LIBROS: DE MENTORES A DISCÍPULOS

Marta Sanz y sus cinco bichos raros

Cristina Morales, Alicia Kopf, Elena Medel, Gabriela Ybarra y Juan Gómez Bárcena -en ese orden o en cualquier otro- son los cinco jóvenes autores que, según Marta Sanz, han empezado ya a escribir el futuro. ¿Quieren conocerlos?

Marta Sanz
Marta Sanz - Efe/Quique García

No creo que a estas alturas sea necesario presentar a Marta Sanz (Madrid, 1967), pero por si acaso: premio Ojo Crítico de Narrativa en 2001 con «Los mejores tiempos», finalista del Nadal en 2006 con «Susana y los viejos», ganadora del Herralde de Novela en 2015 gracias a «Farándula»; además de ensayista («No tan incendiario» y «Éramos mujeres jóvenes. Una educación sentimental de la Transición española»), poeta («Perra mentirosa/Hardcore, Vintage») y memorialista («La lección de anatomía»). Una de las autoras más sólidas del panorama español. Por eso ABC Cultural ha querido que sea ella quien elija a los cinco escritores jóvenes que nadie debe perderse. Los cinco nombres que no solo están dando que hablar ya, sino que seguirán haciéndolo; mañana y pasado mañana.

El primer nombre que propone: Cristina Morales (Granada, 1985). «Es una fuerza de la naturaleza -explica Marta Sanz- y esa energía se transparenta en sus cuentos y en sus novelas y en esos otros textos que, por fortuna, no se sabe muy bien a qué género pertenecen. La escritura de Morales es poderosa y se coloca en las antípodas de la corrección política. Vapulea a los lectores, que formamos parte de un público, en obras tan originales y violentas como "Los combatientes". Tiene un sentido del humor brutal, incluso bruto, con el que me siento identificada. Enfoca más allá de todo convencionalismo la cuestión cultural, la cuestión de las mujeres, la cuestión de la literatura. Está al margen de todo amaneramiento y, sin embargo, tiene una capacidad sorprendente para la ventriloquía literaria, para impostar voces. Lo demuestra en su libro sobre Teresa de Jesús, "Malas palabras". Yo creo que necesitamos malas palabras como las de Cristina Morales».

«No habría literatura si no hubiera malas palabras», sentencia Cristina Morales, entre cuyos referentes están Vladímir Mayakovski, María Galindo, Juan Bonilla, Agustín García Calvo y Angélica Liddell, además de los guionistas y dibujantes de «Makinavaja» y «Makoki» y, naturalmente, la propia Santa Teresa. «Escribo -señala Morales- para calmar mi necesidad de dinero y para calmar mi necesidad de contrarrestar los discursos hegemónicos»; y quizá haya ironía en sus palabras, pero son toda una declaración de intenciones. En cuanto al sentido del humor que tanto elogia Marta Sanz, dice la autora de «Malas palabras»: «emerge cuando consigo hacer una crítica certera y reveladora».

«Cristina Morales es una fuerza de la naturaleza -explica Marta Sanz. Vapulea a los lectores y tiene un sentido del humor brutal»

Alicia Kopf (Gerona, 1982) es la segunda apuesta de Marta Sanz; por muchas razones: «Me parece una mujer muy inteligente y su "Hermano de hielo" es un libro hermoso. Kopf no solo mezcla con intención significativa los géneros literarios, sino que se acerca interdisciplinarmente al hecho artístico y a la propia autobiografía. Maneja con pericia y fuerza poética todas sus máscaras para conseguir un efecto de autenticidad que puede ser desconcertante para el lector perezoso. Pinta libros, escribe cuadros, busca imágenes e intertextos. Es una moderna -en el mejor sentido de la palabra- que se aproxima vitalmente a la realidad cultural. Tiene una caligrafía exquisita. Kopf es una "rara avis" necesaria en la literatura peninsular. Fría y calidísima. Íntima y distante. Ha sabido elegir con tino un universo simbólico. Me recuerda a Valérie Mréjen y a mí me gusta mucho Valérie Mréjen. Presiento que Alicia Kopf me puede gustar todavía más...».

