Cultura - Música

Una partitura de Mahler bate el récord en una puja: 5,3 millones de euros

El manuscrito de la Segunda Sinfonía, subastado en Sotheby’s, pertenecía a un millonario excéntrico obsesionado con dirigir sus obras

Una de las 232 páginas de la partitura de «Resurrección», de Gustav Mahler
Una de las 232 páginas de la partitura de «Resurrección», de Gustav Mahler - AFP

La música de Gustav Mahler (Bohemia, 1860- Viena, 1911) no gozó en vida del genio austríaco del reconocimiento debido, en parte por prejuicios antisemitas y también debido a su modernidad. Pero después de la Segunda Guerra Mundial comenzó una revalorización imparable que continúa hoy en día hasta en lo anecdótico. El manuscrito de su Segunda Sinfonía, titulada «Resurrección», batió este martes en Londres el récord de una partitura en una subasta. Un comprador anónimo, que pujó por teléfono, pagó 5,3 millones de euros por las 232 páginas autógrafas de la obra. El precio de salida en la puja de Sotheby’s era de 4,1 millones.

Mahler, un formidable director de orquesta que como compositor sirvió de puente entre el clasicismo y la modernidad, desbanca así a Mozart, pues en 1987 se habían pagado, también en Sotheby’s, 2,9 millones por los originales de nueve sinfonías del prodigio salzburgués. El tercer puesto del ránking lo ocupa por ahora una obra de Schumann, con 1,7 millones.

«Es la primera sinfonía completa de Mahler que sale a la puja y seguramente será también la última», habían comentado en la casa de subastas para animar la venta. En la sesión también se vendieron partituras autógrafas de Sibelius, Chopin, Boulez, Mussorgsky o Purcell, y cartas manuscritas de Brahms, Wagner y Schumann, entre otros compositores venerados. La anécdota es que un supuesto original del «Allegretto» de Beethoven, de 1817, se quedó sin comprador, porque habían circulado dudas sobre su autenticidad que calaron, a pesar de los esfuerzos de la casa de subastas por desmentirlos.

La Segunda Sinfonía «Resurrección» se basa en un poema dramático de un autor alemán, que cuenta una evolución espiritual, pasando de la fe a la duda y por fin a la creencia esperanzada en la vida después de la muerte, que se celebra con un gran coro de cierre. Mahler la escribió entre 1888 y 1894 y desconcertó a la crítica por su larga duración y sus avances.

La puja de ayer ofrece también una historia anecdótica detrás. Originariamente la partitura pasó a manos de Alma, la joven viuda de Mahler, quien tanto lo hizo sufrir con su aventura adúltera con el arquitecto Walter Gropius. Alma se la regaló a un amigo de Gustav, el también director de orquesta Willem Megelberg, con motivo del primer Festival Mahler de Amsterdam. Muerto Megelberg, las páginas pasaron a ser custodiada en su fundación y museo, que en 1984 se las vendió a un singular millonario neoyorquino, Gilbert Kaplan.

Editor de una revista de economía de prestigio y éxito, Kaplan escuchó «Resurrección» en 1965, en el Carnegie Hall de Nueva York y se obsesionó con la obra. Su fijación con Mahler llegó hasta el punto de que decidió aprender a dirigir una orquesta para poder interpretar la obra en un escenario. Cumplió su sueño y la dirigió en un centenar de funciones. Incluso la grabó en disco, en 1988 con la Sinfónica de Londres y en 2003 con la Filarmónica de Viena, la ciudad donde murió Mahler con solo 50 años por una larga dolencia cardíaca, incurable en su época.

Sobre las cualidades del autodidacta Kaplan como director de orquesta hay opiniones. Parte de la crítica lo respetó, pero uno de los músicos que estuvo bajo su batuta lo acusó de no ser capaz de acompasar a la orquesta ni de lograr el sonido adecuado. El millonario murió en enero de este año y los herederos han puesto en el mercado la partitura que lo hechizó, que ha marcado el récord de 5,6 millones.

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