ARTE

WeCollect.Club, a la caza del coleccionista culto y con dinero que no sabe que lo es

Nace el primer club –«exclusivo, que no excluyente»– para coleccionistas en España. WeCollect.Club se dirige al «coleccionsta emergente», lo que no está reñido ni con la edad, ni la posición social, para cubrir todas sus necesidades

Enrique del Río (en el centro, sentado), con el resto del equipo de WeCollect.Club
Enrique del Río (en el centro, sentado), con el resto del equipo de WeCollect.Club - WeCollect.Club
JAVIER D√ćAZ-GUARDIOLA - @jdguardiola Madrid - Actualizado: Guardado en: Cultural

Dicen los responsables de WeCollect.Club, que arrancó su andadura el pasado mes de septiembre, que en función de la fuente a la que se acuda, el número de coleccionistas de arte en España se cifra entre 300 y 1.000 personas: «Todo depende además del concepto que se tenga de colección, pero nadie te da una horquilla holgada en la que perderse, tipo entre 300 y un millón de individuos». Sin embargo, la cifra de personas con la capacidad económica y la cultura necesaria para coleccionar es «infinitamente mayor»: «Sólo lo hace un 0,5 por ciento de aquellos que podrían permitírselo».

Estos datos legitiman a los jóvenes responsables de WeCollect.Club para pensar que hay mercado en nuestro país para un proyecto como el suyo, el primer club de coleccionistas de España, destinado a generar coleccionismo y a cubrir todas las demandas que se derivan de una actividad tan específica como la de conformr una colección de arte. «En nuestro país –explica Enrique del Río, uno de los promotores de la iniciativa–, hay muchos grupos de visitas organizados por las propias galerías, que nacieron al calor de los talleres de obra gráfica que ellas mismas respaldaban, y también asociaciones, como 9915, pero faltaba aún un proyecto que cubriera todas sus necesidades, de las de formación hasta las de asesoría comercial y jurídica, que son las que nosotros petrendemos cubrir».

Una queja recurrente

Del Río, formado como historiador del arte y fundador de Hoyesarte.com, incide en cómo durante su época como periodista cultural escuchaba constantemente la queja por parte de todos los agentes artísticos de la necesidad de generar coleccionismo: «Sin embargo –apunta– nadie lo hacía. Nosotros pretendemos conseguirlo con un proyecto a largo plazo en el que somos conscientes de que ver mucho arte, estar bien asesorado y contar con una formación específica son los puntáles básicos y las características que definen al buen coleccionista».

«Lo que nos diferencia de otros colectivos –prosigue– que se dedican a cuestiones similares pero de forma específica en cada campo, es que nosotros las juntamos en la misma propuesta. Hasta ahora no había soluciones totales para el coleccionista, que tenía que acudir a diferentes interlocutores. El que entra en nuestro club gana en comodidad. Juntamos a gente que hace muy bien las cosas en su sector y a la que se tiene acceso durante todo el año».

Se puede comenzar a coleccionar con 50 años. Sobre todo, porque nosotros apostamos por un coleccionismo de calidad

Recuerdan desde WeCollect.Club cómo todos los expertos coinciden en que, para crear una buena colección, es necesario ver mucho arte. De esta forma, ellos proponen un calendario de eventos exclusivos y semanales para visitar galerías (han llegado a un acuerdo con cincuenta de las mejores en Madrid), ferias, estudios de artista y casas de otros coleccionistas, junto a cenas y fiestas, así como talleres y «workshops», como el último de los celebrados, en torno al grabado.

Así mismo, los socios cuentan con el apoyo de hasta ocho expertos en mercado: Daniel Díaz, especializado en subastas; Cristina Anglada, dedicada al arte emergente; Mariano Santos, al que corresponden las cuestiones de tasación y valoración de obras; Vanessa Magalí, que ayuda con las cuestiones de conservación y restauración; Miguel Rosón, al que se acude para montajes y aspectos de logística; Luciano Delgado, abogado especializado en legislación y fiscalidad; Amaia de Meñaka, que desempeña las labores de comunicación y protocolo; y el mencionado Enrique del Río, encargado de las cuestiones burocráticas y administrativas para que el colectivo funcione. Ellos son los que les asesoran en todos los aspectos que rodean a la actividad coleccionista. Por último, la formación es el último pilar básico para estos emprendedores, que, gracias a un acuerdo con el Museo Lázaro Galdiano, ofrecerán a partir de enero de 2016 «cursos especializados y destinados a ahondar en el coleccionismo».

