Josemi Valle reflexiona sobre la inteligencia y el diálogo en su nuevo ensayo
Josemi Valle reflexiona sobre la inteligencia y el diálogo en su nuevo ensayo - ABC
FILOSOFÍA

Josemi Valle: «El diálogo no vence, es el procedimiento urdido para convencer y convencerse»

El filósofo publica su libro «El triunfo de la inteligencia sobre la fuerza»

SEVILLAActualizado:

Josemi Valle (Bilbao, 1968) acaba de publicar su libro «El triunfo de la inteligencia sobre la fuerza. Una ética del diálogo» (Culbuks), que presentará el próximo 23 de abril a las 20:00 horas en el Círculo Mercantil. Este ensayo cierra la trilogía «Existencias al unísono iniciada con La capital del mundo es nosotros. Un viaje multidisciplinar al lugar más poblado del planeta» (2016) y «La razón también tiene sentimientos. El entramado afectivo en el quehacer diario» (2017). En su blog «Espacio Suma NO Cero» tiene cientos de seguidores que siguen de cerca todas las entradas que va publicando.

Con este ensayo cierra una trilogía. ¿Me podría decir cuáles son las claves de su nuevo libro y en qué se parece y se diferencia de los anteriores?

Hace unos años me enfrasqué en la redacción de una trilogía sobre lo más nuclear de las interacciones humanas. Todo surgió de un modo espontáneo en una conferencia titulada O cooperamos o nos haremos daño. De una de las seis tesis que defendí aquel día nació el título del primer ensayo: «La capital del mundo es nosotros». Era un estudio de ética política sobre la interdependencia. Luego advertí que necesitaba documentar cómo surgen los sentimientos, tanto los sociales como los autorreferenciales, en los habitantes de esa capital, y así surgió el segundo libro, «La razón también tiene sentimientos». Finalmente indagué qué procedimiento hemos encontrado los seres humanos para poder entendernos los unos y los otros, que es el tema neurálgico del tercer ensayo. Estas son las similitudes y las diferencias que desde la complementariedad mantienen los tres libros agrupados bajo el título «Existencias al unísono».

Usted habla de entendernos sin hacernos daño, ¿por qué?

Ese es el verdadero triunfo de la inteligencia sobre la fuerza: desestimar la utilización instrumental del daño o la amenaza de infligirlo para satisfacer intereses, y abogar por el intercambio de argumentos en busca de la mejor evidencia compartida a través de la ecología de la palabra educada. Disponemos de mucho acervo evolutivo para comprobar qué ocurre cuando los seres humanos intentamos satisfacer nuestros intereses sin importarnos provocar daño en la contraparte que interfería en esa plena satisfacción. Cuando hay daño en el proceso de articulación de una divergencia es imposible solucionar esa divergencia. Se podrá finiquitar, pero no solucionar. La solución es patrimonio exclusivo de la palabra, pero de una palabra educada e higiénica, aquella que no atenta contra la dignidad que nos hemos dado a nosotros mismos los seres humanos.

¿La inteligencia y el diálogo pueden vencer en países donde hay numerosos conflictos como Siria o Venezuela?

El diálogo no vence, es el procedimiento urdido para convencer y convencerse, que es la única victoria en la que no hay derrotados. A veces se nos olvida una obviedad, pero en una situación de interdependencia, y cualquier situación en el espacio público lo es, si no colabora conmigo aquel o aquellas personas con las que tengo un conflicto, el conflicto es irresoluble. Después de muchos años de estudio he comprobado que sin cooperación no hay convicción, y sin convicción no hay solución.

En esta sociedad de lo audiovisual y de las redes sociales donde parece que no hay tiempo para reflexionar, ¿qué poder tiene la palabra?

En el ensayo escribo que la palabra es la distancia más corta entre dos cerebros que desean entenderse, pero también escamotearíamos una gigantesca parte de la realidad si no dijéramos que también es la distancia más larga entre dos cerebros desprovistos del deseo de entenderse.Aquí radica la diferencia que yo invoco en mi trabajo entre hablar y dialogar. Hablando no necesariamente se entiende la gente, pero dialogando sí. En un mundo que nos recuerda permanentemente que cuidemos la imagen, yo invito a cuidar las palabras. Las que nos dicen, las que decimos y las que nos decimos.

Ética y diálogo

¿Puede el hombre desde la ética acercarse al diálogo?

He comprobado que ética y diálogo son la misma dimensión. Yo hablo de una ética del diálogo aún siendo consciente de que se trata de una redundancia. Como en mis clases compruebo que en torno a la ética hay una escandalosa desorientación conceptual, he elaborado una definición de ética muy sencilla para saber de qué estamos hablando. La ética consiste en incluir al otro en mis deliberaciones, que son siempre privadas, pero que al convertirse en cursos de acción siempre saltan al espacio intersubjetivo, en el que viven afincados todos los demás. Etimológicamente diálogo es la palabra que circula entre nosotros. De nuevo la presencia del otro, al igual que en la ética, se torna medular. No puede haber ética sin diálogo, y el diálogo se esteriliza, o se convierte en un hablar ineficaz, si no se imbuye de presupuestos éticos.

Cubierta del libro de Josemi Valle
Cubierta del libro de Josemi Valle - ABC

Hay muchos escritores de ficción que reconocen leer más ensayos que narrativa, por ejemplo. ¿Por qué cree que el ensayo tiene tantos seguidores?

Supongo que se debe a que nos encanta saber por qué pensamos lo que pensamos, en qué osamenta argumentativa se sostienen nuestras ideas. Existir es actuar en el mundo, y pensar es saber en qué consiste esa actuación. Es muy tentador recurrir a gente que ha pensado mucho y bien para que nos ayude a saberlo, o a abrir necesarios espacios para la duda.

Un caso paradigmático de esto que estamos hablando es el de de Yuval Noah Harari, que se ha convertido en un fenómeno de bestseller gracias a su libro «Sapiens. De animales a dioses» y su continuación.

Sí, así es, y hay más ejemplos. Nuestra inteligencia es recursiva y el ser humano es un ser que piensa sobre sí mismo y sobre sus propios pensamientos. También sobre los demás con los que comparte el mundo de la vida. Es una buena noticia que en esa tarea consustancial al hecho de vivir nos ayudemos con conocimiento ilustrado. Por cierto, el libro que cita de Yuval Noah Harari coincide con el mío en una idea capital para la vida humana: las ficciones que crea nuestra inteligencia nos mejoran en la realidad al guiar por ellas nuestra conducta.

¿Qué próximo ensayo está preparando?

Cada vez que abandono un libro (los libros no se terminan nunca, se abandonan en un determinado momento) acabo muy, muy, agotado y necesito descansar. Pero he de admitir que tengo una idea que merodea mi cabeza. Hace unos meses viví un fenómeno viral en las redes sociales. Escribí en mi blog «Espacio Suma NO Cero» un artículo sobre la bondad vinculándola a la inteligencia. En una semana ese texto recibió un millón de visitas, una cifra exorbitante, más todavía si agrego que su única divulgación fue una entradilla de cuatro líneas en mi perfil de Facebook. ¿Por qué un texto sobre la bondad y la inteligencia provocó ese aluvión de visitas? Estoy persuadido de que en las posibles respuestas hay un nuevo ensayo. Voy a dejar que mi cerebro investigue por su cuenta mientras yo presento por unas cuantas ciudades de la geografía española «El triunfo de la inteligencia sobre la fuerza».