Cultura

Bienal de Flamenco: El baile de «Barullo» en homenaje a la Faraona

Anoche presentó una nueva propuesta, «Akharipen» (Origen), con la que quería rendir varios homenajes

«Barullo», anoche en el espacio Santa Clara
«Barullo», anoche en el espacio Santa Clara - ABC
MARTA CARRASCO Sevilla - Actualizado: Guardado en:

En el espacio Santa Clara, o mejor dicho, en el antiguo claustro del antiguo monasterio de las clarisas de Santa Clara, se producen las noches de flamenco de esta Bienal donde la singularidad del espacio ayuda y favorece a los artistas, así como la cercanía que tiene el público.

Juan Fernández Montoya, «Barullo», no es la primera vez que actúa en este lugar. Lo hizo hace dos años cuando estaba recién llegado de ganar la Lámpara Minera del Festival de la Unión y nos regaló un baile por taranto espectacular.

Anoche presentó una nueva propuesta, «Akharipen» (Origen), con la que quería rendir varios homenajes, a su abuelo Farruco, a Antonio Gades y sobre todo a su madre, Pilar la Faraona, hija de Farruco, y que nos dejó el pasado año.

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Desde el campo y la fragua la obra parecía tener un hilo argumental que se interrumpió al cambiarse el orden del programa, del que también fue eliminado el final por Alboreá.

El baile de Barullo es fiel a su estirpe, recio, fuerte, y con los remates propios de la casa de los Farruco. Es un joven nacido en los 90, que apenas conoció a su abuelo pero que tuvo en su madre el espejo donde mirarse, igual que su hermana África, también en esta obra, cuyo porte recuerda mucho (sobre todo cuando anda por el escenario y levanta sus manos), a su madre La Faraona.

Pero Barullo no se queda solo en los desplantes ni tampoco en los famosos remates que hacen del baile de su casa una pura algarabía. Sabe hacer los silencios, bailar por farruca plantando los pies y dándole el tempo que merece a un baile tan señor.

En el cante, un inmenso Pepe de Pura que lleva una Bienal de lucimiento, y para pincelada la de Melchor Borja Santiago, en el cuadro «De Aragón a Cádiz» con acordeón y pasos de jota, recordando aquella jota aragonesa que enraizó en Cádiz durante la ocupación francesa, no en vano a las alegrías se las conocía antaño como «jota de Cádiz». Buen detalle sobre la historia del flamenco de Barullo. Una noche con sonidos farruqueros en un espacio monacal.

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