Almudena Grandes, autora de «Los pacientes del doctor García»
Almudena Grandes, autora de «Los pacientes del doctor García» - Ángel de Antonio
LIBROS

«Los pacientes del doctor García», del siniestro pasado

Almudena Grandes continúa con su serie novelesca de raigambre galdosiana. Aquí en clave de «thriller»

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Esta novela es la cuarta entrega de un vasto ciclo narrativo constituido bajo el significativo título de «Episodios de una Guerra Interminable». Se inauguró con «Inés y la alegría», a la que siguieron «El lector de Julio Verne», «Las tres bodas de Manolita», «Los pacientes del doctor García» -que ahora se publica-, y se cerrará con «La madre de Frankestein» y «Mariano en el Bidasoa». Almudena Grandes (Madrid, 1960) es autora que siempre tuvo voluntad galdosiana, y resulta evidente que esta serie debe mucho a los «Episodios Nacionales» porque, al igual que el escritor canario en su tiempo, Grandes ha querido describir una serie de acontecimientos de nuestro pasado más inmediato para esclarecer el presente y, de paso, dejar constancia de sucesos sujetos a manipulación por los que fabrican el ayer a su antojo.

Tan presente está el elemento galdosiano que en estas novelas, de raíz decimonónica, el lenguaje se aproxima lo más posible al habla popular, algo que muchos pueden tomar como descuido pero que posee ventajas. Entre ellas, una intensidad narrativa, una cercanía que se pierde con un estilo más elaborado. Ejemplo: «Bueno, son cosas que pasan... ¿Cuándo tuviste la última regla?... ¡Uy, ya no me acuerdo!... Hace un mes y medio o así...». De diálogos de este tipo está lleno el libro, y éste consta de 768 páginas, lo que da una idea del esfuerzo de Grandes por dotar de verosimilitud un ciclo de vocación descomunal y de destino claro. Cada novela, sin embargo, posee un estilo propio. Así, frente a títulos como «Las tres bodas de Manolita», que tiene como objeto la descripción de la represión de posguerra y la resistencia contra el franquismo, es decir, clara reivindicación histórica, en «Los pacientes del doctor García» ha optado por ofrecernos un «thriller» donde se mezclan elementos reales, que la autora ha rastreado en raros volúmenes adquiridos en libreros de viejo, y que están representados en la novela con un estilo neutro, y en una trama un tanto frenética donde se entreteje el largo noviembre del asedio madrileño del 36 con la posguerra hasta llegar a la Argentina del general Perón. En medio, conspiraciones nazis en el barrio madrileño de Argüelles, misiones de espionaje en el Madrid de posguerra, la Alemania del ocaso del Reich -donde aparece un boxeador enloquecido- y finalmente la Argentina peronista como el último componente al que van a parar todos los detritus dejados por la historia de la guerra mundial.

Vocación totalizadora

«Los pacientes del doctor García» es deudora del mejor «thriller» y encierra una predisposición en los diálogos y en las descripciones que la hacen idónea para llevarse al cine o hacer una serie de televisión, si nos diera por realizar series con cierto interés. Lo pedagógico del ciclo ya se ha explicado, y aquí enlaza con cierto destino galdosiano, pero esta novela posee las cualidades de un buen best seller: está construida con una economía de medios ejemplar, se cuela en el lector por una cualidad de empatía difícil de definir y, además, está pensada para ser leída, a pesar de su extensión, de una tirada. Algunos llaman a esto oficio y no les falta razón. Pero no agota la explicación. La novela está imbuida de una vocación totalizadora de la vida que en estos tiempos de disgregación el lector tradicional agradece porque se hace la ilusión de que se le está explicando el mundo. Ni que decir tiene que Almudena Grandes tiene sobradas cualidades para llevarnos a ese estado, y esta novela es de las emblemáticas de su autora. No es poco.