El presidente ruso, Vladimit Putin, en el Teatro Mariinski, en San Petesburgo
El presidente ruso, Vladimit Putin, en el Teatro Mariinski, en San Petesburgo - EFE

Estreno mundial del «Canto fúnebre» de Stravinski en el Mariinski de San Petersburgo

Valery Gergiev dirigió la interpretación de la partitura, una obra de 1919 que se creía perdida y se encontró el pasado año

Enviado especial a San PetesburgoActualizado:

El director de orquesta ruso, Valeri Gergiev, estrenó ayer viernes en el Teatro Mariinski de San Petersburgo «Canto fúnebre» de Ígor Stravinski, una obra inédita que se creía perdida. El concierto se celebró en el marco del V Foro Cultural Internacional de la antigua capital imperial rusa, cuya apertura solemne tuvo lugar poco antes en la contigua sala nueva del Mariinski con un breve mensaje de bienvenida del presidente Vladímir Putin.

La ceremonia, según palabras de Gergiev, marcó el final del año dedicado a Serguéi Prokófiev, en el que se cumplió el 125 aniversario del nacimiento del compositor, y el comienzo del año consagrado a Ígor Stravinski (135 años desde que nació).

Los musicólogos sabían de la existencia de esta obra, pero nadie pudo encontrar la partitura. Hasta que, con motivo del traslado por obras del Conservatorio de San Petersburgo, hace año y medio, la composición musical de Stravinski fue hallada en la biblioteca del centro.

«Canto fúnebre», una pieza sinfónica de 12 minutos de duración, se lo dedicó Stravinski a su maestro Nikolái Rimski-Kórsakov, que falleció el 21 de junio de 1908. Tras presentar la obra en la sala grande del Conservatorio, el 17 de enero de 1909, se concentró en componer el ballet «El Pájaro de Fuego», que se estrenó en 1910 en París y supuso su salto a la gloria.

Sus viajes a Europa, la Primera Guerra Mundial, la Revolución Bolchevique y su prolongada ausencia en San Petersburgo le hicieron perder el rastro del réquiem en homenaje de Rimski-Kórsakov, obra que siempre consideró la más importante antes de la aparición de «El Pájaro de Fuego». Pidió a sus amigos y familiares que buscaran la partitura, pero nadie la encontró. El propio compositor falleció con la idea de que «Canto fúnebre» había desaparecido para siempre en la hoguera del terror rojo.

La encontró casualmente en la primavera de 2015, en la biblioteca del Conservatorio, la jefa del departamento de musicología de la institución, Natalia Braguínskaya, mientras preparaban el traslado. Ella y la bibliotecaria, Irina Sidorenko, llevaban años detrás de la partitura, que se encontraba en un apartado especial de viejos documentos condenados a ser destruidos. De hecho, todos esos fondos figuraban fuera de catálogo desde 1951 y, hasta esa fecha, nadie comprendió que allí estaba el réquiem de Stravinski. Ha sonado sólo dos veces en toda la historia, el 17 de enero de 1909 y ayer viernes, la primera en el Conservatorio bajo la batuta de Félix Blumenfeld y la segunda en el Mariinski bajo la de Gergiev.

Stravinski fue pianista, director de orquesta y compositor. Además de «Canto Fúnebre» y «El Pájaro de Fuego», compuso ballets como «Petrushka» y «La Consagración de la Primavera». Nació en la afueras de San Petersburgo en 1882 y murió en Estados Unidos en 1971.

Año del cine

2016 ha sido también el año del cine en Rusia. La ceremonia de apertura del V Foro Cultural Internacional de San Petersburgo dio buena cuenta de ello. Se hizo una recorrido a través de las películas rusas estrenadas durante el año, como «Rompehielos», «Tripulación», «Matilde» y otras muchas. Estuvieron presentes los directores rusos Nikita Mijalkov, demostrando una vez más sus dotes propagandísticas en apoyo de Putin, Fiodor Bondarchuk y Timur Bekmambetov. También el actor Ralph Fiennes, que saludó en un ruso casi perfecto. El evento terminó con vivas al cine y a cultura rusa en su conjunto, después de una emotiva actuación del coro infantil de la Radio y Televisión de San Petersburgo.

Este año, el Foro Cultural Internacional de San Petersburgo se ha celebrado entre el 1 y el 3 de diciembre y ha reunido a más de 7.000 especialistas, gestores y responsables del mundo de la Cultura procedentes de un centenar de países. El centro neurálgico del evento ha sido el edifico del Estado Mayor, la última ampliación del museo del Hermitage.

Se ha discutido cómo hacer rentable la cultura y cómo organizarla mejor. Han estado presentes personajes como Mijaíl Piotrovski, director del Hermitage, Guerguiev, director del Teatro Mariinski, Vladímir Urin, director del Teatro Bolshói de Moscú o el bailarín Nikolái Tsiskaridze, además de numerosos directores de cine y de teatro. Se han firmado más de 60 contratos de colaboración entre distintos centros y ministerios de Cultura del planeta. Entre los asistentes los ministros de Cultura de 20 países.