Vídeo: El Ministro Méndez de Vigo anuncia que la policía investigará la venta de entradas para el concierto de U2 - EP

Soluciones para el gran timo de la reventa de entradas

Facua reclama que se habiliten sistemas de devolución para frenar la especulación

MADRIDActualizado:

«Es enfermizo pensar que desviamos entradas para la reventa». Las recientes declaraciones de David Marcus, vicepresidente ejecutivo de Ticketmaster, resultan muy sorprendentes después de que el responsable de Live Nation (dueña de dicho portal) en Italia, Roberto De Luca, reconociese hace dos años que eso era precisamente lo que estaba haciendo su empresa. No admitió la trampa de buena gana. Lo hizo acorralado por un periodista que poseía unos documentos que demostraban que la promotora colocaba los tickets en el portal secundario Seatwave (propiedad también de Live Nation), a cambio de quedarse con el 90% del recargo que se pedía por ellos. Pero la tajante afirmación de Marcus sobre todo sorprende porque es absolutamente evidente que algo muy turbio está pasando en el mercado online de venta de entradas.

Cada vez que un gigante del pop como U2 viene de gira a España, las promotoras anuncian medidas excepcionales anti-reventa. Pero a la vista está que no funcionan. En el caso de la banda irlandesa ya había entradas en reventa un día antes de la venta oficial, y a los diez minutos de abrirse ésta ya no quedaba otra opción que acudir a un mercado secundario donde el precio se multiplica por diez, como mínimo. La indignación alcanza a los músicos, obviamente. El pasado lunes, a través de este periódico, artistas como Bebe o Love of Lesbian reclamaron al Gobierno que «cumpliera con lo que dijo en marzo» (cuando el ministro de Cultura se comprometió a regular la reventa) y pusiera cartas en el asunto. Sólo un día después, Méndez de Vigo anunció que había pedido a la Policía «que investigara lo que está sucediendo» tras el escándalo con las entradas de U2, «porque no es normal». Desde Interior aún no se ha hecho pública una respuesta a la petición de investigación por parte de Méndez de Vigo, que ya el año pasado impulsó un grupo de trabajo específico en el marco de la Conferencia Sectorial de Cultura, con el fin de elaborar un informe para definir medidas legales que atajen la reventa.

Inhabilitar a los «bots»

En su reciente entrevista con ABC, David Marcus ofreció un pormenorizado análisis de las posibles soluciones para este galimatías (entradas nominales y otros sistemas de verificación de identidad), pero no dijo ni una palabra sobre un concepto bastante sencillo: devolución de entradas. Sólo hay una excusa para no prohibir la reventa, y es que la gente que no puede asistir a un concierto tenga la posibilidad de recuperar su dinero. Si esos fans pudieran devolver la entrada directamente al promotor y reembolsarse su importe, no tendrían que acudir a ningún mercado de reventa. Y los «bots» que compran entradas de forma masiva se quedarían sin forma de darles salida y por tanto de especular con ellas. Esta opción se ha puesto sobre la mesa en debates con promotores, pero éstos la rechazan de plano porque sería «complicado tecnológicamente» y porque sería «un perjuicio» para ellos si la entrada no se vuelve a vender.

El argumento de la dificultad técnica de una operación de reembolso suena a tomadura de pelo en la era de internet. Y el perjuicio para los promotores no sería tal, si la entrada devuelta pudiera volver a ponerse en circulación a su precio original. Todos los implicados tendrán que poner algo de su parte. También el fan, que quizá debería pagar un seguro de devolución si prevé que podría no asistir por algún motivo. Un seguro que tenga un limite de tiempo razonable para ambas partes, pero de coste proporcionado al valor de la entrada para facilitar su adquisición. Si la demanda es alta, no habrá ningún perjuicio porque las entradas devueltas se venderán igual que lo hacen las que actualmente se ponen en reventa a precios desorbitados. Se venderían incluso con mayor facilidad y eso redundaría en beneficio del espectáculo, pues los excesos en los precios de la entradas de reventa hacen que muchas se queden sin dueño y acabe habiendo cientos de localidades vacías en conciertos con «sold out».

Sólo bastaría con crear una cola virtual por orden de petición, un mecanismo que «no sería tan difícil» de habilitar según Rubén Sánchez, portavoz de Facua. «Es necesario proteger al usuario que por causas de fuerza mayor, por ejemplo enfermedad, no puede asistir al evento. Si puede devolver la entrada y ésta se pone de nuevo a la venta no se causa ningún perjuicio al promotor, porque siempre hay más demanda que oferta». También se ha planteado que el usuario incluso debería tener derecho a devolver su entrada sin dar explicaciones «siempre que cumpla un plazo, porque un seguro debe tasar los supuestos en los que se puede utilizar».

Todos estos escenarios deberían ser considerados en el grupo de trabajo impulsado por Cultura. Y como señala Sánchez, se podría ir incluso más allá: «La ley podría plantear todo esto sin necesidad de contratar seguro adicional, desde el equilibrio de derechos y obligaciones para ambas partes».