Cultura - Libros

Eslava Galán: «Las guerras son un buen caldo de cultivo para el amor»

Realidad y ficción se entrelazan en «El amor en el jardín de las fieras» (Espasa), nueva novela histórica del autor jiennense que acaba de ver la luz

Juan Eslava Galán, ayer en Sevilla
Juan Eslava Galán, ayer en Sevilla - VANESSA GÓMEZ
P. GARCÍA Sevilla - Actualizado: Guardado en: Cultura , Libros

La búsqueda de los orígenes de la raza aria en la España de 1940 constituye el punto de partida de «El amor en el jardín de las fieras», la nueva novela histórica de Eslava Galán, que construye su trama a partir de un hecho real.

—Vuelve a sacar a la palestra la II Guerra Mundial y la Alemania nazi en este nuevo título. ¿Qué es lo que más le fascina de aquel periodo?

—A mí y a mucha gente nos fascina el aparataje casi operístico de cómo todo un pueblo culto se pone al servicio de cuatro descerebrados. Y luego cómo en la guerra, en lugar de rendirse cuando ya están derrotados, prosiguen arrastrando al pueblo a la miseria hasta el final de la contienda, que termina en un búnker. Es todo un crepúsculo de los dioses que resulta fascinante desde el punto de vista histórico.

—¿Qué va a encontrar el lector en la trama de su novela?

—La historia transcurre en Madrid, Berlín y Rusia; las dos primeras están descritas minuciosamente y me he documentado para ofrecer la imagen de cómo eran esas ciudades y la vida de la gente en aquel momento. Hay, por lo menos, dos tramas de amor —una relativamente posible y otra aparentemente imposible— y un canto a la amistad y camaradería que surge en la guerra, además de una historia de espionaje, alguna escena bélica y humor. Todo ello partiendo de un hecho histórico, ya que Himmler vino en octubre de 1940 a España pues estaba muy interesado en el origen y expansión de la raza aria y como los visigodos, que tuvieron un reino en España eran germanos, supuestamente arios, en su lista de actividades figuraba visitar las excavaciones de una necrópolis visigótica cerca de Madrid, en la provincia de Segovia. Llovió tanto que no la visitaron pero el ministro de Gobernación, que era Serrano Suñer, encargó a los alcaldes de la zona que enviaran a obreros, a ser posible altos y rubios, para que cuando llegara Himmler se llevara una buena impresión de cómo somos los españoles. Entre ellos estará Herminio Cáiser, el protagonista de la novela...

—En el libro aparecen hechos y personajes reales como Himmler, Churchill o Hitler, junto a otros inventados, una dualidad que se refleja también en el título de su obra.

—Sí, porque en el centro de Berlín hay un parque inmenso, precioso, el Tiergarten, que significa literalmente Jardín de las Fieras, es decir, parque zoológico porque ahí se localizaba el zoológico más importante del mundo. Al mismo tiempo hago un guiño, una metáfora, porque Berlín era un jardín espléndido pero estaba habitado por fieras, que era la cúpula nazi.

—Aunque pudiera parecer paradójico, ¿son las guerras un buen caldo de cultivo para el amor?

—Sin duda alguna. Normalmente una persona joven piensa que puede morir con 70, 80 ó 90 años, pero cuando hay guerra puede morir al día siguiente. Entonces la vida bulle especialmente en torno a esa persona, que se aferra a la vida, a sus placeres y no existe ningún placer más elevado que el amor. Por eso, en tiempos de guerra la gente se enamora mucho, practica mucho el sexo y se divierte cada vez que puede. Esa euforia vital de la juventud se refleja también en el libro.

—Su novela tiene muchos ingredientes de corte cinematográfico, ¿le gustaría que fuera llevada al celuloide?

—Ojalá. El cine es otro lenguaje y me sentiría muy contento de que así fuera.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios