Ignacio Camacho responde a las preguntas formuladas por Francisco Robles
Ignacio Camacho responde a las preguntas formuladas por Francisco Robles - J. M. SERRANO
AULA DE CULTURA DE ABC DE SEVILLA

«El conflicto catalán es cíclico: se repite una o dos veces cada siglo»

Ignacio Camacho presentó ayer en Sevilla el ensayo «Cataluña, la herida de España», de la editorial Almuzara

SEVILLAActualizado:

No podía tener mejor colofón como cierre del año del Aula de Cultura de ABC de Sevilla que el que ayer se vivió en la sala Antonio Machado de la Fundación Cajasol de Sevilla con la presentación del libro «Cataluña, la herida de España», de Ignacio Camacho, uno de los más lúcidos articulistas de la Prensa española.

A lo largo de sus artículos diarios en ABC, Camacho ha ido ofreciendo una lectura del desafío soberanista catalán fiel a los acontecimientos, con una delicada prosa, y un análisis que gusta a los lectores por su visión de los acontecimientos que han puesto en jaque al Estado en los últimos meses.

Anoche, Ignacio Camacho fue desgranando las causas por las que el Estado tuvo que acogerse al artículo 155 de la Constitución Española para «que no se descosiera Cataluña de España», si bien — a su parecer— la aplicación del citado 155 «llegó tarde y fue una versión light. Si un tipo como yo, que no soy tan iluminado, estoy viendo desde febrero que al final había que sacar el 155, ¿cómo no lo ha podido ver el Estado? No era difícil de predecir el final», reflexionó.

Porque para Camacho, el conflicto catalán ha estado presente a lo largo de la historia: «Está ahí desde hace siglos, es algo cíclico que se repite una o dos veces cada siglo». Pero en esta ocasión, «ha tenido que ser a partir del discurso del Rey tras el sentimiento patriótico que llenó las calles del país con las banderas colgadas cuando el Estado ha tomado el control directo del desafío».

Para el autor de «Cataluña, la herida de España», «lo único bueno ha sido cómo han aflorado las banderas como una reacción de hartazgo ante la actuación del Estado antes del 155».

El autor del libro analizó los «mitos y claves de la revolución independentista» en Cataluña y repasó cómo el «procés» fue avanzando en la sociedad catalana con la creación de una estructura de Estado y con las políticas de apaciguamientos de los diferentes gobiernos de España.

«Pujol puso las bases del Estado, pero fue a partir de 2011/2012 cuando el nacionalismo catalán cobra un mayor sentimiento de protagonismo. Muchos catalanes se engancharon entonces a la ola, pero al final la ola se los comió. El 3 de octubre el poder estaba en la calle pero tras el 26 de ese mismo mes, Puigdemont pierde el control», recordó.

Sobre una posible solución al conflicto catalán, Camacho se muestra pesimista, si bien propone dos ideas «no muy viables», y «seguro que al final las habrá y alguien las encontrará».

Por una parte piensa que una clave puede estar en que las elecciones del 21-D las ganen los constitucionalistas para que empiecen a desmontar los cimientos del independentismo y, por otra, «que el Estado aprenda a decir no a todo lo que le piden».

«En política —continúa reflexionando— está mal visto decir no, parece que estamos obligados a ofrecer siempre y eso precisamente es lo peligroso, pensar que los independentistas tengan la sensación de que sigue abierta la posibilidad de declarar su independencia en un futuro».

Por su parte, el editor de la obra, Manuel Pimentel, alabó al autor: «Ignacio no sólo es uno de los más grandes articulistas de España, sino que es uno de los mejores ensayistas en la actualidad.

En un posterior debate, Camacho contestó a una pregunta que le formuló una persona del público sobre el papel de la Iglesia en este proceso: «A veces me ha dado la impresión que la jerarquía eclesiástica estaba más pendiente de su propia organización interna que de la unidad de España».

El director del Aula de Cultura de ABC de Sevilla, —que patrocinan la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y la Fundación Cajasol— Francisco Robles, tiró de su fina elegancia humorística para presentar a Camacho.

«Os voy a leer su currículum tal cual —comentó a los presentes— de la manera más futbolera posible. Tiene a sus espaldas el mismo número de premios periodísticos como las viejas delanteras de los equipos de fútbol: cinco. Es decir, Ruano, Delibes, Camba, Murube y Cavia», comentó.