JUAN VALDERRAMA

«Los críticos de flamenco tienen tintes de verdugos»

El cantante se estrena como presentador en el programa de radio «Valderrama y Olé»

El sevillano presentará cada sábado de 10 a 14 un espacio en Radiolé
El sevillano presentará cada sábado de 10 a 14 un espacio en Radiolé - ROCÍO RUZ
R.D.RUIZ DE CASTRO Sevilla - Actualizado: Guardado en:

A sus 44 años, el polifacético compositor sevillano ha publicado ocho trabajos, entre ellos La memoria del agua; Alfileres; Sin playback, y un último disco en homenaje a su padre, Juanito Valderrama. También se ha atrevido con el teatro y ahora, fruto de esa inquietud innata, se embarca en un nueva aventura: un magazine radiofónico semanal en Radiolé que él mismo ha diseñado y en el que colaborarán Antonio Martínez Ares o Francis Guzmán.

—Católico, apostólico, flamenco y ahora también locutor. ¿No le dan vértigo esas cuatro horas en el aire?

—Sin duda es un reto, pero estoy muy ilusionado porque Radiolé es una cadena con la que me siento muy identificado. Además, en esta vida hay que arriesgar si no te quieres estancar.

—Quizás ayuda que no es precisamente un novato en el mundo de la comunicación, ya que estudió periodismo e incluso trabajó en ABC de Sevilla.

—Sí, es verdad.. y fíjate que no tuvo que cerrar después. ¡Todo un logro! (risas). También he estado colaborando seis años con Carlos Herrera, el gran príncipe de la radio de este país. Tengo buena escuela.

—El periodismo nunca se ha ido demasiado lejos de su lado.

—Así es, siempre ha estado muy cerca. La música ha sido lo que me ha dado de comer pero la comunicación es una vocación y, como tal, siempre formará parte de mí.

—Teniendo en cuenta que está de gira, ¿Qué tiene de especial el proyecto para que haya apostado por él?

—La libertad. En otras emisoras dices que vas a poner según qué música y les da «yuyu». Sin embargo, en esta cadena lo mismo puedo poner a Antonio Molina que a Camarón y la Húngara. También ha sido determinante el hecho de poner en pie un trabajo mío, con mi propia firma, secciones que he ideado yo, y que es fruto de todos estos años de aprendizaje.

Un oficio «ascensor»

—A músicos y periodistas suelen darles el mismo consejo: «No te dejes llevar por los cantos de sirenas». ¿Ha pecado de inocente alguna vez?

—Creo que vengo bien educado de casa. Mis padres son artistas y gracias a eso he tenido la oportunidad de vivir la profesión desde dentro. Tengo la certeza de que el éxito es efímero. Como decía mi padre, esto es un oficio ascensor; un día estás en el ático y al siguiente en el sótano.

—¿Y encaja bien las críticas?

—En la vida tienes que llegar siempre al convencimiento de que no se puede ser un billete de 50 euros, que le gusta a todo el mundo. Es fundamental actuar con humildad y permitir que los demás opinen, pero no vivir pendiente del qué dirán ni de cara a la galería.

—Sin embargo, parece que no le tiene especial cariño al oficio. Ha llegado a decir que «los críticos están sobrevalorados»

—Creo que es un oficio muy ingrato. No quiero compararlo con el de verdugo pero, desde luego, tiene tintes. Cuando te pones a hablar de alguien que está muy por encima de ti, tienes que hacerlo desde el más profundo de los respetos para no excederte.

—¿Le ha pedido perdón algún crítico por extralimitarse?

—A mí no, a mi padre y públicamente. Un gesto que agradeceré siempre.

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