Dos de los participantes en una de los primeros eventos de WeCollect.Club
Dos de los participantes en una de los primeros eventos de WeCollect.Club- WeCollect.Club

Sin embargo, la pregunta es obligada: ¿Existe demanda para su propuesta?: «Vamos a trabajar para que surja», nos responden. «Un último estudio de riqueza en el mundo desarrollado por una importante entidad bancaria señala que en España hay cerca de 178.000 individuos con más de un millón de euros para invertir». Este apunte marca el perfil del destinatario al que se dirige WeCollect.Club: «Cuando se habla de coleccionismo emergente se piensa en jóvenes licenciados recién salidos de las facultades y sin un duro en el bolsillo. Se puede comenzar a coleccionar con 50 años, porque nosotros apostamos además por un coleccionismo de calidad. De hecho, uno de nuestros primeros eventos se llevó a cabo durante Apertura, en septiembre, cuando visitamos una galería como Marlborough, donde exponía Luis Gordillo. Pues bien: de ahí surgieron cuatro peticiones de compra de piezas cuyo valor rondaba los 20.000 y 30.000 euros, realizadas por personas que hasta ese momento no se habían planteado nunca adquirir arte. Ese es nuestro destinatario».

Del Río apunta que en España «hay cierto complejo a hablar de dinero»: «Nos dirigimos a potenciales coleccionistas con poder adquisitivo alto, aunque no siempre este es necesario para coleccionar. Sin embargo, cualquier galería mediana ya se dirige a este perfil más desahogado económicamente. Ahora bien. El nuestro es un club exclusivo que no excluyente, cuya información, cursos y eventos están dirigidos a cualquier persona. Ya me habría gustado a mí mientras estudiaba haber podido acceder a cursos como los que vamos a ofertar y al precio al que lo hacemos».

Socio, amigo e invitado

Hay tres formas de formar parte de este club, que en dos meses a alcanzado los 20 miembros y que pretende llegar a los 100/150 en un año («No queremos que esto sea algo masivo, dado que el trato personalizado y el seguimiento del coleccionista debe primar sobre todo lo demás»): La de socio, pagando 350 euros al año («el precio ya denota que si haces el esfuerzo es porque realmente quieres participar en algo así», nos remarcan), da acceso a todos los servicios del club (entrada libre con acopañante a los eventos, participación en los cursos y talleres, descuentos en las galerías adscritas, primera asesoría gratuita y descuento en las demás...). Se puede optar también por ser amigo (150 euros al mes), con los mismos derechos de la modalidad anterior pero solo para un mes: «Es nuestra intención la de generar futuras sedes en otros contextos –de momento, el club solo realiza sus actividades en Madrid–, así como la de organizar viajes a los más importantes eventos artísticos. Esta modalidad es la que te interesa cuando, por ejemplo, quieres viajar a una feria concreta y quieres hacerlo con asesoramiento». Por último, el invitado (50 euros) puede disfrutar de un evento, un curso y un diez por ciento en su asesoría.

La cifra de personas que podría coleccionar es demoledora: sólo lo hace el 0,5 por ciento de individuos con recursos económicos

Desde el club resaltan cómo el mercado español, más perezoso, necesita de unos tratamientos especiales: «En Nueva York y en Londres –cuentan– existen miles de propuestas en la misma línea que la nuestra. Artsy, que para nosotros es un referente, y en la que han invertido consejeros de Twitter o Google, realiza una acción similar pero en la web. Eso en España es aún imposible, donde el del arte aún se percibe como un mundo obtuso y cerrado, y donde a muchos les da vergüenza entrar en una galería o acudir a una feria por miedo a no conocer nada o no entender nada, cuando cualquier experto te dice que visita estos eventos para conocer a nuevos valores, esto es, a artistas de los que no sabe nada». WeCollect.Club cuida mucho el aspecto social del coleccionismo: «Somos latinos, y nos gusta relacionarnos, y nada mejor que compartir con otros tu pasión por lo que coleccionas, algo básico en el arte». Pese a ello, el club no cuenta con sede física: «Nuestra sede serán las sedes de las galerías. Ahora mismo tenemos el mismo problema que toda empresa que comienza: la necesidad de darse a conocer y llegar al cliente». Su web (http://wecollect.club/) cumple esa misión.

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