Luis Eduardo Aute, en una imagen tomada en 2016, cuando publicó «El sexto animal»
Luis Eduardo Aute, en una imagen tomada en 2016, cuando publicó «El sexto animal» - ABC

Luis Eduardo Aute: tributo al hombre sencillo que traduce la vida en poemas

Espasa reúne toda su obra poética en una hermosa edición que será presentada mañana en el Círculo de Bellas Artes de Madrid

MadridActualizado:

Hace apenas un mes, Miguel, uno de los hijos de Luis Eduardo Aute, le preguntó a su padre cómo se encontraba. Él respondió con unos versos: «No sé si voy o vengo / de algún sitio / donde nunca estuve». La vida –suya, nuestra– traducida en un poema. Aute lleva escribiendo rimas casi medio siglo. Cuarenta y siete años, conforme a la rigurosidad de la fecha de aparición y el título de su primer poemario, «La matemática del espejo». Ya era hora, por tanto, de que el poeta viera reunido en un libro el trabajo de gran parte de su vida. «Toda la poesía» (Espasa), que el martes llega a las librerías con prólogo de José Manuel Caballero Bonald, es un tributo a uno de los autores más queridos, y leídos, de nuestro país. Pocas veces nos ponemos de acuerdo en lo que a mitos vivos –que los hay, y bien que colean– se refiere. Pero Aute es la excepción de una regla que ha desterrado a demasiados profetas de esta tierra de intensos odios y amores.

Por eso, cuando mañana se presente la obra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, acudirá un largo etcétera de amigos y admiradores, dispuestos a leer sus poemas e interpretar sus canciones: Miguel Poveda, Ana Belén, Aitana Sánchez Gijón, José Luis Gómez, Cristina Narea, Luis Antonio de Villena, Luis Mendo, Pastora Vega, Fernando Beltrán, Xoel López… Y, por supuesto, su editora, Belén Bermejo, y Miguel Munárriz, quien ha estado al cuidado de la hermosa antología que ahora ve la luz.

Cubierta de «Toda la poesía»
Cubierta de «Toda la poesía» - ABC

La idea de publicar «Toda la poesía» surgió en junio de este año. Ante la imposibilidad de que el libro estuviera listo para el cumpleños de Aute, que nació en Manila el 13 de septiembre de hace setenta y cuatro años, Bermejo decidió poner en marcha el proyecto sin prisa, pero sin pausa. «Sus hijos, junto con Miguel, recopilaron todos los libros, porque algunos ya estaban descatalogados y eran inencontrables. Queríamos hacer dos ediciones, y que las dos fueran asequibles: una normal y otra especial, pero de manera que ésta no fuera un producto de lujo. Yo lo ordené todo, lo edité, lo corregí, y Miguel hizo toda la revisión».

Un trabajo «en equipo» en el que el propio Aute, que sufrió un infarto el 8 de agosto de 2016, participó, hasta el punto de dar el último visto bueno a las galeradas. Munárriz, presente el día que las revisó, asegura que «está feliz con la publicación»: «Él siempre celebró los libros, siempre celebró una exposición, un concierto… Al revisar las galeradas estaba emocionado… Se encuentra con que su familia y sus amigos más cercanos estamos con él, haciendo este libro. La palabra es emoción, eso es lo que sentía».

Artista de su tiempo

La edición cronológica de la antología hace que la poesía de este artista de su tiempo cobre, si cabe, más sentido. «Toda la obra roza la excelencia. Tiene mucha poesía social, circunstancial, política… Y cada una va asociada, más o menos, a cada momento de su vida», reflexiona la editora. Por sus páginas, también, van pasando influencias e influyentes, de sus días, de los pasados, y de los que vendrán: Cioran, Unamuno, Dylan, Nicanor Parra, Cernuda, Eugenio Trías, Carlos Edmundo de Ory, Pessoa, Yoko Ono, Aldous Huxley, Joan Miró, Paul Éluard, Stephen Hawking… A todos los invoca para evocar el genio compartido.

Miguel Munárriz: «Es un autor absolutamente coherente en su posición y con su postura ética, moral y artística»

«Es un autor absolutamente coherente en su posición, consigo mismo, y con su postura ética, moral, y artística, que reconoces desde siempre. Eduardo es sencillo. Yo lo conozco desde hace 31 años. Lo llamé por teléfono entonces, en el 86, para que viniera a recitar poemas. No nos conocíamos y nos hicimos amigos. Él es esa persona, ese poeta solidario de verdad, que no tiene un lenguaje y un discurso de cara al público y otro personal, de puertas para adentro. Un poeta solitario y solidario», en palabras de Munárriz.

Según Caballero Bonald, Aute es «una especie de renacentista del siglo XXI» que ha ido elaborando «un mundo artístico donde cabía el mundo». A juicio del premio Cervantes, uno de los rasgos distintivos de la poesía de Aute es la sátira pero, sobre todo, «el sutil tratamiento de unos temas que se complementan eficazmente en la escritura literaria y en la musical».

Belén Bermejo: «Toda la obra roza la excelencia. Tiene mucha poesía social, circunstancial, política»

Aute empezó a escribir canciones en el 68 y tres años después publicó su primer libro de poemas. Dos universos distintos, aunque igualmente líricos, que hay que contemplar de manera diferente. De hecho, aunque en obras como «La liturgia del desorden» aparecían canciones, en esta antología se han suprimido. «Hemos dejado solamente los poemas, porque pensábamos que con el cuerpo de canciones que él tiene, que son más de 400, realmente puede haber tiempo para hacer una edición de todas ellas», explica Bermejo. Munárriz añade, además, que el propio Aute «distingue muy bien sus canciones de su poesía. Su poesía es más filosófica, a veces más abstracta, muchas veces con carácter visual, y las canciones son mucho más concretas y cuentan historias. La poesía no sería tan cantable, él ahí filosofa».

Su último trabajo

Precisamente, el último trabajo que dejó acabado antes de sufrir el ataque al corazón que hizo que a muchos se nos parara el nuestro tiene que ver con canciones y con versos. Tras años esperando el momento, Aute terminó de musicalizar los poemas que Jaime Gil de Biedma escribió, en su momento, para un disco que debía haber cantado Pepa Flores, según deseo del poeta. En 1983, la mujer que un día fue Marisol publicó un disco hermoso, compuesto y producido por Luis Eduardo Aute. Todo parecía dispuesto para que ella, también, pusiera voz al proyecto soñado por Gil de Biedma. Pero la Flores decidió dejar de ser señora de (Gades), y se retiró del mundanal y mediático ruido para llevar una vida tranquila –la suya– en su Málaga natal.

El disco se quedó sin grabar, y Aute sin ganas de meterse al estudio con asuntos de otros. Hasta el año pasado, en que decidió retomarlo y remató aquellas canciones sobre poemas de Gil de Biedma, esta vez pensando en Luz Casal. Un álbum que ojalá un día, no muy lejano, podamos escuchar.