Oso de peluche destripado en la muestra de Franquelo-Giner
Oso de peluche destripado en la muestra de Franquelo-Giner
ARTE

Manuel Franquelo-Giner: en carne te convertirás

El joven artista maneja los referentes pop de una época, tratándolos de manera seria y culta

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El poder se ejerce sobre la carne más que sobre los propios cuerpos. Eso parece tenerlo claro Manuel Franquelo-Giner (Madrid, 1990), cuando le dedica a esta singular configuración de la materia el núcleo de su trabajo más reciente. Carne que supone la desarticulación y fragmentación última, literalmente el despiece, de todo cuerpo físico o social, en los cuales ya no podremos reconocer por sus nombres a los órganos.

Una loncha de mortadela de tamaño gigantesco, en plan Oldenburg; un enorme oso de peluche destripado (Paul McCarthy, Mike Kelley) colgado de un gancho, como el buey de Rembrandt; la imagen tallada a láser de la cabeza de un cerdo, suspendida inmaterialmente en una urna de cristal (Damien Hirst). Como ven, el joven artista maneja los referentes pop de una época, tratándolos de manera seria y culta, pero sin obviedades ni pedantería, al tiempo que los empuja a una lectura veladamente crítica, donde la sensibilidad ecológica y el enjuiciamiento de la economía del animal como producto toman la delantera.

Contundente y eficaz formulación de las únicas cuatro piezas que arman esta muestra. ¿Para qué más? Porque cada una construye un auténtico mundo de alusiones, una metáfora plausible a cuya credibilidad ayuda la impecable producción que caracteriza ya al artista, a pesar de su juventud. Las cuatro apuntando, con un muy leve poso de melancolía, al artificio generalizado que nuestra sociedad levanta delante de la Naturaleza. El artista confiesa sentir ese frío creciente en sus propias carnes.