Eurovisión El director de la televisión ucraniana: «Peleamos contra el sistema, el sabotaje, la corrupción y el nepotismo»

Alexander Harebin trata de calmar los rumores que apuntan a que Eurovisión podría finalmente no celebrarse en Ucrania, aunque admite retrasos en los preparativos y una falta de entendimiento con las administraciones

Alexander Harebin, director interino de la televisión pública ucraniana
Alexander Harebin, director interino de la televisión pública ucraniana

A poco más de cinco meses para la celebración de Eurovisión 2017, la sede del próximo festival todavía no está decidida. Pese a que la UER confirmó a Kiev como ciudad anfitriona el pasado septiembre tras la victoria de Jamala en la edición de 2016 con la canción «1944», el retraso en los preparativos y la falta de entendimiento entre la administación estatal y la televisión pública han puesto en jaque la organización del certamen en territorio ucraniano.

La UER, ente organizadora del concurso, decidirá el próximo 8 de diciembre en su reunión anual si mantiene la opción de Kiev o si, por primera vez en la historia del festival, despoja de este privilegio a una ciudad previamente anunciada como sede. Los rumores han vuelto a dispararse después de una entrevista de Alexander Harebin, director interino de la televisión pública ucraniana, donde parecía confirmar que el certamen podría finalmente celebrarse en otro país. Harebin ha admitido que se ha producido un grave retraso en los preparativos para el concurso, aunque después matiza que hay avances y que la demora sería ahora de tan sólo un mes. «El equipo de la NTU y la UER trabajan y luchan diariamente contra el sistema, el sabotaje, la corrupción y el nepotismo. Pero no pasa nada, podemos afrontar esta situación», ha declarado, dejando en evidencia los graves problemas de entendimiento que hay entre la televisión pública y las administraciones. Pese a todo, Harebin lo tiene claro: «¿Reubicar el concurso? Eso es imposible, ni hablar. Ucrania organizará el festival». El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, también ha asegurado a los fans que la ciudad estará lista a tiempo.

Los problemas con Ucrania, un país que en 2015 declinó participar en el festival por sus problemas financieros derivados del conflicto bélico con Rusia por la península de Crimea, comenzaron nada más lograr el segundo triunfo de su historia en el certamen. Durante los meses de verano, las autoridades ucranianas reconocieron no tener un espacio habilitado para poder organizar el concurso con las condiciones técnicas exigidas. Finalmente, tras diversos anuncios cancelados y una guerra soterrada entre las ciudades candidatas, en septiembre se escogió como sede el Centro Internacional de Exposiciones de Kiev, aunque la televisión pública y el ayuntamiento de la capital aún deben acometer algunas reformas para su pleno acondicionamiento.

Salida del máximo responsable de la tele pública

Sin embargo, la reciente dimisión del máximo dirigente de la NTU por los duros recortes que está sufriendo la televisión pública ucraniana terminó por disparar todas las alarmas. Zurab Alasania aseguraba que las partidas que recibía eran «arbitrarias e irregulares» y que Eurovisión se comería la mayor parte del presupuesto, dejando el resto de proyectos sin fondos. De 42,8 millones de euros que hay previstos en la ley para el próximo año, Eurovisión se comerá más de un tercio (15 millones) del presupuesto anual de la NTU. El resto de la partida (19,8 millones) se destinará al pago de varias facturas de la cadena y a la cobertura de eventos internacionales, quedando solo un máximo de 7 millones de euros para el ejercicio diario de todo el 2017, lo que socavaría el proyecto de reconstrucción que pretende la corporación. «¿Cómo hacer tanto con tan poco? ¿Cómo se lo contamos a los ciudadanos?», denunciaba Alasania en su despedida.

Tras la dimisión del director de la NTU, el ministro de cultura Ievhen Nyshchuk tomó el timón del proyecto. «Asumo esta responsabilidad con el fin de organizar el festival al máximo nivel». A mediados de verano, el Estado ucraniano aportó un colchón económico de 15 millones de euros para la viabilidad del proyecto. Las quejas, sin embargo, llegan en las exigencias y limitaciones que el gobierno ha puesto sobre ese dinero. «El presupuesto está ahí, pero tenemos que poder trabajar con él y gastarlo como debería hacerse», remarcaba Jon Ola Sand, supervisor Ejecutivo de la UER. «Tenemos plena confianza en la NTU y las autoridades de la ciudad, pero hay algunos problemas que no han sido resueltos y nos preocupa porque que el tiempo se está acabando».

Eurovisión 2017 tiene previsto celebrarse los días 9, 11 y 13 de mayo. Un total de 43 países concursarán este año, igualando el máximo registro histórico de participantes del festival alcanzado en 2008 y 2011. Portugal y Rumanía regresan al concurso tras la ausencia de ambos países en la última edición.

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