De izquierda a derecha: Cristina Morales, Gabriela Ybarra y Elena Medel
De izquierda a derecha: Cristina Morales, Gabriela Ybarra y Elena Medel- Ángel de Antonio

Alicia Kopf, premio Documenta 2015 y premio Llibreter 2016, es el nombre de guerra de Imma Ávalos. «Más que un seudónimo -aclara ella-, creo que es, a la manera de Pessoa, un heterónimo, pues su intención no es esconder mi identidad real sino ser una identidad artística. Alicia Kopf es el personaje principal de mi primer libro -un libro de artista, casi sin texto-, y tiene connotaciones que me interesan. Es una referencia a "Alicia", de Lewis Carroll, claro, aunque mi Alicia no perseguía un conejo blanco, sino su identidad». Si tuviera que elegir una sola disciplina, ¿con cuál se quedaría? ¿Con la escritura, el dibujo, el vídeo? «Imposible, sería como si me pidieran que me deshiciera de uno de mis sentidos».

«Alicia Kopf es fría y calidísima. Íntima y distante. Ha elegido con tino un universo simbólico», sentencia Sanz

Tampoco quiere Marta Sanz que perdamos de vista a Elena Medel (Córdoba, 1985): «Nació madura. La madurez y la complejidad de sus primeros poemarios daban miedo. Y envidia. Sus versos evocan un entorno familiar que es a la vez libresco. Dibujan un espacio y una caja. A veces son claustrofóbicos y oníricos. Da la impresión de que, pese a su juventud -la de ahora y la de antes, la de cuando salió a la luz y nos dejó a casi todos con la boca abierta-, Elena lo ha leído todo y lo ha interiorizado todo con inteligencia. Transformando sus fuentes en algo original. Medel es una escritora que mantiene los ojos abiertos, que sabe que la literatura es una herramienta de desclasamiento -normalmente positivo- y que la sociabilidad literaria no está ni por encima ni por detrás del hecho literario. Está dentro del hecho literario. Además de sus poemarios («Mi primer bikini», premio Andalucía Joven 2001, o «Chatterton», XXVI premio Loewe a la Creación Joven), destaca su labor como editora de La Bella Varsovia».

Sobre Elena Medel explica Sanz: «Nació madura. Lo ha leído todo y lo ha interiorizado todo con inteligencia»

Curiosamente, lo primero que publicó Elena Medel fue narrativa: «Descubrí la poesía más tarde -confiesa-. Sin embargo, en un momento determinado me sentí más despierta ante su lenguaje y sus códigos: entendí más firmes, por así decirlo, mis poemas que mis relatos. Combino la escritura de ambos géneros -sumando el ensayo hace varios años-, pero no tengo prisa por publicar narrativa. No tengo prisa por publicar, en general». Con tres autores se siente en deuda Medel: «Comencé a escribir poemas porque leí a Federico García Lorca, y volví a escribir poemas porque leí a Ángela Figuera Aymerich. Recuerdo lo mucho que me costó conseguir "El camino que va a la ciudad", de Natalia Ginzburg, y la manera intensa en la que lo disfruté, igual que una victoria».

Alicia Kopf
Alicia Kopf

Gabriela Ybarra (Bilbao, 1983) es la cuarta «elegida para la gloria»: «Es un paradigma de la intrepidez vital y literaria -asegura Marta Sanz-. La nieta de un asesinado por ETA dice públicamente que ella no necesita que le pidan perdón y escribe un libro, «El comensal», donde reflexiona sobre la muerte en una clave autobiográfica que no se puede separar de la Historia de un país. Dentro y fuera, la literatura como punto de intersección. Un texto medido e intenso en el que la muerte convoca a la muerte. Desde el trauma de esa experiencia, logra no caer en el sectarismo ni en la simplificación. Su herramienta es un lenguaje desapegado, económico; a veces utiliza la imagen fotográfica o la técnica del "collage". Lo más interesante, desde el punto de vista de mi sensibilidad hipocondriaca, es la capacidad para escribir sobre cómo somatizamos las enfermedades ajenas. Hay que estar muy pendientes de Gabriela Ybarra, porque creo que no va a ser la escritora de un único libro. Ni mucho menos».

