Ana López Segovia en el estreno de 'Thi Mai'.
Ana López Segovia en el estreno de 'Thi Mai'.
ANA LÓPEZ SEGOVIA

«Todavía hay quien nos pregunta qué hombre nos escribe»

La actriz gaditana estrenó en estos días la adaptación de 'Lysístrat'a, que coincidió con el primer pase de ‘Thi Mai’, en la que participa

CÁDIZActualizado:

Pocos habrá en Cádiz que no sepan quién es Ana López Segovia. La mayor del clan chirigotero femeninopor antonomasia es, además, una de las caras visibles de la compañía teatral ‘Las niñas de Cádiz’, que ha tomado el relevo del grupo ‘Chirigóticas’, que ha llevado la escena gaditana por toda España. La semana pasada fue protagonista por un doble estreno: de actriz en la película ‘Thi Mai’ y como directora e intérprete de la obra ‘Lysístrata’ en el teatro Echegaray de Málaga. También es la pregonera del Carnaval de este año, pero....

–... vamos a intentar no hablar de Carnaval con Ana López Segovia, ¿se puede?

–(Ríe) Pues va a ser bastante difícil. No, es serio, vamos a hablar de cine y de teatro, que también hay mucho que contar.

–El pasado viernes se estrenó la película ‘Thi Mai’, en la que usted actúa ¿cómo fue la experiencia?

–A nivel personal fue todo muy chocante. Estuve un mes en una habitación de Hanoi y muchas veces me iba a pasear sola por la ciudad. Entenderse no era nada fácil, era la primera vez que estaba en Oriente, no dominaba muy bien la comunicación no verbal y ellos tampoco hablan mucho inglés.

–¿Y en el aspecto profesional?

–Fenomenal. Fue un lujo coincidir con artistas de la talla de Adriana Ozores, Aitana Sánchez-Gijón, Carmen Machi (qué papelón hace) o Dani Rovira. En general, todo el equipo de técnico era superprofesional y tuvimos una conexión muy buena que se nota en el resultado. Yo tenía un papel pequeñito, pero siempre es un lujo jugar en la primera división del cine. Además de ser una película muy divertida tiene la valentía de poner como protagonistas a tres mujeres mayores de 50 años.

–Además no era la única gaditana, en ‘Thi Mai’ actúa José Troncoso.

–Sí, pero no llegamos a coincidir. Él llegó a Vietnam una semana después de que yo me fuera; si no, los dos gaditanos ahí habríamos liado una...

-Y el segundo estreno ha sido el de ‘Lysístrata’, donde además de intérprete es directora.

–Es un estreno que nos hacía mucha ilusión, porque era la puesta de largo de la nueva compañía, ‘Las niñas de Cádiz’, que recoge el testigo de ‘Chirigóticas’.

–En ‘Lysístrata’, una obra escrita hace 2.500 años hay mucha crítica al machismo y a la sociedad en general, ¿siguen estando sus temas de actualidad?

–Completamente, es alucinante la vigencia que tiene. Parece que todos los textos están escritos ahora y que, en vez de por Aristófanes, los hemos puesto nosotras. Hay uno por ejemplo que recoge que «Para que los poderosos pudieran robar a gusto, siempre se organizaba una guerra»... dime si no está de actualidad. A nosotras, en unos ensayos con público que hicimos en octubre, nos pilló todo el tema de Cataluña y pensaban que era de nuestra cosecha.

–¿Qué tipo de espectáculos llevan con ‘Las niñas de Cádiz'?

–Tenemos, por una parte, montajes más tradicionales para teatro y, por otra, espectáculos más ligeros, tipo cabaret, más pensados para salas pequeñas.

«Venir del Carnaval te abre puertas pero también te limita, muchos se sienten defraudados cuando ven un espectáculo diferente»

–Y ahora, una pregunta que sé que les encanta... ¿quién les escribe los textos?

–Ojú [ríe porque sabe que es una broma]. Reconozco que nos lo preguntan cada vez menos, pero hay quien lo sigue haciendo, incluso gente que te admira. Y piensas ¿dónde está la cámara oculta? Parece que las mujeres sólo pueden ser actrices, que estamos hechas para ejecutar algo que se le ha ocurrido a un hombre. Ojo, que tradicionalmente ha sido así, pero ya está superado. Ésas es una de las apuestas de la nueva compañía. Con ‘Chirigóticas’ escribía yo, pero la dramaturgia y el trabajo de dirección eran de Antonio Álamo. Ahora todo está a mi cargo.

–El acento gaditano, ¿sigue siendo un problema para los actores?

–Depende. En ocasiones ayuda, en especial para la comedia. Pero es cierto que a la hora de interpretar un papel dramático, andaluces y gallegos tenemos más problemas porque nuestro acento es interpretado a veces como un gesto de incultura. Alguna vez me han dicho eso de «corrige el acento», a la que he respondido que lo quieren es que lo cambie, porque nuestra forma de hablar no es incorrecta.

–Habíamos prometido no hablar de Carnaval pero, ¿el hecho de tener un pasado tan carnavalero ayuda a la hora de desarrollar el proyecto teatral?

–Pues sucede algo parecido que con lo del acento. Depende, porque por una parte te sirve como carta de presentación y el venir del mundo del Carnaval de Cádiz te hace ganarte la simpatía de buena parte del público de primeras. Pero por otra, también te limita: hay quien no se acerca porque piensa que va a ser Carnaval y quien, tras comprobar que no lo es, se siente defraudado.

–Después de llevar años y años hablando de la crisis del teatro, ¿se está produciendo un renacimiento del sector?

–Bueno, vamos sobreviviendo, estamos acostumbrados a vivir en esta situación. Más que hablar de lo mal que está el teatro, al que la subida del IVA machacó y de la que ahora está consiguiendo reponerse muy poco a poco, me gusta recordar lo mal que están sus trabajadores, son autónomos en su inmensa mayoría.

–¿Cuáles son los retos de ‘Las niñas de Cádiz’?

–Pues lo primero que salga bien ‘Lysístrata’ que, como te decía, es nuestro estreno. Y, por supuesto, el pregón del Carnaval. Tenemos muchas ganas de que llegue, lo estamos preparando con mucho cariño y...

–... pero quedamos en que no hablaríamos de Carnaval

–Pero déjame decir que nuestro reto es corresponder al cariño y a las expectativas que el público ha depositado en nosotras. Eso sí, te reconozco que estamos un poco asustadas también.