Cultura - Libros

Alessandro Baricco: «Incluso los mejores autores han escrito páginas horribles con escenas eróticas»

El escritor italiano presenta en Barcelona «La esposa joven», su última novela

Alessandro Baricco, ayer en Barcelona
Alessandro Baricco, ayer en Barcelona - EFE
DAVID MORÁN Barcelona - Actualizado: Guardado en: Cultura , Libros

Por más que pueda presumir de haber firmado rotundos best sellers como «Seda», a Alessandro Baricco (Turín, 1958) nunca le ha gustado ponérselo fácil a sus lectores. «Cuando entra en un libro, el lector suele esperar que haya como unas vías de tren, pero aquí no existe esa seguridad y empieza como a patinar sobre hielo», apunta el autor italiano a propósito de «La esposa joven» (Anagrama), novela con ropajes de fábula que viaja a la Italia de principios del siglo XX para conjugar escenas familiares, personajes simbólicos, revelaciones iniciáticas, reflexiones sobre la espera y también sobre el trabajo del narrador.

«Hay algo de la poética del escritor, con un par de cosas de lo que pienso sobre mi oficio», señala Baricco, quien señala «la relación de la literatura con la verdad» y «cuánto de autobiográfico hay en lo que escribimos» como algunas claves de su epifanía literaria.

Concebida como una suerte de folio en blanco en la que la muchacha del título es la línea que conecta al resto de personajes, «La esposa joven» es, asegura el autor, una novela «muy animal, con movimientos muy físicos», en la que el autor alterna voces «para acercarse a la vida real» y, al mismo tiempo, se adentra en los siempre espinosos terrenos del erotismo. «Incluso los mejores autores han escrito páginas horribles con escenas eróticas. Son muy pocos los que lo han conseguido. Que yo sepa, sólo Nabókov», reflexiona. De hecho, el autor de «City» reconoce que las páginas más carnales de la novela son un intento por reescribir una y otra vez una carta erótica que incluyó en «Seda» y que, asegura, nunca le acabó de convencer.

Poco amigo de la sobreinterpretación de sus novelas, Baricco responde con lacónicos «quizás» a las comparaciones con Beckett o Kafka y aprovecha para reivindicar la figura de Modesto, el mayordomo de la familia de la novela y una manera de conectar con la tradición italiana de la comedia del arte y la ópera bufa. «Es un personaje que mantiene unida la escena, una figura que sin ser protagonista siempre aparece», explica el autor italiano, quien durante el próximo año ha decidido aparcar la narrativa para centrarse en la dramaturgia.

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