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Música

Miss Caffeina: «La gente se da cuenta enseguida de lo que es real y lo que no»

El cuarteto madrileño cierra su gira en La Riviera este sábado 11, con «sold out»

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La primera vez que Miss Caffeina actuaron en La Riviera se pegaron un pequeño chasco: «No se llenó ni de lejos», recuerda su cantante Alberto Jiménez. Pero la segunda, el pasado mes de enero, la llenaron. Anoche ofrecieron el primer acto de la tercera, con un doblete que hará que repitan mañana sábado. Y las entradas han volado para ambas veladas. «Pensamos en tocar en el formato reducido del Wizink Center, pero no quedaban fechas. A ver si hacemos otro buen disco y la siguiente tocamos allí», dice Alberto, un cantante y front-man que identifica perfectamente las razones de su buena racha. «La gente se da cuenta enseguida de lo que es de verdad y de lo que no. Al principio de tu carrera tiendes a imitar cosas, a coger de aquí y allí, por complejos y etiquetas. Yo noto cuando un grupo imita a otro, y creo que nosotros ya hemos encontrado nuestro rollo. No nuestro sonido, porque eso queda muy manido y quizá en el próximo disco volvamos a cambiar mucho, como hemos hecho con nuestro último disco».

Se refiere a «Detroit», un tercer álbum que les ha abierto las puertas incluso de las emisoras que todo el mundo identifica con la radiofórmula, «Eso se notó mucho», dice el cantante. «Desde que tuvimos cabida en esas radios notamos que empezaba a venir más gente, y gente diferente a la que solía venir a vernos. Y lo seguimos notando a día de hoy. Este disco nos ha traído más cosas y más grandes. Es un disco muy pop, muy accesible, que nos ha llevado incluso a fiestas de ayuntamientos, donde te conoce mucha gente que en principio quedaría fuera del espectro de seguidores». El líder de Miss Caffeina cree que «empieza a haber algo más dinero en los ayuntamientos", así que le preguntamos si también ve cierto resurgir en las grandes discográficas, ya que su banda trabaja con una multinacional desde hace varios años. «Parece que empiezan a entender mejor de qué va la cosa, les ha pasado un poco como a nosotros con "Detroit"», bromea. «Se fueron a la mierda porque no entendían nada de lo que pasaba, se pusieron a luchar contra la piratería y al final en lugar de solucionar el problema casi lo agravaron. Ahora parece que entienden mejor cómo hay que llevar la carrera de un grupo en la era online. Nosotros estamos muy contentos, aunque siempre hay cositas por ahí, claro. Todo es una negociación».

En estos conciertos de fin de gira les están acompañando varios invitados, «como Iván Ferreiro, Juancho de Sidecars y La Prohibida», cuenta Alberto. «También estarán otros amigos, que son más conocidos ya dentro del gremio de músicos. Estará Jorge Valdehita, que toca los teclados con Iván Ferreiro, con Xoel López, con todo el mundo... Y Juan Sueiro, que es productor de música electrónica y trabaja con Fangoria, Javiera Mena y otros artistas». Junto a ellos cerrarán una etapa que en principio, debía haberse clausurado hace ya dos meses. «Esa era la idea inicial, parar en septiembre», dice el cantante. «Pero luego van surgiendo cosas, van surgiendo cosas, y nos hemos ido alargando un poquito más. Además, a la hora de poner la fecha de fin de gira se nos pasaron las fechas de octubre y nos fuimos a noviembre, así que decidimos aceptar varios bolos en octubre. De todas formas, ahora estamos más tranquilos que otras veces cuando estamos a punto de terminar una gira».

«Detrot» ya tiene más de un año y medio, así que lo normal sería que Miss Caffeina ya tuviera medio escritas unas cuantas canciones. «Así es», asiente Jiménez. «Ahora tenemos unos meses de vacaciones, y la gira del próximo disco no empezará hasta 2019. Así que calculo entrar a grabar antes del verano y publicar a finales de año». El cantante no quiere revelar mucho sobre el sonido que buscarán, pero reconoce que se han sentido «cómodos con el registro de pop más electrónico de ‘Detroit’».

Pero antes, el cuarteto madrileño tendrá que enfrentarse al temido vacío que queda al terminar una larga gira («tienes toda la razón, eso siempre pasa»), y tratarán de visitar Detroit para darle las gracias. «Nunca hemos estado allí, ninguno de nosotros. Lo hablamos, lo de ir todos juntos, como cosa simbólica. Pero al final empezamos a desvariar y a elegir otros destinos para ir los cuatro, y no llegamos a ningún acuerdo. Yo ahora me voy de vacaciones a Estados Unidos, pero la verdad es que ahora mismo Detroit tampoco es que sea un destino al que me apetezca especialmente ir», confiesa. Y no porque la escena musical esté decadente, «que no lo está», asegura. «Hubo un momento en que sí se fue bastante a la mierda, pero ha habido un resurgir muy fuerte en el arte de la ciudad. Aun así, reconozco que me tiran mucho más Nueva York, Los Angeles, San Francisco... las costas».