Música

Rulo y la Contrabanda: «No leo lo que dicen de mí en las redes, ya comete ese error mi madre»

El cantautor cántabro termina el año presentando «El doble de tu mitad» en Burgos, Valladolid y Madrid, con «sold out» en La Riviera

Raúl Gutiérrez, «Rulo»
Raúl Gutiérrez, «Rulo» - ABC

A Raúl Gutiérrez Andérez «Rulo» ya (casi) no le preguntan por La Fuga, la banda con la que alcanzó el éxito masivo permitiéndole cumplir el sueño de vivir de la música, y de la que se despidó amargamente en 2009. No fue fácil para el artista cántabro, que tuvo enfrente a algunos fans acusándole de traicionar al grupo. Pero fueron muchos más los que entendieron su marcha y siguieron sus pasos en solitario, comprando en masa «Señales de humo», su disco de debut en 2010, y acudiendo con aún mayor ahínco a sus conciertos. «Especies en extinción» (2012) y su correspondiente (y larguísima) gira reconfirmaron su acierto al emprender una nueva etapa por su cuenta, y cuatro años después regresa con «El doble de tu mitad», un disco en el que Rulo redobla su apuesta con las canciones más accesibles y coreables de su carrera. Producido por Carlos Raya, ha contado con la colaboración de Coki Giménez (batería), Candy Caramelo (bajo), Alejandro Climent (teclados) y sus inseparables «contrabandistas» Dani Baraldés, alias Pati (guitarras), y Adolfo Garmendia, más conocido como Fito (coros).

Ha hecho un buen parón.

Sí, iba a ser de un año pero se me fue de las manos. He estado tocando sólo en América. La verdad es que cuando hace poco dimos un concierto en Cantabria y vendimos 8.000 entradas, fue un alivio ver que nadie se había olvidado de mí. Como yo necesito hacer parones para componer, cuando termino los discos me entra un poco esa neura, «hace mucho que no toco en directo, ¿se habrán olvidado de mí?». Ver que se agotan las entradas de La Riviera con tres meses de antelación, es la leche.

Los fans le pedían que volviera en las redes sociales, supongo.

Es que no leo nada de eso. Yo escribo mis cosas, pero procuro no leer nada. Ya comete ese error mi madre, y luego me viene con que nosequién ha dicho nosequé de mí. Y yo siempre en plan: «Mamá... ¡te tengo dicho que no leas las redes sociales!». No puede ser que te amargue la mañana un tío que se llama traski14. Por la calle sí me han dicho algo los seguidores, pero como estoy tan metido en lo mío, en componer, estoy en mi burbuja. Pero luego al acabarlo vienen los miedos, a ver si va a gustar, etc... Además yo ya no tengo a mi favor el factor sorpresa, ya son trece discos a lo largo de mi trayectoria, veinte años en esto... Pero bueno, veo que hemos cimentado bien esta nueva etapa.

¿Entonces todas las canciones están escritas desde la calma del parón?

Bueno, «Tu alambre», que es la que abre el disco, la escribí estando de gira, lo cual no suelo hacer. Como veía que pasaba tanto tiempo, al final me puse a componer algo en la carretera. «Objetos perdidos» también, que la escribí en un camerino de Quito, me acuerdo perfectamente. Era en un centro cultural. Las demás están escritas de dos años para acá.

¿Quiénes son los primeros en escuchar sus nuevas composiciones?

Mi hija y mi pareja. Las vuelvo locas, ¡jaja! Cuando ya llevo tres días tocando lo mismo en casa acaban hasta las narices.

¿Le cuesta elegir los singles?

Me cuesta tanto que no lo hago, delego esa decisión. Yo soy un romántico del formato disco, y además, mis fans también. Sé que en los conciertos le van a dar la misma oportunidad a cualquiera de las once canciones que hay en el álbum, a las que tienen veneno de efecto rápido y a las que no.

¿Ha dejado muchas canciones fuera de la selección final?

Tenía treinta temas, y han entrado los once mejores. En eso Carlos Raya me ha ayudado mucho, porque llega un momento en el que necesitas consejos externos. Trabajar con Raya me ha sorprendido mucho, porque llevaba muchos años con el mismo productor y el cambio me daba un poco de miedo. Yo decía, «a ver si se va a meter mucho en esto y aquello», yo no quería tener que adaptarme a él, sino al revés, y así ha sido. Ha sido genial.

¿Por qué ya no contó con Javier San Martín, su productor de toda la vida?

En realidad la pregunta es «¿cómo habéis hecho doce discos juntos?». Esa es la noticia, lo atípico. A mí mi compañía siempre me decía que probara con alguien, pero yo siempre decía: «No, quiero a Javi». Pero esta vez fui yo el que pidió grabar con Carlos. A Javi le debo muchísimo, he aprendido con él lo que no está escrito, pero con Carlos he aprendido otras cosas. Lo suyo es absorber un poco de talento de cada productor, para hacerte mejor músico. Además, con un productor nuevo se te activa la alarma y te pones a currar más. Como Javi era mi amigo, a veces le dejaba solo en el estudio mientras me iba a ver a las niñas, ¡jajaja! Ahora estoy más encima.

¿Buscaba en Carlos algo que sólo él le podía ofrecer?

No, no buscaba nada en concreto. En realidad fue porque él es un maestro con el rock español, que es un género en sí mismo. A mí me recomendaban tal o cual productor y yo me negaba, porque sabía que no iban a entender nuestros fraseos, nuestros acentos, etc. Además, quería grabar en directo por primera vez en mi vida, y eso con Carlos es lo habitual. ¡Jajaja! Me estoy acordando de cómo se sorprendió cuando le dijimos que Fito sólo grababa coros, porque en los estudios se pone muy nervioso y no quiere grabar guitarras. Ahora Carlos y yo somos muy amigos, salimos por ahí a cenar con nuestras parejas y todo eso. Es curioso cómo alguien al que no conocías hace un año, acaba siendo tu amigo después de una grabación. Por eso la mayoría de los grupos acaban a hostias, o sólo se llevan bien sólo al principio, porque lo de grabar discos es muy intenso. Une mucho pero también puede desunir mucho.

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