De izquierda a derecha, los componentes de Luna: Lee Wall, Britta Phillips, Dean Wareham y Sean Eden
De izquierda a derecha, los componentes de Luna: Lee Wall, Britta Phillips, Dean Wareham y Sean Eden - ABC

Luna: «Lo que cobramos por esta reunión no va a cambiar nuestras vidas»

El grupo neoyorquino que la revista «Rolling Stone» describió en los 90 como la mejor banda del mundo de la que nunca habrás oído hablar llega a España para presentar su último disco

MADRIDActualizado:

Cuando Dean Wareham recibió la llamada de Houston Party para proponerle una gira por España con Luna, la idea de la reunión de la banda neoyorquina no era más que un rumor que él ni siquiera había comentado con sus antiguos compañeros. ¿Tan suculenta fue la oferta para que no pudieran rechazarla, diez años después de haberse separado? «Qué va, no fue por dinero. Lo que vamos a cobrar no va a cambiar nuestras vidas. La idea de hacer una gira española con el grupo sonó, simplemente, divertida. Cuando nos lo propusieron, nos paramos a pensarlo un momento y dijimos: “¿Por qué no?”», recuerda el cantante y guitarrista, ex-miembro también de los míticos Galaxie 500. Aquella banda con la que, a finales de los 80, se ganó el respeto y la admiración de popes como Lou Reed.

Cartel de la gira por España de Luna
Cartel de la gira por España de Luna- ABC

El regreso de Luna ha tenido ahora su continuación en forma de disco de versiones («A Sentimental Education») y de epé instrumental («A Place Of Greater Safety»), algo que quizá no era lo esperado para el grupo que la revista «Rolling Stone» describió en los 90 como la mejor banda del mundo de la que nunca habrás oído hablar. Una calificativo que se llevó gracias a trabajos originales como «Lunapark», «Penthouse» o «Bewitched», muchas de cuyas canciones están interpretando en su gira por España.

«Bob Dylan dijo recientemente que hay un montón de buenas canciones ya escritas y que no es necesario escribir nuevas. Así que, realmente no pensé si un disco de versiones era más o menos importante de cara al público, sino en cómo nos haría sentir a nosotros. Me pareció una buena idea. Me gusta cantar canciones de otros y creo que a nuestros seguidores les encantan. En mi caso puedo decir que mis álbumes favoritos de Cat Power o Nina Simone son precisamente los de versiones», asegura Wareham, en relación a los temas de The Cure, Yes, The Velvet Underground, Fleetwood Mac, David Bowie, The Rolling Stones o Mercury Rev que han reinterpretado.

—A pesar de que Sean Eden, Britta Phillips y Lee Wall le propusieron algunas de estas versiones, fue usted quien escogió la mayoría, ya que era quien iba a cantarlas. ¿Podría decirme alguna de las que rechazó?

—Sean sugirió «Something In the Air», de Thunderclap Newman. Le dije que me resultaba muy difícil cantarla. Le pregunté si quería hacerlo él y, de hecho, lo hizo. La grabamos, pero no la incluimos en el disco. La publicaremos más adelante.

—¿Y alguna que ellos sugirieran y que finalmente entrara en el disco?

—Lee sugirió que hiciéramos una canción de David Bowie, pero no especificó cuál. Yo propuse «Letter To Hermione», que estaba incluida en «Space Oddity». Cuando murió Bowie, un amigo mío publicó en YouTube una versión acústica del tema tocada por él, cuyo vídeo aún puede verse en el canal, y decidimos que encajaría. Me pareció una canción hermosa, triste y muy personal, de un Bowie que a menudo se escondía en la ciencia ficción y en personajes extraños. Le conocí un par de veces, por cierto. Cuando Britta y yo grabamos con Tony Visconti, él apareció por el estudio y nos dio algunos consejos… bueno, a veces se ponía a contarnos historias cuando deberíamos estar grabando. ¡No nos importó, claro!

—¿Y alguna versión que intentaran hacer pero se les resistiera?

—«Emotional Rescue», de los Rolling Stones. No conseguí sacar la voz. No sé, puede que no me esforzara lo suficiente.

—En su autobiografía, «Postales negras», cuenta lo difícil que es vivir de la música incluso para grupos como Luna, que ha gozado de reconocimiento en la escena indie mundial. ¿Cómo ha conseguido sobrevivir a la crisis de la industria discográfica de los últimos años?

—Desde que es más difícil vender música, parece que los grupos están de gira todo el tiempo, vendiendo entradas de conciertos y camisetas. Sin embargo, una de las cosas positivas que podemos sacar de esta crisis son las ventas «D2F» (ventas directas a los fans). Ahora todo el mundo depende de ellas. Es sólo una parte de los ingresos totales de un grupo, pero si consigues vender algunos discos y camisetas a través de la web, ayuda bastante. Nosotros utilizamos la web Pledge Music, una plataforma que ha crecido mucho últimamente. En ella no sólo te encuentras a bandas indies, hasta Bob Dylan, Cheap Trick y los Rolling Stones están vendiendo su música ahí. Por supuesto, tenemos que hacer otras cosas más allá del grupo. Britta y yo hemos grabado algunas bandas sonoras últimamente, como la que hemos hecho para la película de Noah Baumbach, «Mistress America», de la que estamos muy orgullosos. Britta, por su parte, acaba de hacer la música para un anuncio de 30 segundos para KitKat. Y yo aún gano dinero con los royalties de Galaxie 500 y Luna, ya sea por la venta de discos o porque pinchan canciones en la radio.

—¿Nunca ha pensado en dejarlo?

—¡No puedo dejarlo, tendría que conseguir un trabajo! De todas formas, no estoy seguro de que las cosas sean peores ahora que en el pasado. Es cierto que a las discográficas les resulta muy difícil vender discos actualmente. Esto complica el hecho de que puedan ofrecer contratos, pero nunca fue fácil ganarse la vida con una banda. Internet ha destruido algunos flujos de ingresos, pero también ha facilitado la conexión con los seguidores. Admito que me cuestiono dejarlo cada vez que me pongo a escribir nuevas canciones en un mundo como este donde nadie compra música, pero estoy seguro de que escribiré nuevos temas pronto, cuando tenga algo que decir.

—Cuando hablaban del regreso de Luna, ¿discutieron Lee, Sean, Britta y usted la posibilidad de operar (a falta de una expresión mejor) con un modelo de negocio diferente para el grupo?

—Sí. Decidimos hacerlo todo nosotros mismos. En lugar de grabar las demos y enviárselas a algunos sellos con el objetivo de llegar a algún acuerdo (algo que podría llevarnos mucho tiempo), acordamos pagar nosotros la grabación del disco con el dinero que habíamos hecho en la anterior gira. Luego recaudamos más con la venta anticipada a través de la web del álbum en vinilo y en CD y, también, de las camisetas. Hacerlo de esta manera nos costó mucho trabajo. El «Do It Yourself» (DIY) significa ir muchas veces a la oficina de correos, pero finalmente nos ha venido muy bien a nosotros. Hemos conseguido pagar la grabación en el estudio y la manufactura de los discos, realizar dos videoclips y ganar algo de dinero cada uno. Y ahora, además, controlamos todos los derechos de nuestra música.

—En «Postales negras» hacía usted la siguiente crítica: «A día de hoy todavía recibo informes de los royalties de Elektra, en los que figura que Luna sigue debiendo 1,2 millones de dólares al sello. Que no está nada mal si tenemos en cuenta que grabamos cinco álbumes para ellos. ¿Quiere decir eso que perdieron 1,2 millones de dólares con nosotros? Por supuesto que no. En esa cifra no se refleja el dinero que Elektra ganó por la venta nuestros discos, algo así como seis dólares por unidad (aunque nosotros solo recibíamos la parte que se considera el royalty del artista: un 14%, es decir, alrededor de dos dólares por CD)». ¿Sigue recibiendo esas cartas de la discográfica reclamando el dinero?

—No creo que Elektra tenga mi nueva dirección en Los Ángeles. Podría pedirles una declaración de dichos royalties, pero estoy seguro de que aún les deberé, por lo menos, 1,1 millones. Eso no va a cambiar en lo que me queda de vida, a menos que cambie la ley… algo que podría suceder. Bandas como The Eagles han demandando a una serie de compañías discográficas, alegando que no pueden ser dueñas de nuestras grabaciones para siempre, que ya es suficiente.

