Árcángel en ell escenario del Teatro Real, donde actuará el 30 de junio
Árcángel en ell escenario del Teatro Real, donde actuará el 30 de junio - JAVIER DEL REAL
Entrevista

Arcángel: «Solo espero que se me recuerde junto a las palabras esfuerzo, dedicación y honestidad»

Con el disco «Tablao», el músico onubense rinde homenaje a esos lugares que dieron cobijo al cante jondo durante décadas

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Francisco José Arcángel Ramos (Huelva, 1977) se dio a conocer en el mundo flamenco a finales de los años noventa. Todavía era una época en que el cante jondo se asociaba a las voces recias y profundas. Entonces apareció una nueva generación, la de Miguel Poveda y el propio Arcángel, rompiendo esquemas con voces más finas que, con el tiempo, adquirieron también sabiduría.

Ahora, el cantaor onubense ha dado otro golpe en la mesa con su disco «Tablao» (Universal). Ha sido grabado en El Corral de la Morería en Madrid, El Arenal en Sevilla y El Cordobés en Barcelona. Sin amplificación, en ambiente íntimo y como homenaje a esos lugares donde se refugió el duende durante varias décadas. En la gira de presentación del álbum se trata de recrear ese ambiente mágico. Así, en su culminación, dentro del Universal Music Festival el 30 de julio, el patio de butacas del Teatro Real, donde tiene lugar la entrevista, se convertirá en una sala con mesas y sillas para un público de 300 privilegiados espectadores.

—¿Que se siente ante un entorno tan egregio?

—Las veces que he tenido la oportunidad de estar aquí ciertamente son especiales, no solo por lo magnífico del sitio, sino más bien por los artistas extraordinarios que han pasado por aquí. Es lo que da más vértigo. Todos mis movimientos van encaminados a que el flamenco alcance las cotas que yo creo que se merece.

—Hará un concierto muy especial.

—Va a ser una cita muy bonita para la gente, amén del espectáculo en sí, que espero que obviamente les produzca satisfacción. Yo me imagino tener la oportunidad de situarte como espectador en un escenario como el del Teatro Real, y ver la platea vacía... Será una experiencia inolvidable.

—La idea de una gira de estas características, ¿surgió a la vez que el disco o fue posterior?

—Lo primero fue la concepción del disco, grabar en los tablaos para proporcionar ese ambiente íntimo y sonoro que quería rescatar, y a partir de ahí, de esa experiencia, nos preguntamos por qué no itinerar con esta idea por sitios que proporcionen al espectador, por su belleza, su grandeza, su historia, su excelencia en definitiva, una razón más para ir a ver un concierto.

—En el momento de grabar el disco, ¿cómo resultó combinar ese clima especial, cercano, sin olvidar que se trataba de un álbum?

—Premeditadamente es imposible. Si llegas con un guión escrito para olvidarte de que estás grabando para vivir la experiencia... pues no te sale. Lo bueno del directo es que a lo mejor los dos primeros temas puedes tener la psicosis del botón rojo, que se enciende y que ya sabes que te están grabando, pero una vez que te dejas contagiar por el ambiente, ya consigues olvidarte y te centras en lo que estás haciendo, que es como te has batido el cobre toda tu vida, saliendo a un escenario para pasártelo bien y hacer que la gente se lo pase bien.

—¿Qué tal la experiencia?

—Irrepetible, me lo he pasado muy bien, y lo estoy pasando muy bien en la gira, porque me gusta la cercanía, la interacción no solo con el público, sino también con los músicos, tenerlos cerca, que todo el mundo esté arropado, que se pueda apreciar cada detalle.

—¿Cómo surgió la idea de «Tablao»?

—Por una cosa un poco absurda, y es que me di cuenta de que cuando hacíamos los ensayos para cualquier espectáculo en el local que tengo, nos poníamos a ensayar y me daba cuenta, con las guitarras al lado, que el espacio sonoro era diferente, y quise rescatar eso, y fui a buscarlo. Creí que el sitio para conseguir eso y que más me iba a ayudar por su sonoridad era el tablao. Porque es un sitio pequeño, la gente iba a estar encima. Además concluí que era de obligado cumplimiento que el flamenco le hiciera un homenaje merecido a estos espacios que han hecho tanto por el flamenco durante muchos años.

—¿Qué han hecho por Arcángel?

—Yo nací artísticamente en una época en que los tablaos estaban en otras coordenadas, pero de forma indirecta nos han traído a Camarón, a Morente, a Terremoto, a Sordera, a Manolo Caracol y a un sinfín de artistas. Es la columna vertebral del flamenco, y eso se lo tenemos que agradecer siempre.

—¿Alguna anécdota durante la grabación?

—Tuvimos que quitar un tema que me gustaba bastante por cómo estaba cantado y tocado, pero se escuchaban un montón de porrazos de gente de la primera fila que se emocionaba y daba golpes en el tablao, y cuando subíamos los micrófonos ambiente aquello no había quien lo gobernara. Recuerdo que en otra actuación, también en Sevilla, en un tema que llevábamos muy bien hubo un cierre y se escuchó un olé tan grande que nos perdimos. Tuve que decir, con todo el dolor de mi corazón: «Señores, no aplaudan ustedes tan fuerte que no nos escuchamos».

—¿El repertorio del álbum estaba pensado de forma especial?

—Sí, porque el tablao es muchas cosas, pero eminentemente es ritmo. Partiendo de esta premisa, ajustamos el repertorio desde el punto de vista de un cantaor, obviamente, no de la visión de alguien que baila. Y claro, siendo un homenaje a toda esa amalgama de gente que ha pasado por los tablaos, incluimos los tangos extremeños, porque vino mucha gente de Extremadura: por eso las bulerías de Jerez y las de Lebrija, en honor a artistas como Fernanda de Utrera, Terremoto o Sordera; las sevillanas de Alosno y los fandangos en homenaje a Paco Toronjo, que hizo su carrera artística en Madrid; «La Niña de Fuego», en homenaje a Caracol... Todo estaba pensado para plasmar lo que el tablao había dado a este arte.

—Arcángel es un cantaor que no suele salirse de la ortodoxia...

—Uno tiene que hacer lo que le guste, respetando las normas y, sobre todo respetando sus convicciones. Mi convicción es la de respetar la tradición, pero también a aquellos que han sido capaces de dar un paso hacia delante. Necesito darlo a veces también, pero sí es verdad que siempre lo he hecho desde una perspectiva muy clara del flamenco. No descarto hacer otras cosas, pero teniendo claro que nuestra solvencia no es la misma que cuando hacemos flamenco.

—Su voz fina llamó mucho la atención cuando empezó a despuntar. ¿Recuerda esa época?

—Fue complicada, porque hasta aquel momento se identificaba el flamenco con voces rasgadas, y entonces llegamos gente que comienza a cantar con el instrumento que tiene, ni más ni menos, y a responder a una estética más basada más en el origen del flamenco. Es lógico que despertara cierto recelo en unos sectores y entusiasmos en otros. Así lo vivimos, y lo seguimos viviendo, ya con menos intensidad. Cuando pase el tiempo nosotros pasaremos a un segundo plano y serán los que vengan los que tengan que estar ahí. Lo único que espero recoger del flamenco o de la música es que siempre me tengan en un rincón guardado junto a las palabras esfuerzo, dedicación y honestidad.