La población se concentraba en el actual centro histórico..
La población se concentraba en el actual centro histórico.. - La voz

Cádiz, ciudad cosmopolita en pleno XVIII

Varias clases sociales convivían hacinadas en Intramuros, tras la oleada de inmigrantes en 1717

El comercio con América y Europa provocó el aumento de la densidad de la sociedad gaditana hasta rozar los 80.000 habitantes

CádizActualizado:

La fecha clave para la celebración del Tricentenario del traslado de la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz se acerca. El 12 de mayo de 2017 será un día histórico tanto para la ciudad, como para la Bahía por todo lo que significó la implantación de este centro de control del comercio en el siglo XVIII. Para conocer un poco mejor todo ello, aquí va una radiografía de cómo era Cádiz hace 300 años, una ciudad cosmopolita y puntera en cuanto a modernidad en la época.

Cádiz era ya una ciudad muy universal que rozaba los 75.000 habitantes censados, aunque puede que alcanzara los 80.000 con los no censados. Hay que tener en cuenta que la densidad de población era muy alta. Había un hacinamiento importante ya que todo el mundo prefería vivir dentro de Intramuros para estar protegido. Fuera sólo se instalaban los más atrevidos, algunos campesinos y los más pobres. En algunos barrios, como La Viña, El Pópulo o Santa María la densidad de población era muy alta.

La sociedad gaditana del momento se caracterizaba por tener una corta nobleza, según palabras del catedrático de Historia de la UCA, Manuel Bustos, a pesar del ascenso de diferentes comerciantes de cierto nivel a las filas nobiliarias, previa concesión del título a manos de la Corona española, como premio a sus acciones, bien por conceder préstamos o por su actividad comercial, que repercutía en impuestos para el Estado. Es precisamente en esta época cuando el Rey decide premiar la actividad económica con títulos nobiliarios y por ello se produce el ascenso de cierta parte de la burguesía comercial a la nobleza.

La clase media estaba encabezada por la burguesía comercial, aunque también tenían cabida pequeños comerciantes, algunos de ellos lograron ascender ya que había un número muy alto de tiendas para vender buena parte de las mercancías que se importaban, tanto americanas como europeas. Por ello, la sociedad gaditana estaba muy a la moda, con las últimas tendencias europeas. Un sector amplio de artesanos completaba la clase media, formado por silleteros, sombrereros, sastres... Finalmente, lo completaban personal de la marina y profesiones liberales.

La clase popular estaba compuesta por el sector servicios, es decir lacayos, criados, marineros que habitaban fundamentalmente en el barrio de La Viña, y los esclavos que tenían cierta importancia dentro de la sociedad pues trabajaban en el servicio doméstico y también en las obras del amurallamiento de la ciudad. Estos esclavos llegaban en esta época, no sólo del norte de África como en siglos anteriores, también eran subsaharianos, que de manos de ingleses y franceses, desembarcan en la ciudad.

Cádiz se caracteriza por recibir inmigración durante toda su historia. En el siglo XVIII los comerciantes se instalaron procedentes de Cantabria, País Vasco, Galicia, Asturias, Cataluña, Valencia y también de Sevilla, Huelva, Córdoba, Málaga y Castilla, aunque estos últimos tenían negocios más humildes.

Los italianos eran los más numerosos entre los extranjeros, aunque habían perdido el poder en detrimento de los franceses, que son los segundos en número.Entre ambos suman un 60% del total. Luego había comunidades más pequeñas de ingleses, que estaban en guerra con España, y preferían instalarse en Gibraltar o disfrazarse de irlandeses, que sí eran admitidos por ser católicos. También los alemanes empiezan a tener importancia, sobre todo de los puertos del norte y del centro, y suizos. En menor número había malteses, e incluso de oriente próximo.

Gran tráfico de barcos en la Bahía

Desde Cádiz se divisaba un gran bosque de mástiles en la Bahía, allá por 1717. Por aquel entonces no se conocían unas estadísticas que aclararan el número de viajes que se producían entre Cádiz y el resto del mundo. Hasta finales del siglo XVIII no se comienza a cuantificar con los partes del vigía. Lo que está claro es que la Bahía tenía un gran tráfico de embarcaciones en aquella época, no sólo con la flota que hacía largos viajes, también con pequeños barcos que acercaban las mercancías y las tripulaciones al muelle.

Otras poblaciones de la Bahía, como Puerto Real –con el Trocadero para los navíos de aviso–, Chiclana –que suministraba materias primas– San Fernando –que pertenecía a Cádiz hasta 1767– y El Puerto –residencia de burgueses– también tuvieron repercusión.

El florecimiento de las torres mirador

La época grande de florecimiento de las torres vigías en Cádiz llega en el siglo XVIII, cuando ya empiezan a hacerse para dotar de esa singularidad, no solo a Cádiz capital, también a toda la Bahía. Su belleza, con esos graciados de colores como recuerda Manuel Bustos, y riqueza arquitectónica es algo muy propio de esta ciudad.

El número de torres mirador podría haber ascendido a unas setenta u ochenta en los mejores años. De alguna manera los comerciantes las dotaban de utilidad, para avistar las embarcaciones que llegaban a puerto, aunque también servían para mostrar que pertenecían a un sector de la población de cierto nivel, pues era símbolo de poder y prestigio social.

En este sentido, Bustos lamenta que se estén perdiendo porque necesitan mucha inversión. En su opinión, casos como la Casa de las cuatro torres debía de estar declarada como protegida por las administraciones públicas, pues es el prototipo de casa gaditana del siglo XVIII.