«M. D.-19» (1990), serigrafía sobre madera de Txomin Badiola
«M. D.-19» (1990), serigrafía sobre madera de Txomin Badiola
ARTE

Soledad Lorenzo, la galerista en el museo

El Museo Reina Sofía «legitima» con una doble muestra los fondos que tiene en depósito de la ex galerista Soledad Lorenzo. El primer capítulo pone el foco en la abstracción española

Actualizado:

Esta sería la imagen de portada. Tiempo: Mediados de los noventa, principios del siglo XXI. Lugar: el apartamento de Soledad Lorenzo en el Madrid de los Austrias. Momento: Cualquiera de las numerosas reuniones que, tras una inauguración o similar, la galerista organizaba convocando a la gente del sector. Se respiraba arte por todas partes, por todas las habitaciones. Incluso en el baño. Era el espacio de alguien que lo amaba y vivía por y para ello. Este es sin duda el caso de Soledad Lorenzo (Torrelavega, 1937), una de las galeristas más emblemáticas y referenciales de nuestro Planeta Arte.

Tras iniciar su andadura profesional en la década de los setenta colaborando en importantes espacios expositivos -entre ellos, la madrileña Theo de Fernando Mignoni y Elvira González-, abriría su propia galería en 1986, un lugar que iba a terminar convirtiéndose en pieza clave dentro del ámbito del galerismo español e internacional, cerrando finalmente sus puertas físicas -pero no emocionales- en 2012, después de 26 años de trabajo y reconocimiento.

A lo largo de este tiempo la galería Soledad Lorenzo, y sobre todo ella misma, desarrollarían un ingente volumen de proyectos. Desde su exposición inaugural con Alfonso Fraile, durante todos esos años fueron pasando por su espacio algunos de los nombres más destacados del panorama artístico de las últimas décadas. Pienso en figuras nacionales como Gustavo Torner, Pablo Palazuelo, Tàpies, Gordillo, Txomin Badiola, Broto, Uslé o José María Sicilia; e internacionales: Louise Bourgeois, Schnabel, Tony Oursler, y Robert Longo, entre otros.

Elevado interés

Aunque no se la puede considerar una galerista coleccionista, como sí ha ocurrido con alguno de sus otros colegas de profesión, lo cierto es que a través de su actividad, Soledad Lorenzo fue atesorando un buen número de piezas artísticas de elevado interés. En el año 2014 entregó en depósito, con promesa de donación, al Museo Reina Sofía de Madrid gran parte de su legado. En concreto un total de 392 obras de 86 artistas, en su gran mayoría españoles, que abarcan prácticamente todos los lenguajes artísticos actuales.

Con este fondo, el Museo Reina Sofía ha programado para esta temporada una exposición dividida en dos partes, en la que se mostrará una sustancial selección de obras. La primera, Punto de encuentro, se inaugura el martes, y la segunda, Cuestiones personales, podrá verse a continuación, a partir del 19 de diciembre. Esta última se centrará en piezas figurativas de artistas españoles y extranjeros, tomando como inicio la obra de dos de los pintores más emblemáticos y seminales de la figuración nacional como Luis Gordillo y Alfonso Fraile (un pintor, por cierto, a revisar con más profundidad y atención…). A partir de ellos podrán verse otros nombres significativos: Juan Ugalde, Jorge Galindo, David Salle o Eric Fisch, así como algunos de los artistas más jóvenes que fueron apuestas personales suyas.

Por su parte, Punto de encuentro, que es la muestra que ahora nos ocupa, se articula seleccionando un total de 58 obras de 15 artistas que tienen como ejes fundamentales el concepto-sentido del espacio y también los rigurosos aunque flexibles preceptos de Madame Geometría, y como característica unitaria el hecho de que todos ellos son españoles. Una muestra que podrá verse en la planta cuarta del museo, espacio dedicado casi exclusivamente a exponer obras de colecciones o depósitos.

Tres generaciones

Esta primera mirada a su colección se estructura alrededor de tres generaciones de autores vinculados a Soledad Lorenzo y a su labor como galerista. Arranca con dos de sus creadores más emblemáticos como son Palazuelo, que ocupa toda una sala con algunas obras excelentes, y Tàpies, con sólo una pieza, pero una pieza espectacular (Estora, 1994). Un segundo grupo de artistas estaría representado por Soledad Sevilla, la escultora Ángeles Marco (también merecedora de mayor atención crítica…); el llamado Grupo Vasco (Badiola, Irazu, Prego, Aláez, Euba…); Elespe y Pérez Villalta. Finalmente se muestran obras de artistas que prácticamente empezaron su andadura junto a la galerista, como son Perejaume, Juan Uslé -con una notable presencia de pinturas-, Manglano-Ovalle o Adrià Julià. Una exposición tributo-homenaje, cálida e íntima.