La novela dio muchas satisfacciones a Miguel Delibes
La novela dio muchas satisfacciones a Miguel Delibes - ABC

Elisa Delibes «‘‘Cinco horas con Mario’’ fue una novela especial para mi padre»

La Biblioteca Nacional y la Fundación Miguel Delibes rinden homenaje al autor y su obra cuando se cumple medio siglo de su publicación

MADRIDActualizado:

«Creo que Mario se pasó de rosca, se mostró como un marido radical ante un problema baladí. Menchu, como era frecuente en la época, no era más que una burguesita con un lenguaje mecánico, lleno de tópicos y unas ideas heredadas, pero sin ninguna tacha profunda [...] Fueron suficientes unos años para que las cosas empezaran a cambiar. Los lectores ya no se mostraban unánimes con sus juicios: Mario no era el bueno ni Menchu la mala. [...] Mas una evidencia se impone: si Mario y Menchu hubieran estado en la misma línea de pensamiento, no hubiera habido novela». Cuarenta años después de que se publicara «Cinco horas con Mario», Miguel Delibes reflexionaba así de una de sus obras maestras, ahora estas palabras aparecen en la exposición con la que la Biblioteca Nacional y la Fundación Delibes rinden homenaje al escritor y su obra, cuando se cumple medio siglo de su existencia.

La muestra, que estará abierta hasta el 2 de mayo, está comisariada por Amparo Medina-Boscos. Se ha concebido como un recorrido cronológico, desde que la novela era un proyecto, pasando por la repercusión, nacional e internacional que tuvo hasta las creaciones que tienen a «Cinco horas con Mario» como leitmotiv (entre ellas, una ópera, firmada por el compositor Jorge Grundman y estrenada en 2016). De acuerdo con Elisa Delibes, hija del autor y presidenta de la Fundación: «Fue una novela especial de mi padre. Hizo un guiño a la progresía española del momento y fue entendido. A partir de ahí no paró de darle satisfacciones».

Pero antes, este monólogo de una viuda, que ponía en entredicho los clichés de la burguesía provinciana de la España de los sesenta, le causó algún quebradero de cabeza. En las cartas que mantiene con su editor -cuyos originales reciben al visitante- «se aprecia la preocupación porque la censura impidiese su publicación. De hecho, empieza a escribirla con Mario vivo. Cuando llevaba cien páginas vio que la censura iba a poner problemas. Entonces decidió matarlo e hizo que toda esta crítica estuviera en boca de una persona que sí que representa las ideas políticas de lo que era el régimen vigente entonces», explica la comisaria.

El contrato de publicación, el manuscrito original y uno de los primeros ejemplares que Delibes dedica a su familia están expuestos en la Biblioteca Nacional. También forman parte las cartas que recibe por su publicación: de Celaya, de Jorge Guillén... Y se incluyen veinte ediciones diferentes y catorce traducciones, así como críticas nacionales e internacionales.

El último eje de la exposición es «A partir de la novela»: «A lo largo de cincuenta años ha servido como punto de partida de muchas creaciones. La más conocida es la versión teatral que hizo junto a Josefina Molina». Se estrenaba en 1979 con Lola Herrera, quien todavía la encarnó en una reposición en el año 2016. «Delibes llegó a decir de ella que era la Menchu que yo había pensado», dice la comisaria. «Justo antes de morir -relata Elisa-, el productor le dice que cree que es el momento de cambiar y mi padre le contestó: ‘‘Vale, pero que sea mona’’. No llegó a ver a Natalia Millán, pero creo que le hubiera gustado mucho, le hubiera parecido muy mona».

Y, ¿qué pensaba Delibes de «Cinco horas con Mario»?, «Creo que no se encontraba entre sus preferidas -responde Elisa-. No obstante era muy agradecido y le había dado muchas satisfacciones. A pesar de que se ríe de Mario, pasados los años, prefería no tocarla no sea que vieran demasiadas cosas de él en el personaje».