Vicente Aleixandre, en su biblioteca
Vicente Aleixandre, en su biblioteca - ABC

Los versos inéditos más pesimistas de Vicente Aleixandre

Ven la luz en una nueva edición de la «Poesía Completa» del premio Nobel siete poemas que escribió entre 1934 y 1936

MadridActualizado:

El 8 de marzo de 1934 murió Elvira Merlo, madre de Vicente Aleixandre (1898-1994). Aquella pérdida, siempre irreparable, resultó particularmente devastadora para él, que quedó sumido en una profunda depresión. Los días se volvieron grises y el luto tiñó de oscuro sus versos. El poeta del amor escribió entonces sus páginas más pesimistas y desoladoras. Muchas de ellas formaron parte de «Mundo a solas», libro que Clan publicó en 1950 en edición limitada para bibliófilos. Y otras muchas han permanecido inéditas hasta ahora, que por fin ven la luz. Se trata de siete poemas que Aleixandre escribió entre 1934 y 1936, y que por primera vez se muestran al lector en la nueva edición de su «Poesía completa» (Lumen), que llegará a las librerías el próximo 14 de diciembre.

«Es un poeta al que hay que volver siempre», asegura Alejandro Sanz, presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre y responsable de la edición que ahora se publica. Fue el escritor y crítico José Luis Cano, que fue «casi un hermano menor» para el poeta, quien legó a Sanz el archivo en el que estaban estos poemas inéditos, además de una ingente correspondencia que sólo ha sido revelada en parte. «Yo he preferido mantenerlos un poco agrupados por darlos en un libro, que es donde tienen que estar», explica. Esta «singular y destacada» selección de versos aparece agrupada en la carpeta que Sanz conserva bajo la inscripción de «Violento destino», uno de los títulos en los que Aleixandre pensó inicialmente, junto con el de «Destino del hombre», para el poemario «Mundo a solas», antes mencionado.

«Entre 1934 y 1936 ocurrieron muchas cosas en la vida de Aleixandre. Es una época muy interesante. Los poemas están cargados de irracionalismo. Era una persona bastante apegada a su familia, sobre todo a sus padres. Toda su vida la pasó junto con su hermana, no se casó. Vivió en familia toda su vida y en su poesía se ve eso». En el país se empezaba a vislumbrar la tragedia que sucedió apenas un año después, y «él no vivió en una atalaya de marfil, era una persona implicada socialmente». El resultado es el poemario «más pesimista y desolador de toda su producción»: «La poesía de Aleixandre ha sido siempre una aspiración a la luz, y ahí hay una quiebra, como un bajón».

En los siete poemas inéditos («El desfile», «Mentira del hombre» –reproducido más abajo en exclusiva–, «Ala condenada», «Nadie viene», «La sangre», «Cielo derrumbado» y «La mar») hay ausencia, vacío, silencio... El hombre, excluido del amor, parece no existir, y no hay más realidad que la mentira. Así veía entonces Vicente Aleixandre el mundo, y así lo cantó, hasta dar forma al gran poemario del desamor. Por ceñirnos a sus propias palabras –extraídas del apéndice de esta «Poesía completa», en el que Sanz ha incluido las notas previas de presentación que el poeta escribió de cada uno de sus libros–: «Su estilo marca la transición de ‘La destrucción o el amor’ a ‘Sombra del paraíso’, entre los que se escribió. Dentro de la visión general del poeta, el hombre segregado –degradado– de su elementalidad primigenia, lejana y apagada la aurora del universo, es lo que se canta en este libro, quizá el más pesimista del poeta. El hombre es una sombra;‘no existe el hombre’».

Novedades

Según Sanz, los inéditos que ahora se publican son «extraordinarios por su calidad» y que Aleixandre decidiera no incluirlos en «Mundo a solas» «se debe a razones extraliterarias, incluso por su extensión... Vete tú a saber por qué». «A lo mejor no tenía conciencia de que existían... Era bastante desordenado. No son poemas menores, ni inacabados. Él leía y releía su obra, era muy selectivo, no como los poetas de ahora... Hay que dejar reposar las cosas, y él no tenía problemas en dejarlos en el cajón», reflexiona.

La última edición de las «Poesías completas» del premio Nobel de Literatura (en octubre se cumplió el 40 aniversario de su concesión) apareció en Visor en 2001 y corrió a cargo de Alejandro Duque Amusco, quien también editó, un año después, sus «Prosas completas». Esta nueva obra, además de incluir los inéditos, introduce algunos cambios, como la ordenación de los poemas sueltos. En este caso, Alejandro Sanz ha optado por no hacerla temática, sino cronológica, según la fecha de escritura o publicación de los versos. Además, el poema «Elegía», de «Nacimiento último», aparece aquí con su título original: «En la muerte de Miguel Hernández». «Llevaba mucho tiempo sin publicarse, y es justo que cada cierto tiempo se recupere –argumenta Sanz–. He pensado en el lector que se aproxima por primera vez a su obra, para que pueda leer sin ningún aparato crítico distorsionador. Es una poesía para leer, pero también para descubrir a Aleixandre».

Nuevas generaciones

Sus versos eran –lo son– un canto exaltado del amor y la juventud plena. Y por eso Sanz confía en que esta edición sea la de las nuevas generaciones. Esos poetas jóvenes a los que Aleixandre siempre protegió y dio refugio en Velintonia, reencarnados ahora en voces como la de Luna Miguel (Madrid, 1990). «Pretendo rellenar muchos huecos con esta edición», confiesa la poeta a este diario, recién llegada de la FIL de Guadalajara (México). «Fue el primer poeta que me llevó a escribir y por fin siento que voy a poder leerlo bien, completo. Para mí, ir a su obra es como ir a un diccionario de imágenes. Tiene una cantidad de metáforas muy poco comunes en la poesía española. Aún trato de descifrar muchas veces sus versos, que me evocan tantas cosas... Es un autor que siempre me va a ayudar a entender mejor la poesía, y a leerla mejor. Abre una puerta de mi cerebro que otros autores de su Generación no han logrado abrir».