Javier Ibarra, conocido como Kase.O, publicó su primera maqueta de hip hop con 13 años
Javier Ibarra, conocido como Kase.O, publicó su primera maqueta de hip hop con 13 años - UNAI BELLAMY

Kase.O: «Ya no necesito a las radios comerciales ni a las multinacionales»

Javier Ibarra cierra la gira de «El círculo», el disco considerado como «su obra maestra», en el WiZink Center de Madrid con todas las entradas vendidas

MADRIDActualizado:

Javier Ibarra (Zaragoza, 1980) tiene claro que «El círculo» es su «obra maestra». No tiene nada que ver, asegura, con que le hayan nominado a los premios Grammy Latinos, con que fuera Disco de Oro al mes de publicarlo ni con que más de 250.000 personas hayan acudido a los conciertos de la gira que hoy acaba, con todas las entradas vendidas, en el WiZink Center de Madrid. «Aunque no hubiera ocurrido nada de eso lo seguiría pensando. Es mi cénit porque he conseguido que Kase.O y Javier sean la misma persona. Puedo defender estas rimas en un escenario, contigo en esta entrevista y delante de mis padres sin avergonzarme», insiste.

No le ha costado poco a Ibarra llegar a la cumbre de su creatividad, si tenemos en cuenta que grabó su primera maqueta en casete, «Rompecabezas», con sólo 13 años, y que con 15 formó Violadores del Verso, el grupo con el que se convirtió en la principal referencia del hip hop español, aquí y allende nuestras fronteras. «Este es el único oficio que he tenido. De muy joven ya iba a las tiendas con mis cintas y las vendía a 500 pesetas. Cogía mi plata y la guardaba. Después empecé a hacer mis conciertos, así que llegué a los 18 años con ahorros del rap. Nunca tuve que buscar trabajo por ahí, esto ya me daba bastante curro», reconoce.

¿De qué podía avergonzarse su padre entonces?

Si le cantaba temas como «Pura droga sin cortar» o «Trae ese ron», decía: “Ese no eres tú, yo te conozco”. No le gustaban. De joven tiendes a aparentar en tus rimas algo que no eres. Puedes llegar creerte que eres de Brooklyn mientras andas por Zaragoza o Calatayud, al imitar lo que dicen los raperos de Houston. El reto ahora fue arreglar el desequilibrio entre el personaje y la persona, exponer mis debilidades, traumas y miedos. Huir del egocentrismo y no pintarme como un superhéroe».

¿Falta humildad y sobra ego en el rap?

Aunque no se puede generalizar, es cierto que en el mundo del hip hop hay mucho «machirulo» y chulito suelto. No estaba mal añadir un poco de humanidad. Al fin y al cabo, las personas cometemos errores.

En «Guapo tarde» habla de «un millón de complejos», de que vivía odiándose «sin poder pedir ayuda» y que vomitaba en los conciertos por «miedo escénico». ¿Todo eso es verídico?

Sí, claro. Todo me representa al 100%. Durante años no me gustó lo que veía en el espejo. Me acabé odiando y minando mi autoestima. Pasaba nervios en los conciertos y los vivía con una timidez extrema. Todo eso forma parte de mí pasado y salió en esta canción… un poco tarde.

¿Hasta el punto de vomitar?

Sí. Podía ir borracho alguna vez, pero era por nervios. ¿Y sabes quién vomita siempre? El Zatu de SFDK. Desde que lo conozco hace 20 años siempre echa la pota antes de los conciertos. No sé por qué lo hace, pero es como un ritual que incluso fuerza. No sale al escenario si no ha potado antes.

¿Las críticas le generaban ansiedad?

En este disco me vinieron todos los miedos, sobre todo con el sanbenito de ser el mejor rapero de habla hispana. No podía escribir ni una rima, todas me parecían malas. Veía el disco como un juicio, porque muchos esperan que caiga para darme duro. Todo tenía que estar medido.

¿No se cree es sanbenito?

No le doy tanta importancia como cuando era joven y tenía más ego. Cuando quería ser el mejor y que los MC’s se cuadraran ante mí como si fuera el puto general. Ya estoy mayor para esas cosas que han ocupado mi mente demasiado tiempo. Ahora me da igual si soy el mejor o si creen que soy un blando o un vendido.

¿Y «El círculo» marcará un antes y un después en el rap español?

