La pequeña Pilar, junto a sus tres hermanas
La pequeña Pilar, junto a sus tres hermanas - Imagen cedida a Espasa por la familia de Pilar

Desvelan los diarios de la Ana Frank de la Guerra Civil

Las memorias de Pilar Duaygües, una joven republicana que vivió el conflicto en Barcelona, han sido publicadas en «Querido Diario: hoy ha empezado la guerra» (Espasa, 2017)

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Junio de 1942. Esa fue la fecha mágica en la que una chiquilla judía de 13 años recibió un cuaderno en el que plasmó sus vivencias durante los dos años que permaneció escondida de los nazis en Holanda. Décadas después su escrito, más conocido como «El diario de Ana Frank», se ha convertido en un testimonio único de la Segunda Guerra Mundial reconocido a nivel internacional.

Hasta ahora, España permanecía huérfana de un vestigio de tal calado que explicara el conflicto que asoló nuestro país entre 1936 y 1939. Sin embargo, todo eso ha cambiado gracias a Pilar Duaygües Nebot, una niña que describió, en una decena de libretas, cómo fue el día a día en Barcelona desde el inicio hasta el final de la contienda.

Las memorias, escondidas durante casi ocho décadas, han visto finalmente la luz gracias a Tània Balló (escritora y directora de cine) y Gonzalo Berger (doctor en Historia por la Universidad de Barcelona). Dos investigadores que, tras editar y contextualizar los desconocidos manuscritos de la joven. los han publicado bajo el título de «Querido Diario: hoy ha empezado la guerra» (Espasa, 2017).

«Es la Ana Frank española porque el suyo es un testimonio directo, cotidiano, sin manipulación, único e inédito sobre la Guerra Civil. Pero también hay diferencias. En los escritos de Ana es posible percibir cómo se intensifica el peligro ante un trágico desenlace. En el de Pilar no. Ella sobrevivió», explica a ABC Balló.

Normalizar la guerra

Nuestra particular Ana Frank nació en Lleida allá por 1921. Lo hizo como la menor de cuatro hermanas y en una familia acomodada de fuertes ideas republicanas. Tras haber pasado una buena parte de su vida en Anna (Valencia), Pilar residía en Barcelona cuando el levantamiento contra la Segunda República sacudió el país. Tan solo una jornada después, la adolescente ya dejaba constancia en su diario de la tensión que existía en la ciudad: «Hoy ha sido un día horrible. El 19 de julio del año 1936 quedará grabado en la historia. Por la mañana me despertaron unos tiros a las cinco. […] Las ametralladoras iban, bombas por aquí, tiros por allá».

A partir de ese punto comenzó su calvario y el de la ciudad. Un triste período que, en contra de lo que hizo Ana Frank, Pilar trató de normalizar. En su diario nos habla de salidas al cine o de divertidos momentos jugando con sus amigos.

Foto de carnet (1935)
Foto de carnet (1935)- Imagen cedida a Espasa por la familia de Pilar

Y todo ello, mientras sobre ella se cierne el desastre. «Tras acudir en un primer momento a los refugios para protegerse de los bombardeos, rompió con ese mito que nos presenta a la población española siempre presa del pánico. Apunta que posteriormente reaccionaba a las bombas quedándose tumbada en la cama o, por ejemplo, haciendo una fiesta con sus amigos cuando ya era más mayor», añade Berger. Los combates quedaron pues integrados con el día a día de la joven.

Los diarios de Pilar muestran también el día a día de una adolescente. Una chica que tiene que enfrentarse y superar las típicas riñas con sus amigos y algún que otro amor de juventud mientras ve cómo amigos y familiares se marchan al frente para no volver. El paso de las páginas supone también atravesar la época en la que una joven se transforma en adulta. Camino que acaba con la llegada a Barcelona de las tropas de Franco.

«Sintió por un lado alivio porque la guerra acababa. Pero también rebeldía. Se resistía a pensar que su futuro, tal y como se lo imaginaba, se había desvanecido ante ella», determina Berger. Posteriormente, nuestra protagonista guardó sus memorias por miedo. Cuadernos que, a partir de esta misma semana, pasarán a ser un testimonio de excepción del conflicto.