El futbolista alemán Lutz Eigendorf
El futbolista alemán Lutz Eigendorf - ABC

El «Beckenbauer del Este» que fue víctima de la Stasi

Eduardo Verdú novela la vida del futbolista Lutz Eigendorf, que aprovechó un partido amistoso entre el Dynamo de Berlín y el Kaiserslautern para huir de la Alemania comunista

MadridActualizado:

El 20 de marzo de 1979, el Dynamo de Berlín y el Kaiserslautern disputaban un partido amistoso. El fútbol, usado para atemperar las gélidas relaciones (por no decir nulas) entre las dos Alemanias. Aún tendríamos que esperar diez largos años para que el Muro de la vergüenza cayera. Tiempo suficiente para que la Historia siguiera contándose a través de las vidas anónimas de quienes, en realidad, la protagonizan.

Como la del futbolista germano Lutz Eigendorf (1956-1983), cuyo talento en el campo hizo que se le conociera como el «Beckenbauer del este». Aquel 20 de marzo, el defensa hizo un partido discreto, como el resto de sus compañeros del equipo berlinés, presidido por Erich Mielke –entonces jefe de la Stasi– y, por tanto, brazo deportivo del régimen comunista.

Lutz Eigendorf, en un partido
Lutz Eigendorf, en un partido-ABC

En el viaje de vuelta a Berlín, el grupo hizo una parada en la ciudad de Gießen, a orillas del río Lahn. En un «descuido» del cuerpo técnico, Eigendorf cogió un taxi y emprendió camino de regreso a Kaiserslautern, donde esperaba poder incorporarse a las filas del equipo rival.

Libertad

La huida de la estrella del Dynamo, en busca de libertad y un destino mejor, enfureció a Mielke, hasta el punto de convertir al futbolista en el enemigo número uno del régimen y, por ende, objetivo prioritario de la Stasi. En Berlín, Eigendorf había dejado a su mujer y a su hija de dos años, con la esperanza de que ellas le acompañaran en su nueva vida no mucho tiempo después. Pero el aparato comunista logró que Gabriele, su esposa, terminara renegando de él y casándose de nuevo con otro hombre, que resultó ser agente de la Stasi.

Estado en el que quedó el coche de Eigendorf tras el accidente provocado por la Stasi
Estado en el que quedó el coche de Eigendorf tras el accidente provocado por la Stasi-ABC

Hundido en su vida personal y frustrado en su carrera profesional –tras su «deserción», la UEFA le prohibió jugar durante un año y nunca volvió a recuperar su nivel de juego–, el futbolista falleció por las secuelas de un accidente de tráfico, el 5 de marzo de 1983, tras empotrar su coche contra un árbol. Un fatídico suceso del que, según se supo en 2003, tras la desclasificación de los archivos de la Stasi, estuvo el órgano de inteligencia de la RDA. El vehículo en el que viajaba el comando especial encargado de asesinar a Eigendorf se cruzó con él y le dio las luces, haciendo que perdiera el control del coche y se estrellara.

El escritor Eduardo Verdú
El escritor Eduardo Verdú - LUCÍA DE HARO

Un relato que demuestra, una vez más, que la realidad supera siempre a la ficción, y que cuando esta se inspira en la vida misma a veces produce historias más poderosas que la propia invención. Es el caso de «Todo lo que ganamos cuando lo perdimos todo» (Plaza & Janés), donde Eduardo Verdú (Madrid, 1974) novela la vida de Lutz Eigendorf. «Llevaba tiempo buscando un tema para una novela, quería que estuviera basada en hechos reales y aquella historia tenía culpa, espías... todos los ingredientes para convertirse en un novelón», cuenta Verdú.

Además, el escritor logró, desde el primer momento, «identificarse con el personaje». «A medida que fui documentándome –descubrió la existencia del futbolista en un reportaje de un periódico–, fui aprendiendo todas sus decisiones, llegué a comprenderlo». Pero, ¿cómo es posible que un chaval, de 22 años –«era un crío»–, hiciera aquella locura? Verdú apela «al lado arriesgado y soñador que todos tenemos» y a la necesidad de «soltar compromisos y cadenas».

«Su final pudo haberse evitado. Lo que desencadena la decisión de matarlo es una entrevista que Eigendorf da frente al Muro y es considerada por Mielke como un ultraje», remata el autor.