La soprano Isabel Rey
La soprano Isabel Rey - Outumuro

Isabel Rey amadrina la cuarta edición de la Fiesta de la Lírica

Una veintena de cantantes se reúne el viernes 20 en el Teatro Real en un concierto a beneficio de la Asociación San Juan

MadridActualizado:

Hace algo más de ocho años, Isabel Rey visitó el centro que la Asociación San Juan (dedicada a la educación de personas que precisan de cuidados especiales, desde síndrome de down hasta parálisis cerebral, pasando por otras patologías) tiene en Tenerife. Quedó impresionada por la labor que se desarrolla allí y pensó que era necesario darla a conocer. «Me propuse -dice la soprano- ayudar de la única manera que yo sé hacer: cantando».

Surgió entonces la idea de organizar un concierto y llamar a unos cuantos colegas para ver si podía cuajar. «La sorpresa es que el primer año hubo más de cuarenta cantantes que me dijeron que sí, que querían venir». Al final, por diferentes compromisos, se reunieron veintitrés para celebrar, en el teatro de la Zarzuela, la primera Fiesta de la Lírica, donde también se celebraría la segunda edición.

Mañana, día 20, el Teatro Real acoge la cuarta edición de esta gala especial, bajo el patrocinio de Endesa. Veintiún cantantes participan en ella: Rubén Amoretti, Piotr Beczala, Ángeles Blancas, Henriette Bonde-Hansen, Leonardo Caimi, Mariola Cantarero, Massimo Cavalletti, Antonio Corianò, Francisco Corujo, Antonio Gandía, Ana Ibarra, Manuel Lanza, Reinaldo Macías, María José Moreno, Elena Mosuc, Simón Orfila, la propia Isabel Rey, Ruth Rosique, Alejandro Roy, Agostina Smimmero y Christoph Strehl. «El programa es solo de dúos -ríe la soprano-, porque somos tantos que si cada uno cantara solo el concierto sería larguísimo». Y subraya el trabajo de los tres pianistas que acompañan a las voces Manuel Burgueras, Miguel Huertas y Julio Alexis Muñoz. «Sin su trabajo, esto sería imposible de llevar a cabo, son seres de otro planeta».

«Hoy en día es extremadamente difícil reunir a tantísimos cantantes en una sola noche para un concierto -asegura satisfecha Isabel Rey, madrina de la Asociación San Juan por esta iniciativa-, porque si un teatro se plantea hacer una gala de este tipo resulta carísima. Pero estos amigos vienen a cantar por ayudar; no se les paga caché, simplemente el viaje y el hotel... Es lo que nuestro pequeño presupuesto nos permite». Y añade: «el público lo pasa bien en el concierto, pero detrás del escenario se vive una fiesta, con mucha camaradería y mucha ilusión».

Continúa Isabel Rey: «Esos niños -yo los llamo niños, pero son de todas las edades- se levantan todos los días sabiendo que les esperan para hacer algo. Y la idea que yo quiero llevar a la sociedad, lo que me gustaría comunicar, es que estos niños tienen los mismos derechos que todos nosotros y necesitan que el mundo los vea, tome conciencia y asuma la responsabilidad de cuidar de ellos... Es un proyecto tan excitante y tan bonito».

La soprano valenciana habla con una extraordinaria emoción de esta gala. Ese día ha de superarla para poder cantar. «Gracias a Dios, llevo muchos años haciéndolo y sé cómo debo hacer para sobreponerme a la emoción, pero sí le digo que esa noche no puedo pegar ojo. El primer año me fui a la cama y no hubo manera de dormir. La adrenalina es más potente para mí que en una función de ópera».

Subraya Isabel Rey el esfuerzo que supone para alguno de los cantantes venir ese día a Madrid y la generosidad que ha encontrado en todos. «Lo que uno da es lo que se encuentra después: yo he procurado siempre ser muy amiga de mis amigos, pero lo que estoy recibiendo jamás lo voy a poder agradecer, no voy a tener tiempo para ello».

Esta gala supone para la soprano, en primer lugar, una nueva oportunidad para cantar, «que es lo que más me gusta hacer en esta vida. Pero si me pregunta lo que me supone, no se lo sabría decir. El hecho de poder colaborar, de contribuir a alegrar la vida de personas que no han tenido la suerte de tener salud; no somos conscientes de la fortuna que supone tener salud hasta que no la perdemos. Para una persona sana, la enfermedad es una situación temporal, pero estos niños están toda su vida en una situación muy difícil».