Gala de los 50 años de la ORTVE, en 2015
Gala de los 50 años de la ORTVE, en 2015

El cierre del Teatro Monumental lleva al «exilio» a la Orquesta de RTVE

Su sede temporal estará en El Escorial, lo que la separa de su público fiel. El cambio ha pillado a la gerencia con los abonos vendidos, que ha reembolsado

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El Teatro Monumental de Madrid ha echado el cierre este verano de cara a una reforma de sus instalaciones. No se sabe cuánto van a durar las obras ni el alcance del proyecto, si será integral y con qué fines concretos, pero sí se sabe que su más célebre y querido inquilino, la Orquesta y Coro de RTVE, tendrá que mudarse, para desgracia de cientos de fieles aficionados. A finales del pasado julio, con la programación ya presentada, los abonados que ya habían adquirido las entradas recibieron una batería de mensajes por tierra, mar y aire, tratando de encontrar la solución al grave problema sobrevenido: devoluciones, gratuidad para varias veladas… en RTVE afirman que «se ha hecho todo lo posible por premiar la fidelidad en las actuales circunstancias».

Todo ha sucedido muy deprisa. El teatro lleva años recibiendo críticas por unas instalaciones deficientes. Se derrumbó el falso techo. Sufre corrientes de aire insólitas, con portazos. No funciona la climatización. Hay goteras, pero no camerinos apropiados, ni zona para guardar protegidos los instrumentos. Los músicos salen del escenario por el patio de butacas. Las cámaras graban a tiro fijo a través de una selva de cables de micrófonos. A menudo se han parado las grabaciones porque, a pesar de su buena acústica, las ambulancias ejecutaban inesperados solos y la percusión informal del martillo neumático callejero era sincopada por los portazos. Un desastre que merece una reforma integral, sin duda.

Pues bien, un acuerdo del Ente radiotelevisivo con la propiedad del teatro permitió en julio la reforma. Pero no se sabe cuánto durará, ni el alcance del proyecto. El mayor problema es que no se queda en Madrid. La Orquesta tendrá su sede a casi 60 kilómetros, en el Auditorio de San Lorenzo del Escorial. Solo el pasado martes esta información llegó a su web oficial de la Orquesta, anunciando que el Escorial será «una de las sedes principales para esta temporada» y «acogerá el concierto inaugural». Eso sí se ha decidido adelantar media hora el horario habitual de los conciertos para facilitar el desplazamiento al público, pero no es bastante. No ha habido virtuosismo en el arte de la improvisación en este caso.

En 2013 el público acudió masivamente a un concierto reivindicativo de la ORTVE
En 2013 el público acudió masivamente a un concierto reivindicativo de la ORTVE

Sinfonía de los adioses

Se sabe que muchos abonados no podrán acudir esta temporada, aúnque no se ofrecen cifras sobre cuántos han devuelto su reserva. En el Ente afirman que «ha habido de todo». En el mundillo musical se critica abiertamente la gestión del cambio de sede. Pero si los músicos vivieron horas de incertidumbre este verano, incluso para recoger sus instrumentos, hoy se aferran a la idea de que el teatro será, tras la reforma, el auditorio que siempre quisieron tener. De momento ensayan en la sede del Coro, el Instituto de RTVE, que comparado con el Monumental «es un lugar bastante cómodo», nos cuentan.

Pero también lamentan la incertidumbre con la que se ha tratado a un público que les hace sentirse queridos. «Sería bueno saber si se había proyectado la obra antes de la venta de abonos», confirma uno de los músicos contactados, Roberto Terrón, que recuerda que mover su contrabajo por la estrechísima escalera del teatro era arriesgado. «Pero la temporada está garantizada, tocaremos en El Escorial. Mantenemos cierta expectativa», añade. A él y al resto de la plantilla les gustaría saber si RTVE piensa en el nuevo teatro como plató. Uno de sus compañeros, que no quiere ser identificado, dice: «Nos sentimos infrautilizados, nos deberían aprovechar infinitamente más». «Somos un Ferrari que solo se utiliza para ir a la compra», añade.

Desde El Escorial, la orquesta saldrá a ciudades como Salamanca, Cuenca, Soria… Pocas giras lleva desde 2007 cuando se produjo la má exitosa, en Japón. Luego llegó la crisis y según fuentes consultadas, una desafección de RTVE que no da la importancia que merece a su orquesta. «Los últimos melómanos que dirigieron el Ente fueron Calviño y Pilar Miró. Desde entonces, hay odio a la música, la orquesta que debería cumplir una función en la música española se trata como un problema», dice Antonio Moral, director del Centro Nacional de Difusión Musical. Con una mirada ambiciosa, señala que «la mejor solución sería un acuerdo entre el Ministerio de Cultura, la Comunidad, el Ayuntamiento y RTVE para convertir el Palacio de la Música, que sería “un Carnegie Hall en la Gran Vía” y se convertiría en una segunda sala tan necesaria en una ciudad como Madrid, con tanta actividad, cuyo Auditorio ya no puede abarcar más». El problema son los 40 millones que habría que poner en este edificio varado, propiedad de la Fundación Especial del Monte de Madrid, que dirige José Guirao. «Mira qué pronto se ponen de acuerdo para el estadio Metropolitano Wanda», y Moral remacha: «No hay voluntad. ¿Se pagan 200 millones por un jugador de fútbol y no hay 40 para esto?».

«Hay que amarla más»

Antoni Ros Marbá, director que tanto ha trabajado con la Orquesta de RTVE dice que la formación «necesita un buen baldeo, hay que tratarla con más dignidad, es una orquesta fantástica, deberían cubrir sus plazas, amarla un poco más, está desaprovechada. Ahora parece que la tienen porque tienen que tenerla, sus administradores no piensan con orgullo: “¡es nuestra orquesta!” Pero se esfuerza, toca bien, tiene un buen rollo interno importante. Yo he sido muy feliz trabajando con ellos. El Ente debe darles más proyección, un empujón verdadero».

Hasta que concluyan las obras, los profesores se irán con la música a otra parte. En el Monumental aún resuena el aplauso de ese público fiel y de avanzada edad, pero también las risas y el jolgorio de los conciertazos para un público entusiasta y juvenil. Los músicos viven con paciencia «una de tantas vicisitudes, pero no la peor». Y tratan de no perder el compás, ni el buen humor.