Mikel Erentxun
Mikel Erentxun - ABC
Música

Mikel Erentxun: «Aún sigo buscándome a mí mismo»

Este fin de semana toca en emblemáticas azoteas de Valenciam(día 4), Zaragoza (5) y Barcelona (6)

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Para disfrutar fresquito de la música en directo en verano, no hay nada más apetecible que salir del calor de una sala de conciertos y subir a lo alto de un edificio, a la azotea. Eso es exactamente lo que propone el festival itinerante «43 Live The Roof», que cuenta con artistas como Bebe, Miss Caffeina, Revólver, David Otero, Vega, El Kanka, L. A., Elefantes o Viva Suecia. Este fin de semana, llevará a Mikel Erentxun y su último disco, «El hombre sin sombra»; a tres de los escenarios al aire libre más espectaculares de Valencia, Zaragoza y Barcelona. Y con aforo muy muy limitado.

¿Cuántos conciertos en las alturas va a dar este verano?

Pues voy a dar siete en total. Es mi tercera participación en este festival, el año pasado también toqué siete veces y el anterior creo que fueron cinco. Es un festival itinerante que te lleva a lugares realmente espectaculares, con un encanto muy especial, y son para cien o ciento veinte personas. En algunos casos incluso menos, con setenta u ochenta personas, y eso te acerca mucho al público y genera atmósferas increíblemente absorbentes y especiales.

De los que ha dado, ¿cuáles fueron sus favoritos?

Pues por ejemplo recuerdo muy bien el de Alicante. Siempre son sitios espectaculares, pero en Alicante fue concretamente en un castillo en la montaña, con unas vistas sobre el mar alucinantes. En Sevilla también fue muy bonito, en la azotea de un hotel que tenía la catedral detrás. A nivel estético, todos estos conciertos son impresionantes. Y a otros niveles, la verdad es que siempre me han funcionado muy bien, están llenos de gente, y el ambiente es inmejorable.

Un ambiente que se antoja ideal para su último disco, «El hombre sin sombra».

Sí, sí que lo es, por las connotaciones románticas que tiene y por el espíritu sonoro del disco.

En su nuevo disco participa Maika Makovski en bastantes canciones. ¿Hubo alguna charla previa al trabajo de estudio, o fue lanzarse a ver qué pasaba?

Sí, sí la hubo. Maika preguntó muchas cosas, le interesaba todo. Desde la explicación de las letras, a la afinación, la mezcla final, la forma de grabar, quería saberlo todo, y le pareció todo correcto. Grabamos en analógico, todo en ocho pistas, le dimos libertad absoluta para diseñar las armonías... yo siento que estuvo a gusto, y a los resultados me remito.

¿Ella podrá acompañarle en algunos conciertos?

Pues me gustaría sí, que al menos estuviera en uno o dos. Es una persona bastante ocupada, pero en algún escenario nos encontraremos, seguro.

¿Tiene una sustituta para la gira?

Sí, es una gran guitarrista y cantante de Cantabria que se llama Marina Iniesta. Toca en un grupo que se llama Ripion, que tiene un par de discos y es bastante «indie». Ella encaja perfectamente, su timbre recuerda al de Maika pero es más joven, tiene 22 años y además toca muy bien la guitarra. Yo nunca había ido con una chica en la banda.

¿Cómo la descubrió? Ese grupo no es muy conocido.

Es poquísimo conocido. La conocimos porque les grabó el disco Fernando Macaya, que es mi bajista.

El disco estuvo producido por Paco Loco. A nivel instrumental ¿metió más mano de lo que parece?

Sí, el disco está grabado a cuatro manos, como lo fue el anterior, «Corazones». El noventa por ciento, entre Paco y yo. Él se encarga de las cosas a las que yo no llego, como los teclados, las guitarras eléctricas, que en su mayoría on suyas, y yo estoy más con los bajos, las guitarras acústicas, las baterías y otras cosas.

¿Cuánto tiempo duró la grabación?

En total fueron tres semanas entre grabación y mezcla. Todo en enero, en el estudio de Paco en el Puerto de Santamaría.

¿Cómo es un hombre sin sombra?

Tiene muchas lecturas, la primera es la del hombre que no tiene nada que ocultar, que no tiene ninguna sombra, se desnuda completamente y lo dice todo como lo siente. Otra lectura es la del hombre desnortado, desolado, buscándose a sí mismo... que soy yo en cualquier caso, todo el rato, porque de alguna manera sigo buscándome a mí mismo.