones que van desde el asfixiante nacionalcatolicismo en la educación a la represión de los republicanos en la posguerra, el hambre y el estraperlo, y la liberación que suponía para esas maltrechas vidas el cine. «Si no llega a ser por el cine, la gente se hubiera suicidado en masa».

Rodríguez Almodóvar relata durante su niñez «en primera persona, que es mucho más vívido, la penuria de la posguerra, con una Guerra Civil que no existía y convertida en un susurro tóxico, un murmullo en el que no había que ahondar»

Es ahí, precisamente, cuando el autor narra en primera persona como testigo de la posguerra y la dictadura donde se encuentran algunas de la mejores páginas de estas memorias. «He contado todo aquello que me parecía que podía servir para el conocimiento de una época muy compleja», señala.

Años que el escritor singulariza en las calles de Alcalá de Guadaíra, «un pueblo muy representativo de todo lo que ocurrió, por ejemplo, en la Guerra Civil, porque no es un pueblo estrictamente agrícola, sino que combinaba la agricultura con lo industrial.Fue un objetivo principal para las tropas rebeldes, porque de allí venía a Sevilla el pan y el agua. Tenía una importancia estratégica. Sin Alcalá, la historia de Sevilla no hubiera sido la misma».

Los hechos los narra el escritor con técnicas propias del cuento popular, con capítulos cortos que se cierran sobre sí mismos, pero dejando hilos que se retomarán más adelante.

«Los cuentos populares tienen tres pilares incuestionables que se pueden aplicar a mis memorias: el conflicto inicial, que en este caso es la guerra; el desarrollo, que serían las posguerra y la dictadura; y el objeto mágico y final feliz, que es la Transición y la llegada de la democracia, que nadie en España pensó que iba a llegar tan pronto tras la dictadura».

Porque la política ocupa un lugar muy reducido en las memorias de un autor de larga trayectoria en este terreno, desde que se presentó como primer candidato del PSOE a la Alcaldía de Sevilla tras la restauración de la democracia en las municipales de 1979. «No son unas memorias políticas, sino la historia de quien ve con sus propios ojos y sufrió la dictadura».

El escritor aún no sabe si continuará con un nuevo volumen estas memorias, aunque no cierra la puerta a una segunda parte. «La tengo en borrador en el taller. Me gustaría contar la historia de mis libros, cómo me echo al camino a buscar cuentos y encuentro un buen editor en Anaya, lo que ha supuesto salvar de la muerte segura a los cuentos populares españoles».