—En otro pasaje del libro de principios de los 90, esta vez sobre Galaxie 500, usted cuenta: «Gary Gersh de Geffen se puso en contacto con Grabel. “Gersh quiere veros tocar. ¿Podéis montar un concierto?”. Lo montamos en Nueva York para Gersh, pero nos llamó en el último momento: estaba ocupado con Peter Gabriel en el estudio, dando los últimos toques a una mezcla. Gersh vino a vernos un mes después a Boston, pero le dijo a Damon [Krukowski, batería de Galaxie 500] que no tenía tiempo para hablar en aquel momento. ¿Y si quedásemos para desayunar al día siguiente? Y cuando Damon llegó a casa por la noche, se encontró un mensaje en su contestador. Gersh no podía quedar para desayunar con nosotros. No le habíamos gustado tanto. Decidió fichar a otro trío: Nirvana». Recuerda usted esto con humor, con cierto sarcasmo, pero, ¿recuerda que sintió cuando, poco después, «Nervermind» se convirtió en uno de los discos más vendidos de la historia y Nirvana en uno de los grupos más populares del mundo?

—Como todo el mundo en aquel momento, nosotros tampoco podíamos creernos que Nirvana se hubiera convertido en un grupo tan grande así de rápido. Todo el panorama del negocio discográfico de Estados Unidos cambió con la ayuda de MTV. De todas formas, no tengo sentimientos muy fuertes con respecto a Nirvana en un sentido o en otro. No me molestó si suena por la radio, pero nunca lo pondría en el estéreo de mi casa.

—Fue usted extremadamente sincero y directo en «Postales negras». ¿Se arrepintió de haber contado algún pasaje?

—En la edición original en inglés, «Black Postcards», lamenté insultar accidentalmente a un par de amigos con comentarios desafortunados, pero lo arreglé en la edición en español: «Postales negras».

—Al vivir en zonas diferentes de Estados Unidos (Sean, en Nueva York; Lee, en Austin, y Britta y usted en Los Ángeles), ¿cómo hacen y cuánto tiempo necesitan para preparar una gira como esta?

—Si no hemos dado ningún concierto en varios meses, con un ensayo para fijar los viejos temas es suficiente. Esta vez, sin embargo, teníamos diez canciones nuevas que aprendernos, así que nos reunimos en agosto para ensayar durante dos días. Y hoy mismo [la entrevista se realizó hace dos semanas] Lee y Sean llegan a Los Ángeles para que ensayemos tres días más. Con eso será suficiente. Estoy seguro de que tocaremos mucho mejor cuando llevemos una semana girando. De todas formas, Britta y yo también hemos estado practicando a diario en casa durante el último mes, así que conocemos perfectamente lo que estamos tocando. Y Lee se instaló la batería en su casa de Austin para ensayar él solo.

—¿Cuál es la historia detrás de «Spanish Odyssey», el último corte instrumental de «A Place Of Greater Safety»?

—Se trata de una pieza escrita por Sean Eden para un documental que se hizo sobre Luna: «Tell Me Do You Miss Me». Se puede escuchar durante una escena en la que se ve a Sean paseando por las calles del casco viejo de Cádiz, perdido en la lluvia, mientras busca el hotel donde nos alojamos. Pues eso… la «odisea española».

—Luna y Galaxie 500 acumulan una buena legión de seguidores en Europa y Estados Unidos, pero, ¿cuál de las dos bandas crees que es más apreciada?

—No podría decirlo con seguridad. Galaxie 500 acumula más oyentes en Spotify que Luna, pero no sé si eso es a nivel mundial. Creo que Galaxie 500 es más popular en Inglaterra, Francia y Alemania, pero pienso que Luna es más grande en Estados Unidos y España.

—¿Esta gira será la última resurrección de Luna?

—Ninguno de nosotros sabe qué nos deparará el futuro. Nos llevamos bien y no veo ninguna razón para dejar de tocar, pero vamos a ver primero cómo va esta gira.