Entrevista

«No creo que Agatha Christie llegase a odiar a Poirot»

Sophie Hannah, escritora de thrillers psicológicos y poeta, publica su segunda novela del detective belga, “Ataúd cerrado”, cuando se cumplen cien años de la creación del personaje

Sophie Hannan
Sophie Hannan - PHILIPPA GEDGE

Tras Sherlock Holmes, el belga Hércules Poirot es detective más famoso de la literatura y su madre, Agatha Christie, la autora que más ha vendido después de Shakespeare y la Biblia. El inteligente y atildado Poirot protagonizó 33 novelas y 54 relatos de la reina del crimen, que lo creó en 1916 y lo mató de un infartazo en 1975, lo que le valió ser el único personaje de ficción con un obituario en «The New York Times».

Ahora, a los cien años del nacimiento del personaje, la fundación familiar que gestiona con mimo y astucia el legado de Christie ha autorizado que Poirot vuelva a caminar bajo otra mano. La elegida para devolver a la vida al detective es de nuevo Sophie Hannah (Manchester, 1971), poeta y escritora de thrillers psicológicos de éxito, que ya fue la encargada de recuperarlo hace dos años.

«Agatha es parte de mi ADN literario», afirma esta madre de dos hijos, de mirada inteligente tras sus gafas, constitución fuerte y unos rizos que parecen ingobernables. El libro se titula «Ataúd cerrado» (Espasa). Como cabe esperar, todo es puro Christie. La novela se ambienta en una mansión Irlandesa, en 1929. Su señora, Lady Athelinda Playford, ha convocado allí junto a otros invitados a Poirot y su nuevo Watson, un detective de Scotland Yard creado por Hannah, que sustituye al tradicional capitán Hastings, el complemento obtuso del belga en las viejas novelas. Lady Playford anuncia en una cena que ha cambiado su testamento. Pronto su decisión se apellidará asesinato.

¿Qué tal está la novela? ¿Soporta la comparación? Pues sí, resiste, con una trama ligera y amena y un buen golpe final.

Sus personajes parecen más profundos psicológicamente que los de las novelas originales, que eran siempre un poco clichés.

¿En serio? Oh, muchas gracias. Son tantos los lectores… y cada uno tiene una opinión diferente. Ha habido reacciones de todo tipo y siempre es interesante escucharlas. La profundidad psicológica puede tener también que ver con el periodo en que fueron escritas aquellas novelas. Entonces la ficción era realista, atendía más a relatar lo externo que a contar lo que pasaba por las cabezas de los personajes.

¿Por qué volver a escribir nuevas novelas de Poirot si Agatha Christie ya dejó 33?

Poirot es un carácter universal e inagotable y es estupendo tener casos nuevos por resolver. Sí, es cierto, hay mucho ya para leer, pero los nuevos libros que yo he escrito recuerdan a la gente que las obras anteriores están ahí. De hecho, las ventas de los libros de Agatha Christie han aumentado enormemente al publicarse los nuevos. Hemos atraído a una nueva generación de lectores para una escritora brillante.

¿Recuerda cuándo leyó su primer Poirot?

Recuerdo cuando leí mi primer libro de Agatha Christie, pero fue Miss Marple, «Un cadáver en la biblioteca». Tenía doce años. Me lo compró mi padre y me encantó. Mi primer Poirot fue muy poco después, «Asesinato en el Orient Express».

El Orient Express, «Muerte en el Nilo», «Roger Acroyd»… suelen llevar la fama, pero ¿cuál es para usted el mejor Poirot?

Creo que el que más me gusta es «Después del funeral». No es de los más famosos. Es verdad que se citan más Orient Express, «El asesinato de Roger Ackroyd»… Pero para mí «Después del funeral» es el perfecto libro de misterio. Tiene todos los elementos. Las pistas están muy bien puestas para guiar al lector, que puede creer que sabe lo que va a pasar, pero luego Agatha le da una vuelta de una manera tan brillante… Es una gran novela, y no solo de misterio.

Es sonado que en 1938 Agatha Christie escribió sobre Poirot: «¿Por qué habré creado a esta detestable, rimbombante, fatigosa criatura?». Parece que llegó a odiar a su mejor personaje.

No lo creo. Yo lo adoro, absolutamente, y no creo que Agatha lo odiase. Trabajó con él todo el grueso de su carrera profesional. Lo podría considerar a veces irritante, en la manera en que puedes considerar cargante a un socio de largo tiempo, pero también sentía un gran afecto por él.

Le comento a Sophie Hannah que es curioso lo poco que sabemos de Poirot siendo un personaje con tantas novelas y tan inmensamente popular. Conocemos su poderosa inteligencia, las famosas «pequeñas células grises», su talla (1,64), y que es belga y católico, maníaco del orden, la puntualidad y la limpieza. Luce bigotes encerados y cuando asomaron las canas optó por el tinte. Sufría de un estómago delicado, se mareaba en los barcos y llegó a Inglaterra como refugiado tras la ocupación alemana de Bélgica en la Primera Guerra Mundial. Antes de autoproclamarse «el mejor detective privado del mundo» –su ego era enorme-, había trabajado en la policía belga. Su moral parece ser la de un recto burgués, con una máxima: «No apruebo el asesinato».

Sabemos todo eso. Y sin embargo la persona se nos escapa entre los dedos…

¿Me podría desvelar algunas cosas del Poirot personal? ¿Su pasado? ¿Cuáles son preferencia sexuales? ¿Su posición política? Nada sabemos. Tal vez usted que lo ha resucitado sepa algo.

Poirot es una persona muy privada. Sabemos de su ingenio y habilidades para resolver misterios, pero no habla de nada más, ni de su pasado ni de su vida privada. Eso creo que queda muy claro que no debemos entrar en su vida privada, que debe permanecer secreta. Vemos solo al Poirot que él quiere que veamos.

¿Por qué a los ingleses les gustan tanto las novelas de crimen y misterio? ¿Es un modo de fisgar en las vidas ajenas?

Yo creo que tiene que ver con solucionar cosas. La ansiedad por resolver un misterio ha sido siempre una fuerza muy poderosa. Vas avanzando en el misterio como lector, cada vez te ves más frustrado, y luego al final llegas a una respuesta brillante. Es una forma de literatura muy satisfactoria.

¿Puede vivir usted bien de sus libros?

Bueno, desde hace doce años no tengo otros trabajos, soy una escritora profesional a tiempo completo.

En España es difícil. Hoy vender diez mil libros ya supone todo un best-seller.

¿De verdad? Yo soy muy afortunada. Si eres un escritor de best-sellers en el Reino Unido ya no necesitas otro trabajo. Además mis libros se venden también en Estados Unidos.

¿Para cuándo un caso de Poirot en España?

Oye, pues sería interesante. ¿Por qué no? Me gustaría llevarlo a sitios donde nunca ha estado antes, y España podría ser uno.

A día de hoy, y escuchando a Theresa May, Poirot no podría trabajar en Inglaterra por mucho tiempo, es belga, extranjero…

Afortunadamente cuando trabajaba Poirot todavía no había ocurrido el Brexit. Yo voté por permanecer en la UE, y lo hice porque todos los expertos decían que el Brexit sería muy dañino. Creo que no ha sido una buena idea.

Los europeos que vivimos aquí nos sentimos un poco decepcionados, te queda una sensación como de «aquí ya no nos quieren».

Sí, lo entiendo. Pero tienes que pensar que el 48% de la gente votó contra el Brexit. Y toda esa gente quería estar unida, seguir en la UE. Es terrible, todo esto incrementa la xenofobia, el racismo… Es un poco depresivo. Prefiero no pensar mucho en eso. Casi mejor los crímenes, ja ja.

¿Le planteó la familia de Agatha Christie algunas exigencias a la hora de retomar a Poirot?

No, para nada. Y no necesitaban hacerlo, porque antes de que yo aceptase retomar el personaje tuvimos una conversación y estuvimos de acuerdo en todo. Cada cosa que propuse les pareció bien. Fue una feliz coincidencia de pareceres entre las dos partes. No ha habido reglas. Yo no quería cambiar a Poirot. Quería el Poirot clásico de Agatha Christie en su periodo propio de finales de los años veinte. Pero al tiempo deseaba escribir nuevos casos. Nuevos misterios para él.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios