Eurovisión Eurovisión lanza un aviso al gobierno ucraniano: «Hay problemas sin resolver y el tiempo se acaba»

Jon Ola Sand, supervisor ejecutivo de la UER, ve «muy buenos progresos» aunque remarca que la televisión pública necesita que las autoridades ucranianas se impliquen para que el festival pueda finalmente organizarse en Kiev

El Centro Internacional de Exposiciones de Kiev, sede del próximo festival de Eurovisión
El Centro Internacional de Exposiciones de Kiev, sede del próximo festival de Eurovisión

Pese a que han transcurrido ya dos meses desde que Kiev fue designada sede del próximo festival de Eurovisión, los organizadores del certamen todavía no dan por seguro que el certamen vaya a celebrarse en la capital ucraniana. Tras una última reunión celebrada esta semana, la UER ha explicado que se han producido «muy buenos progresos» pero aún quedan «numerosos problemas sin resolver» y «el tiempo se acaba».

Jon Ola Sand, supervisor ejecutivo del ente organizador, ha manifestado que hay diversos obstáculos que dificultan que el proceso pueda «fluir con rapidez» y seguirán muy de cerca los trabajos que acometa la televisión pública ucraniana en las próximas semanas. «Tenemos plena confianza en la NTU y las autoridades de la ciudad, pero hay algunos problemas que no han sido resueltos y nos preocupa porque que el tiempo se está acabando. Hay que acelerar los preparativos y se necesita el apoyo total del gobierno para llegar a la meta», ha señalado el máximo responsable de la UER en un vídeo publicado en la web oficial del concurso musical.

Los problemas con Ucrania, un país que en 2015 declinó participar en el festival por sus problemas financieros derivados del conflicto bélico con Rusia por la península de Crimea, comenzaron una vez que Jamala obtuvo la victoria este año en Estocolmo gracias a la canción «1944». Durante los meses de verano, las autoridades ucranianas reconocieron no tener un espacio habilitado para poder organizar el concurso con las condiciones técnicas exigidas. Finalmente, tras diversos anuncios cancelados y una guerra soterrada entre las ciudades candidatas, en septiembre se escogió como sede el Centro Internacional de Exposiciones de Kiev, aunque la televisión pública y el ayuntamiento de la capital aún deben acometer algunas reformas para su pleno acondicionamiento.

Salida del máximo responsable de la tele pública

Sin embargo, la reciente dimisión del máximo dirigente de la NTU por los duros recortes que está sufriendo la televisión pública ucraniana ha terminado por disparar todas las alarmas. Zurab Alasania aseguraba que las partidas que recibía eran «arbitrarias e irregulares» y que Eurovisión se comería la mayor parte del presupuesto, dejando el resto de proyectos sin fondos. De 42,8 millones de euros que hay previstos en la ley para el próximo año, Eurovisión se comerá más de un tercio (15 millones) del presupuesto anual de la NTU. El resto de la partida (19,8 millones) se destinará al pago de varias facturas de la cadena y a la cobertura de eventos internacionales, quedando solo un máximo de 7 millones de euros para el ejercicio diario de todo el 2017, lo que socavaría el proyecto de reconstrucción que pretende la corporación. «¿Cómo hacer tanto con tan poco? ¿Cómo se lo contamos a los ciudadanos?», denunciaba Alasania en su despedida.

Tras la dimisión del director de la NTU, el ministro de cultura Ievhen Nyshchuk ha tomado el timón del proyecto. «Asumo esta responsabilidad con el fin de organizar el festival al máximo nivel». A mediados de verano, el Estado ucraniano aportó un colchón económico de 15 millones de euros para la viabilidad del proyecto. Las quejas, sin embargo, llegan en las exigencias y limitaciones que el gobierno ha puesto sobre ese dinero. «El presupuesto está ahí, pero tenemos que poder trabajar con él y gastarlo como debería hacerse», remarcaba Jon Ola Sand. «También hay algunas cuestiones legislativas y la suma de todo complica que se avance en el proyecto».

Eurovisión 2017 tiene previsto celebrarse los días 9, 11 y 13 de mayo. Un total de 43 países concursarán este año, igualando el máximo registro histórico de participantes del festival alcanzado en 2008 y 2011. Portugal y Rumanía regresan al concurso tras la ausencia de ambos países en la última edición.

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