Tanto como eso, no, pero sí creo que el que saque ahora un disco lo tiene muy jodido para competir contra él. Va a tener que trabajar mucho.

¿Le costó mucho sincerarse en él?

Estuve un año pensando cómo iba a enfocar el disco. Al principio quería que fuera de vaciladas en plan hardcore, pero decidí que no era el momento de eso, sino de extirpar todos los traumas que tenía escondidos y mostrárselos a la gente que piensa que soy un tipo más seguro de mí mismo. En ese sentido, me liberé, y a partir de ahí fue fácil desahogarme.

¿Por qué el amor parece estar prohibido en el rap?

Si hablas de él parece que no eres un tipo duro, sino blando y afeminado. Hay muy pocas canciones de amor romántico y, además, el mundo del hip hop es muy machista. Es una música que viene de las clases bajas donde la mujer aún no se ha independizado, por eso la visión de los raperos de esos barrios es más machista. Había que romper con eso. Yo me he arriesgado y creo que es un acierto.

¿Nunca ha pecado usted de machista en sus rimas?

No sé si de machista, pero sí de malhablado por no haber sabido gestionar ciertas frustraciones y sentimientos. Sin embargo, las chicas no me tienen como un MC machista. En la actualidad seguro que no, aunque en las maquetas era joven y decía tacos. De eso se trata, de ir puliendo tu estilo y no faltar al respeto.

Gata Cattana podría haber sido una artista muy importante en la feminización del rap si no hubiera fallecido en marzo, con tan sólo 26 años...

(Ana Isabel García) ya lo estaba haciendo. Ha sido una pena, porque podría haber hecho que se multiplicara el número de raperas o la afición de las chicas por el rap. Lo hacía muy bien, tenía un don natural, un estilo muy pillado que podía haber evolucionado a cosas muy gordas... pero se fue muy pronto.

¿Por qué el hip hop español no tiene cabida en las radios comerciales y otros estilo más minoritarios sí?

En primer lugar, porque el rap en España nunca ha estado controlado por las multinacionales, que son las que manejan las radios comerciales. Y aunque hay artistas como La Mala o Nach en multinacionales que hacen rap poético, sin usar los insultos, las radio están enquistadas en el pasado y no admiten el rap en español. Es cuestión de los fachas que hay en todas las radios, gente retrógrada que prefiere programar reguetón vacío o canciones pop de amor absurdo que temas de rap que les hagan pensar. Los medios de comunicación no dejan de ser un instrumento de adoctrinamiento y ya te digo yo que, en España, ni ha sonado ni sonará hip hop nunca. Si no han puesto a La Mala, no va a sonar ni Dios.

Pero usted llena el antiguo Palacio de los Deportes de Madrid, con 14.000 localidades.

Pero les da miedo que Miguel Bosé o Malú pierdan su puesto. De todas formas ya no les necesitamos. Su audiencia es minoritaria, porque la gente ahora decide qué quiere escuchar con internet. Es una batalla que han perdido y que nos beneficia a los grupos independientes, porque nos aseguramos aficionados simplemente haciendo buena música. Antes lo veía como una injusticia, pero ahora me la suda. Ni me da pena ni lo echo de menos.

Quiero decir que esas radios podrían ganar mucho dinero con el rap español...

Eso es cierto, pero no estamos en multinacionales. Somos independientes, no pueden controlarnos y eso no les gusta.

Pero usted habrá recibido muchas ofertas de multinacionales, ¿no?

Pues no tantas. Por lo que sea, ellas ya saben que a mí no me gustan sus condiciones. Siendo independiente, las mías son muy buenas ya, no me las pueden igualar. Sería muy difícil que me hicieran una oferta que superara lo que tengo ahora, estoy muy contento con mi posición.

¿Económicamente hablando?

También. En ese sentido, yo me lo guiso y yo me lo como. Invierto y recupero. No necesito su dinero, que es lo que ellos me pueden dar. Ellos juegan con los adelantos. Dicen: «Te doy 200.000 euros y me haces tres discos en cinco años». Y si el segundo disco no les gusta, lo meten en un cajón y no lo promocionan, dejando que tu carrera se estanque. No sería el primer caso. Pero yo no necesito sus adelantos. Tengo mi dinero para invertir y hacer mis discos.

¿Y en los conciertos también va por su cuenta?

