Cultura - Libros

Dolores Redondo gana el Premio Planeta

La creadora de la exitosa «Trilogía del Baztán» se impone con una intriga policial mientras que Marcos Chicot resulta finalista con una novela ambientada en la Grecia clásica

Dolores Redondo y Marcos Chicot, durante la entrega de premios presidida por los Reyes
Dolores Redondo y Marcos Chicot, durante la entrega de premios presidida por los Reyes - INÉS BAUCELLS
DAVID MORÁN Barcelona - Actualizado: Guardado en: Cultura , Libros

No hubo sorpresa como hace un par de días en Estocolmo con el polémico Nobel a Dylan y los 601.000 euros del Premio Planeta, el galardón mejor dotado de las letras españolas, fueron ayer a parar a una autora genuinamente «planetaria». A saber: una escritora crecida comercialmente dentro del grupo editorial, superventas sin necesidad de ser mediática y con un éxito que traspasa fronteras y formatos.

Este, de hecho, podría ser uno de los muchos retratos robot de Dolores Redondo (San Sebastián, 1969), dama oscura de la novela negra que ha recogido esta noche el testigo de otra grande del género, Alicia Giménez-Bartlett, y se ha llevado el 65 Premio Planeta de Novela en una gala literaria presidida en Barcelona por los Reyes.

También el finalista, el madrileño Marcos Chicot (Madrid, 1971), encaja a la perfección en un podio al que ha llegado de la mano de «El asesinato de Sócrates» –antes estuvo el bestseller «El asesinato de Pitágoras», cuarta en el Planeta de 2012–, novela con la que se embolsó los 150.250 euros que endulzan el segundo puesto y que le confirma como revelación del thriller histórico.

Conocida y reconocida internacionalmente por la inquietante y exitosa «Trilogía del Baztán», saga protagonizada por la inspectora Amaia Salazar con la que salpicó el thriller de elementos fantásticos y esotéricos y, ahí es nada, ha despachado más de 600.000 ejemplares y suma ya una treintena de traducciones, Redondo se alzó vencedora con «Todo esto te daré», una intriga policial en sintonía con Agatha Christie y ambientada en la Galicia rural.

La novela, presentada bajo el título de «Sol de Tebas» y con el pseudónimo de Jim Hawkins –sí, el narrador de «La isla del tesoro»–, relata la historia de un escritor que pierde a su pareja en un accidente de tráfico, una tragedia que sucede muy lejos de donde se supone que debía estar y que, con la ayuda de un guardia civil retirado y un sacerdote, llevará al protagonista a descubrir la doble vida de su marido y los oscuros secretos de una familia asentada en esa España que resiste los envites de la modernidad.

«"Todo esto te daré" quizá es la proposición de codicia más famosa, palabras del Demonio en la Biblia, que tienen una condición: la servidumbre para siempre al mal, y esto es el hilo conductor del libro, una novela sobre la codicia», ha explicado Redondo después de recoger el premio de manos del Rey Felipe, un premio que llega en un momento especialmente dulce para Redondo, justo cuando se prepara el estreno de la adaptación cinematográfica de «El guardián invisible», primera novela de la trilogía.

Esta, ha apuntado, era esa otra historia que le ocupaba el corazón mientras escribía la trilogía , una novela que se adentra en la Ribeira Sacra, paisaje que le ha permitido enmarcar una historia sobre la codicia y sobre las alianzas que se forjan a su alrededor al tiempo que reflexiona sobre la «amistad adulta».

La novela, ha añadido la autora de «Legado de huesos», es también un «homenaje a sus primeras lecturas», aquellas que la llevaron hacia «la novela negra y de misterio y en las que el honor y la carga pertenece al mismo hecho de pertenecer a una familia, como en "El Padrino"». De ahí que en esta obra, la segunda que Redondo presenta al Premio Planeta, se enreden conceptos como compromiso, secreto, perversiones y honor y, al mismo tiempo, se reivindique la búsqueda de la verdad y la lucha contra la impunidad. «Es una novela sobre la amistad contra pronóstico entre hombres adultos», ha resumido Redondo, que no esconde que «Todo esto se daré» es diametralmente opuesta a la «Trilogía del Baztán», marcada por los personajes femeninos y el peso del matriarcado.

Chicot, por su parte, sigue sin moverse de la Grecia clásica para firmar un relato de acción y aventuras en el que Querefonte, discípulo de Sócrates, intentará evitar que se cumpla una profecía del Oráculo de Delfos según la cual el filósofo morirá a manos de un hombre de clara mirada. «No es un tratado de filosofía, es una novela histórica con unos hilos de ficción», ha explicado Chicot sobre una obra que busca «recrear el mundo de un modo riguroso, para que el lector pueda recorrer el Partenón y acompañar a Sócrates».

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