Cultura

Ezequiel Benítez, el cante de frente

El cantaor jerezano presenta con éxito sus «Quimeras del tiempo»

Ezequiel Benítez presentó «Quimeras del tiempo»
Ezequiel Benítez presentó «Quimeras del tiempo» - ABC
LUIS YBARRA Sevilla - Actualizado: Guardado en:

En el flamenco no hay espacio para la mentira. Ezequiel Benítez lo sabe. Y por eso se presenta sin excusas. Cuando aflojan los fuelles, canta con las manos. Pero canta. Mira la verdad a los ojos. Arranca la seguirilla de raíz, bruscamente. Y mece las alegrías de Aurelio Sellés con equilibrio. Porque la gracia viene de Cádiz. Y de Jerez, el compás. A él le riegan las dos.

No contiene demasiados aditivos. Tampoco le hacen falta. Es jerezano. Y se duele acortando. Aunque goza de un dulce brillo cuando la voz se le cae por las comisuras. Si en los tientos se entonó templado. En los fandangos por soleá ya estaba caliente. Entonces empieza a asomarse a los balcones de la historia. Algunas letras son nuevas. Pero los cantes de siempre. Echa mano a las bulerías del Chaqueta, El Chozas y La Bolola para sacudirles el polvo. Y es ahí donde aparece la influencia y el trabajo de su padre, Alfredo Benítez, enorme aficionado y buen conocedor de los entresijos de este arte. Su soleá amanece corta por Alcalá y empieza a sollozar jipíos en los aires de su provincia. Los fandangos, del Pinto. Y la milonga, de casa. De un cuarto privado para el dolor. El toque de José de Pura, por su parte, es casi tan sencillo como eficaz. Y se adapta a la perfección en este pasaje por los rincones del flamenco.

La quimera de Ezequiel se ha hecho de piedra en la presentación de su segundo trabajo discográfico. Es real. Anoche se arrimó con éxito a San Luis. El mosto joven de su gaznate empieza a amontilllarse. Y aún tiene tiempo para ganar un mayor amargor. Para madurar en el mismo camino. Porque no rehuye el cante. Lo mira de frente.

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