Escena de «Madama Butterfly»
Escena de «Madama Butterfly» - ABC
Festival de Peralada

Una Butterfly guerrera

La popular «Madama Butterfly» regresó al escenario del Festival Castell de Peralada (Girona) esta vez en una coproducción del evento ampurdanés y la Deutsche Oper am Rhein

GeronaActualizado:

La popular «Madama Butterfly» regresó al escenario del Festival Castell de Peralada (Girona) esta vez en una coproducción del evento ampurdanés y la Deutsche Oper am Rhein, donde se estrenó hace unos meses. Con la firma de Joan Antón Rechi en la dirección escénica, la propuesta sumerge a la trágica geisha en un ambiente bélico lleno de buenas ideas; y si no es nada novedoso que la protagonista occidentalizada en el segundo acto se instale en Nagasaki y en el consulado estadounidense -donde, en este caso y en el primer acto, les dejan una habitación para pasar la noche de bodas-, la pobre ha de esperar en sus ruinas después del estallido de una bomba a la espera de noticias de su añorado Pinkerton. Visualmente se le da la vuelta a la obra maestra de Puccini, nada lejos del exotismo japonés que le es inherente.

Colaboradores de lujo

Afortunadamente Rechi contó para ello con unos colaboradores de lujo como son Alfons Flores en la escenografía y Mercè Paloma en el exquisito vestuario, junto a un creativo Alberto Rodríguez en la iluminación. Juntos dibujaron los ambientes necesarios para dar credibilidad a la propuesta, con un realismo que ayudaba a entender la descontextualización planteada y una dirección de actores muy convincente, lleno de detalles. Ermonela Jaho acaba de cantar el papel protagonista en Madrid, Washington y Londres; curtida en la piel de Cio-Cio San, aportó pianísimos divinos y una actuación tan emotiva como ideal, dándolo todo. Bryan Hymel volvió a Peralada con un Pinkerton sin fisuras, con un canto muy afín al personaje (juntos cantaron la obra en Orange el año pasado), mientras que Carlos Álvarez, que inauguró la temporada de La Scala con este mismo rol, fue un Sharpless impecable, dando una nueva lección teatral y de canto en todos los sentidos. Gemma Coma-Alabert cantó una Suzuki poderosa y Vicenç Esteve fue un Goro eficaz. La Bilbao Orkestra Sinfonikoa, con buenos momentos, no siempre aportó delicadeza y el Coro del Liceu volvió a demostrar su nivel. Dan Ettinger, desde el podio, aprovechó como pudo la riqueza de matices que ofrece la exótica partitura dando espacio a los solistas para desarrollar esos detalles que convierten la música en pura emoción.