Gabriela Ybarra le parece a Marta Sanz, «un paradigma de la intrepidez vital y literaria. Su herramienta es un lenguaje desapegado»

No se equivoca Marta Sanz: «Habrá más libros de Gabriela Ybarra, pero tardarán un poco en aparecer porque aunque tengo muchas ideas, soy muy lenta escribiendo -afirma la autora de "El comensal"-. La literatura es mi lugar natural. Estuve muchos años sin escribir y durante ese tiempo me sentía incompleta». «Me gusta plantear cada libro como una investigación. Si no fuera escritora, creo que sería espía», reconoce; también, haberse dejado dominar por el vértigo hace un año, «cuando me contactaron de golpe un montón de medios de comunicación. Yo no había hecho nunca antes una entrevista. El primer mes después de publicar "El comensal" lo pasé mareada y con ganas de vomitar. Ahora estoy tranquila y muy agradecida por todos los lectores que estoy teniendo y por el premio Euskadi, un galardón muy especial para mí porque no sólo es un reconocimiento literario, sino una invitación a volver al País Vasco, mi lugar de origen y de donde me tuve que marchar con mi familia por las amenazas que recibía mi padre».

Juan Gómez Bárcena
Juan Gómez Bárcena- Isabel Wageman

Marta Sanz cierra su lista con Juan Gómez Bárcena(Santander, 1984): «Juan había escrito una colección de relatos que fue muy alabada, "Los que duermen". Sin embargo, me parece que "El cielo de Lima" fue la novela que lo situó en el lugar privilegiadamente prometedor que ahora ocupa. Porque Gómez Bárcena indagó con lucidez y belleza en ese territorio que ahora vuelve a estar en boca de todos: la labilidad del límite entre la realidad y la ficción; la posibilidad de que la escritura hiera, dañe, no nos deje en el mismo estado que cuando comenzamos a leer. Juan reivindicó para la literatura un punto intermedio entre la imaginación y la hipótesis, la cultura y la vida. Y lo hizo con inteligencia entregándonos una novela entretenida y profunda en la que sobresale la construcción de personajes. La ambientación. El pulso y el contrapunto narrativos. Un escritor que es nuevo y, a la vez, como los de toda la vida».

«Juan Gómez Bárcena es un autor nuevo y, a la vez, como los de toda la vida. Ocupa un lugar privilegiadamente prometedor», comenta Sanz

Gómez Bárcena, premio Tormenta, Ojo Crítico, Sintagma y Ciudad de Alcalá, se siente un bicho raro, pero no por ser el único escritor varón en el "dream team" de Marta Sanz: «Estoy seguro de que los cinco que ha elegido, y los muchos más que con igual justicia pudo haber elegido, hemos llegado a esta profesión porque somos, de hecho, bichos raros. Por lo demás, la selección de Marta Sanz me parece una muestra significativa de la joven literatura española, donde la presencia femenina es a mi juicio más numerosa y relevante que la masculina. Ya lo constaté cuando coordiné la antología "Bajo treinta" de jóvenes narradores, en la que con criterios de estricta calidad acabaron siendo seleccionadas más mujeres que hombres».

Hay más nombres, claro que los hay: «Me gustaría subrayar -apunta Marta Sanz- la existencia de otros autores muy jóvenes como Jordi Nopca, Matías Candeira, Jenn Díaz, Anna Ballbona o Aixa de la Cruz a quienes yo también seguiría la pista. Poetas como Pablo Fidalgo que son extraordinarios. Escritores un pelín más mayores -decir «viejos» me parece una falta de exactitud-, como Erika Martínez, Sergio del Molino, Julio José Ordovás, Mar Gómez Glez, Carlos Pardo, Isaac Rosa o Sara Mesa... Y pido mis disculpas a todos aquellos a quienes aún no he tenido la oportunidad de leer».

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