Cultura - Música

The Cure, amos y supervivientes de la zona oscura

La banda británica, con Robert Smith al frente, actúa en el Barclaycard Center de Madrid el domingo, 20 de noviembre, el jueves 24 en el BEC de Bilbao y el sábado, 26 en el Palau Sant Jordi de Barcelona

Robert Smith
Robert Smith - AFP

Es uno de esos grupos no solo supervivientes de los años ochenta, sino que mantienen intacta su capacidad de llenar los grandes recintos y de encabezar los más importantes festivales de rock. Conservan la definición de banda de culto de éxito masivo, y eso que no se prodigan a la hora de publicar discos, quizás conscientes de que es muy complicado estar a la altura de su biografía: su más reciente trabajo de estudio, «4:13 dream», data de 2008.

En 2011 lanzaron un álbum en directo, «Bestival live 2011», mostrando lo que es hoy su mayor fortaleza: esos conciertos de longitud «springstiniana» en los que desgranan un sinfín de éxitos de esos que hasta el público más ajeno (aunque de cierta edad) tiene que reconocer que le son familiares.

Todo ello sustentado por un líder sobrado de carisma y con una gran presencia escénica, Robert Smith. Aunque el espectáculo también está en el propio público que asiste a este ritual: caras pintadas y vestimentas oscuras dan fe de la eterna conexión entre los británicos y esa tribu urbana que se resiste a desaparecer llamada siniestra o gótica.

The Cure es uno de los totémicos representantes del post-punk, aunque su fundación, con el nombre de The Easy Cure en 1976, fue contemporánea al del movimiento que encumbró a los Sex Pistols. Ellos ya se dejaban llevar por las referencias literarias, el existencialismo y las atmósferas tétricas.

Su primer disco, «Three Imaginary Boys», apareció en 1979. Pero el gran golpe lo dieron ese mismo año con un single independiente, «Boys Don’t Cry», un tema que sigue incendiando los ánimos cada vez que suenan sus primeros acordes en sus directos. A mediados de la década llegó la consagración con «The Head on the Door», que incluía «Close To Me», y su triunfo en Estados Unidos. Los continuos cambios en la formación titular no impidieron a The Cure convertirse en una banda de influencia inconmensurable, merced a canciones como «Lullaby», «Friday I’m in Love», «Just Like Heaven» o tantas otras.

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