Como ya no se venden discos, intentan pillar de ahí también, que es donde está el dinero ahora. Pero yo no pienso darles ni un euro de mis conciertos. No pueden competir con lo que nos hemos montado por nuestra cuenta. Además, ellos no pierden dinero aunque te hagan un contrato millonario, simplemente porque no lo firman si no están seguros de que lo van a recuperar. Y si no lo recuperan, te meten a un cajón.

¿Vive usted principalmente de los directos?

Todo suma, pero el grueso que te da para vivir es de ahí, ya que el margen que te queda de los discos que se venden es muy pequeño. Con Spotify o YouTube, si eres Alejandro Sanz o Enrique Iglesias y tienes doscientos millones de visitas, a poco que te den un céntimo por cada una, tu recaudación ya es relevante. Si no, nada.

¿El hip hop en España es mejor ahora que hace 20 años?

Sí, claro. Por lo menos el mío. Mis letras y mis ritmos son mucho mejores. Estaríamos mal si estuviera mejor el de hace 20 años.

¿Y en Estados Unidos?

Ay, amigo [risas]. Para mí, no. Es una cuestiçón de romanticismo. Las canciones que escuché hace 25 años y me acompañaron en la dura adolescencia, me marcaron. Del 88 al 93 fue la época dorada del rap y, a día de hoy, aún lo escucho. Me transmite más, había mucha creatividad.

¿Por eso dice en su último disco que «La música de hoy es la peor de la historia»?

Es verdad. No hay ahora un grupo como Led Zeppelin. No puedes comparar a Franz Ferdinand con Queen, ni a Amy Winehouse con Aretha Franklin… por ahí no paso. El sonido era análogico y ahora todo suena frío. No me gusta cómo está planteada ahora la música, basada en las visitas y en lo guapo que seas. Si no tienes vídeo, la gente no te escucha. Por eso yo no he hecho muchos, porque quiero que mis canciones te vuelen la cabeza sin necesidad de que veas mi cara. La música ahora es puro postureo y antes era sólo música. Prefiero lo antiguo...

¿Y qué música escucha más allá del hip hop que pudiera sorprender a ese público joven suyo?

Bob Marley, sus discos suenan increíbles y no pasan de moda. También música relajante de la New Age (Vangelis, Enya…) y cantos gregorianos. Y he escuchado mucho jazz: Oscar Peterson, un pianista que tiene una mano derecha que es una locura; Bob James, un teclista que hizo el jazz más accesible al público blanco; John Coltrane, con el que te puedes meter un viaje muy serio; Miles Davis, que me flipa, o el quinteto aquel con violín del batería Chico Hamilton. [Kase. O publicó, en 2011, «Kase.O Jazz Magnetism», un disco junto a una banda de jazz]

¿Qué podía decir un chaval de 13 años como tú en aquellas primeras maquetas?

Todo lo que tenía era imaginación y mucha violencia física contenida que expresaba a través de canciones que imitaban a los raperos americanos. Y eso me salvó la vida, porque si no me habrían partido la cara o habría ido chafando cabezas por ahí… o cualquier mierda de esas.

¿Tan violento era?

Los 90 eran muy violentos, con los nazis y los propios raperos. Salías por ahí de fiesta y no sabías si ibas a tener que pelearte. A mí no me gusta la violencia, me da miedo, tanto la que yo pueda ejercer como la que me puedan ejercer a mí. Tengo tanta rabia contenida, que si algún día me pego con alguien, lo mataré. No quiero que llegue eso nunca y, por suerte, siempre he volcado todo eso en las letras.

¿Le habría gustado hacer alguna carrera?

Si sólo es un deseo, me hubiera gustado hacer Filología Hispánica. De hecho lo intenté, pero es que, joder, es mucho curro. No estoy acostumbrado ni tengo paciencia, pero es la única que me podría motivar, para estudiar a los grandes poetas y todos sus recursos literarios. Todo eso me flipa. Quizá en otra vida…

¿Cree que habrá otra vida?

Contemplo que haya varias vidas. Que mueras, dejes este cuerpo, entres en otro estado conservando la conciencia y te reencarnes. De pequeño iba a misa y tengo mi relación con Jesús, pero no como los cristianos. El budismo también me encanta y veo posibles sus teorías. Aunque no puedo estar seguro, claro, no puedo demostrar nada. Por eso cuando veo a gente muy fanática, me da miedito.