Cultura - Música

Pilar Jurado une a Falla y a Granados sobre el escenario

El proyecto incluye un espectáculo interpretado por Emilio Gutiérrez Caba y el pianista Pablo Amorós, y un disco de éste último

Pilar Jurado, rodeada por Emilio Gutiérrez Caba, Pablo Amorós y Tomás Marco
Pilar Jurado, rodeada por Emilio Gutiérrez Caba, Pablo Amorós y Tomás Marco - José Ramón Ladra

Pilar Jurado es una de las más activas, incansables y energéticas figuras de nuestra música. Compositora, soprano y directora de orquesta, ahora debuta como dramaturga y como productora. Lo hace impulsando un proyecto, «Granados vs Falla», que tiene una doble naturaleza, disco y propuesta escénica.

El disco está protagonizado por el pianista cordobés Pablo Amorós, y en él interpreta piezas de los dos compositores: «Allegro de Concierto», «Zapateado» (de «Seis piezas sobre cantos populares españoles»), «Valses poéticos», «Andaluza» y «Oriental» (estas dos últimas piezas de las «Danzas españolas»), de Granados; y «Serenata Andaluza», «Danza española nº 1», de «La vida breve», «Andaluza» (de «Cuatro piezas españolas») y «Fantasía bética», del compositor granadino. Es un disco producido por ella. «Es la primera vez que lo hago con un trabajo que no es mío, y me he sentido muy feliz haciéndolo».

El espectáculo, preestrenado en Collado Mediano, cuenta con el actor Emilio Gutiérrez Caba encarnando a la figura de Manuel de Falla. La propia Pilar Jurado ha escrito el texto, y las palabras se entremezclan con la música del piano del propio Pablo Amorós.

Dos músicos

El centenario de la muerte de Enrique Granados, que se ha conmemorado este año, fue la llama que encendió el proyecto. «Yo quería hacer algo que fuera más allá de la efeméride -explica Pilar Jurado-, que fuera atemporal y permita que Granados y Falla vuelvan a la vida y que puedan llegar a un público -siempre me ha preocupado este aspecto- que no es habitual, y ofrecerles algo más que música. Por eso nace el espectáculo».

De alguna manera, dice la compositora, lo que pretendemos es «guiarles hacia nuestra gran música», y presentársela de un modo en el que se sientan más cómodos que en la sala de conciertos. Así surgió la idea de hacer un concierto dramatizado. «Al principio iba a ser algo más pequeñito, pero ha ido creciendo y se ha convertido en una verdadera obra de teatro», asegura.

Emilio Gutiérrez Caba interpreta a Falla; «además se parece físicamente a él», dice Pilar Jurado. «Es una persona cultísima, amante de la música española; conoce bien a Falla, y su presencia ha enriquecido el espectáculo».

Final de vida

Pilar Jurado sitúa su obra en el último día de la vida de Manuel de Falla, que murió lejos de España; concretamente en Alta Gracia, Argentina, hace ahora setenta años, el 14 de noviembre de 1946. «Él está cansado, agotado, está tremendamente triste porque ha tenido que dejar todo lo que amaba, a su gente; ha perdido a muchos amigos en la guerra, y él es consciente de que ya no va a poder volver a España. Hay una parte final conmovedora en la que se dirige a Granados (que murió en el mar en 1916, cuando el barco en el que viajaba fue bombardeado por la marina alemana) y le dice: "Enrique, este barco tampoco va a llegar a puerto"».

La obra es un monólogo en la que, además, está la figura de Pablo Amorós tocando el piano. «De algún modo él es Granados; Falla en su ensoñación se dirige a él cuando habla de su amigo. Es un juego que sirve para pasarle al público mucha información personal de los dos compositores».

Pilar Jurado quiere que los espectadores conozcan la música de Falla y de Granados, pero que también los conozcan a ellos, «que participen de su memoria». «Me parecía que esta obra era una bonita manera de traerles de nuevo a la vida y de acercarles a los demás, de conocerles -uno era súper risueño y extrovertido y el otro introvertido y complicado-, y que el público, cuando escuche su música, pueda empatizar con los personajes».

Diálogo música-palabra

Hay en «Granados vs Falla» un diálogo entre la música y la palabra, que tiene un gran protagonismo en la obra. Pilar Jurado escribió el libreto de «La página en blanco», pero considera que ésta es su primera experiencia como dramaturga. «En una ópera tienes que sintetizar mucho y la música va por encima de la propia palabra; hay una historia y unos personajes, pero la parte musical es tan potente que absorbe la esencia de lo que está pasando».

La obra es una ensoñación de Manuel de Falla, que se presenta sentado en su mecedora -«hemos buscado incluso una de época», dice Pilar Jurado-. Hay, cuenta, pocos elementos, para despertar la imaginación del espectador. «Vivimos en un mundo tan dominado por la tecnología, en la que se le da todo mascado a la gente, que al final perdemos la imaginación, la capacidad de crear un mundo; no me gusta mucho el mundo que nos toca vivir. Pero si somos capaces de hacer cosas diferentes haremos que ocurran cosas diferentes».

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