La soprano en Marbella

Ainhoa Arteta: «Este recital es por amor y ha hecho feliz a mi hija Sara»

La cantante vasca vuelve a cantar con su ex-marido, el barítono Dwayne Croft, tras quince años de separación

La soprano Ainhoa Arteta
La soprano Ainhoa Arteta - EFE
Marta Carrasco Sevilla - Actualizado: Guardado en: Cultura

Esta noche en el escenario de las estrellas por excelencia del verano andaluz, el Starlite de Marbella, la gran diva de la ópera española, Ainhoa Arteta desgranará un repertorio de grandes clásicos del cine de Hollywood y de los musicales de Broadway. El programa incluye temas de todos conocidos y que llevamos en nuestro corazón de cinéfilos, como «Moon River» de «Desayuno con diamantes», «La Mamma Morta» de Philadelphia, «Somewhere over the rainbow» de «El mago de Oz», «Los Siete Magníficos”»..

Pero éste no es un compromiso más del extenso programa veraniego de la soprano vasca, porque junto a ella en el escenario estará su ex-marido, y padre de su hija Sara, el barítono norteamericano Dwayne Croft, con quien no canta desde hace quince años.

Habían formado una de las parejas más «glamourosas» de la ópera, tras su matrimonio celebrado en Nueva York en abril de 1998. Se habían conocido un año antes en el Metropolitan interpretando los dos junto a Plácido Domingo, la ópera de Giordano «Fedora». Pero todo se fue a pique.

Este recital será sin duda un reencuentro profesional con mucha carga personal porque nadie olvida que la separación del cantante norteamericano a Ainhoa Arteta casi le cuesta su carrera en el mundo de la lírica.

«Estoy destrozada»

En el año 2003 la soprano y su marido, recientemente separados, tenían un gran compromiso con el Palau de la Música Catalana, pero el recital no llegó a celebrarse pese a tener todas las entradas vendidas. Fue el comienzo de un terrible calvario para la cantante tolosana de suspensiones y aplazamientos. Sin tapujos, Arteta declaraba a la prensa sentirse «destrozada» por la separación de Dwayne Croft, una separación que le originó una pérdida de voz y que la retiró de la escena alrededor de tres años.

Ahora, quince años después, Ainhoa Arteta triunfa en los teatros del mundo y se encuentra muy feliz. «Vengo de Verona y sí, estoy feliz porque es un concierto muy emotivo con el padre de mi hija. Además, el programa es muy bonito porque cantamos piezas que nos han marcado mucho en nuestras vidas. Yo cuando residía en Nueva York viví muy cerca Broadway y Hollywood, y las canciones son de esos mundos».

El reecuentro con el padre de su hija, el barítono Dwayne Croft, ha sido cordial, «al final por los hijos se hacen muchas cosas y yo creo que en este caso lo importante es nuestra hija Sara. En ese sentido Dwayne y yo nunca hemos tenido un cisma por Sara. Yo creo que al final los hijos son los que unen, y a Sara le hacía muchísima ilusión que cantáramos juntos. Lo hacemos por amor a Sara y estamos felices, la verdad. El tiempo lo cura todo y pone la vida en su sitio. Que mi hija sea feliz, eso es lo que cuenta. Los hijos son sagrados».

A pesar de la fortaleza que demuestra en el escenario, Ainhoa Arteta confiesa ser una persona muy emocional, «la voz es el único instrumento vivo que existe, y en tanto en cuanto vive en un cuerpo, cualquier cambio de ese cuerpo, dieta, emocional..., todo afecta. Esa es la fragilidad del cantante, y esto mismo produce algo muy poderoso: que la voz es el único instrumento orgánico que existe.Nosotros cantamos con todo el cuerpo, y la voz nos sale desde el alma, atraviesa el cuerpo para salir al público. Por eso esta relación tan fuerte, sobre todo en la lirica sin micrófono, esa es la gran potencia del canto lírico».

La soprano vasca reconoce ser una persona muy emocional, «no sé cómo influye la vida a los demás, pero yo tengo poco de pragmática. Soy muy emocional, a pesar de que se me ve fuerte cuando canto y salgo al escenario, pero los disgustos me afectan muchísimo, no lo puedo negar. Los artistas tenemos esa vena emocional a flor de piel, más que la gente que se dedica a trabajos matemáticos. Lo mismo nos invade lo triste que lo alegre».

Confiesa haberse sentido muy bien en los ensayos con Dwayne Croft, «tenemos muy buena relación y mucha ilusión. Nos vimos en los ensayos con la orquesta, y nuestra hija Sara era la más emocionada. Cantar con Dwayne es un lujo porque es un gran cantante, le conozco mucho, y esa complicidad sigue estando ahí, con lo cual hemos estado muy bien». Hasta tal punto, que la cantante espera que puedan salir algunos otros compromisos junto a su ex-marido, «me encantaría, la verdad, y a mi hija más, que estos días nos ve reunidos y está feliz de vernos los tres juntos».

Tosca en Verona

Pero además Ainhoa Arteta está de enhorabuena porque estos días se convierte en la primera soprano española en interpretar «Tosca» en la Arena de Verona.

«Es una emoción muy grande estar en Verona, es un templo del canto y hacerlo para 15.000 personas sin megafonía y que se escuche tan bien..., es increíble. Además, en Verona se hacen esas producciones enormes, porque claro el escenario es muy grande, y en este sentido los espectáculos son desmesurados. Para muestra un botón: en el segundo acto salgo con una capa que pesa 25 kilos y tengo que recorrerme varias veces el escenario. Cuando termino, parece que yo sola me he cargado veinte gladiadores, porque acabo agotada. La escena es como el triple de un teatro normal, como cantar una ópera dos veces..., pero bellísimo, y la orquesta de la Arena suena increíblemente bien. Estoy feliz de hacer un rol como «Tosca», porque, además, es un rol reciente en mi carrera, lo tengo desde hace sólo tres años. ¡Qué más puedo pedir a la vida!... a pesar del peso de la capa», bromea la cantante.

Y en el corazón de esta tolosana su recuerdo para el Ave María que cantó ante la Virgen de la Macarena en la Semana Santa de 2016. «Lo de la Macarena fue algo muy fuerte que no puedo explicar, más incluso que cantar en la Arena. No sé si habrá gente que me crea o no, pero hay un antes y un después en mi vida tras cantarle a la Macarena, soy distinta, para mejor, y más fuerte».

Hoy Ainhoa Arteta cantará en familia, con su exmarido y ante la feliz mirada de la hija de ambos, en Marbella.

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