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El juguete más caro del mundo

Ser joven cineasta no es fácil. El invento es prohibitivo. David Trueba, pese a todo, escoge a las promesas Mar Coll, Nely Reguera, Carla Simón, Javier Macipe y Carolina África

De izquierda a derecha: Carla Simón, Nely Reguera, David Trueba, Carolina África y Javier Macipe
De izquierda a derecha: Carla Simón, Nely Reguera, David Trueba, Carolina África y Javier Macipe - ABC

Ser joven cineasta no es fácil. El juguete es demasiado caro para dejarlo en manos de veinteañeros. David Trueba, pese a todo, ha escogido a cinco promesas del cine: Mar Coll (Barcelona, 1981), Nely Reguera (Barcelona, 1978), Carla Simón (Barcelona, 1986) y Javier Macipe (Zaragoza, 1987), además de la madrileña Carolina África (1980), que aunque ha destacado en el mundo del teatro, «representa las confluencias que va a haber en estos próximos años entre cine, televisión, teatro y literatura». ABC Cultural fue testigo de la conversación entre estos directores, guionistas y actores del futuro, en un mundo en el que, confían, el cine se seguirá degustando en salas, en una pantalla grande y a oscuras.

El director de «Vivir es fácil con los ojos cerrados», ganadora de seis premios Goya en 2014, confiesa que su selección, como todas, es arbitraria. Y aunque siente que no está demasiado atento a la cantera, ve casi todos los cortos y largos que se producen en España. El drama, apunta, es que «las mejores ni se ven. Suelen ser películas independientes que pasan sin pena ni gloria, si es que llegan».

Javier Macipe: Hicimos una «masterclass» de distribución y veías que es dificilísimo. Nadie arriesga nada.

David Trueba: Cuando yo empecé, las distribuidoras te adelantaban un dinero, pero ahora paga el que ha hecho la película. Es muy siniestra la diferencia, y además tienes que dar las gracias. ¿Sabéis dónde os estáis metiendo, no?

Carla Simón: En mi caso, empecé por mi familia. Somos muchos y nos ha pasado todo lo que podía pasar. De ahí la necesidad de contar historias, sin necesidad de inventarme nada. Mi madre murió cuando era pequeña y tengo una tercera familia porque luego mi padre también falleció y me fui a vivir con mis tíos, que ya tenían una niña y luego tuvieron otro niño.

Nely Reguera: Yo también empecé por las ganas de contar historias, aunque el cine fue un poco por casualidad. Me imaginaba más escribiendo, pero me gustaba mucho la fotografía.

Mar Coll: Iba al cine con mis padres y luego con mis amigos, aunque no fui una cinéfila empedernida. La decisión de dedicarme vino tarde. Me pareció que podía ser una profesión divertida y completa.

¿Hubo respaldo familiar?

NR: Sí, y ahora están contentos. Aunque durante mucho tiempo les preocupaba.

DT: Los padres buscan estabilidad. Aunque los de ahora creo que son más receptivos a profesiones artísticas. Mi padre, si podía impedirlo, hacía cualquier cosa, en el buen sentido. En el caso de mi hermano Fernando les pareció horroroso.

JM: Creo que se han dado cuenta de que en los trabajos decentes los hijos son igual de infelices. Lo que quieren es verte colocado. La angustia no es por aversión a las artes, sino porque quieren que comas.

DT: Es una profesión que incluso yéndote bien no se alcanza una estabilidad. Te puedes hacer rico, pero eso no significa que vaya a tener continuidad. Está estudiado que las carreras de los directores tienen una sola década de esplendor. Siempre hay superestrellas, pero tengo amigos directores de 50 años que están a punto de pensar que no harán una sola película más.

¿Qué pretenden con sus películas?

JM: Si nos dieran un objetivo, no las haríamos. Yo nunca he pensado en lograr algo ni cambiar el mundo. Hay un libro de Herzog, «La conquista de lo inútil», sobre el rodaje de «Fitzcarraldo», en el que mueren dos personas. Él se pregunta: ¿merece la pena? No, pero es lo que le pide el cuerpo.

CS: Solo me planteo lo que a mí me gusta, me llena y tiene un sentido casi vital hacerlo y aprender mientras lo haces.

MC: Divertirme, trabajar con mis amigos, comunicar mi punto de vista, compartir emociones, impresionar a la gente que quiero que me quiera, hacer terapia, conocer gente interesante, mantenerme curiosa...

NR: Para mí es una necesidad. Me ayuda a entender cosas, porque mis historias tienen que ver con preocupaciones cercanas. Son cosas que cuento al resto, pero también a mí.

DT: Habría que ver si Velázquez o Goya cambiaron el mundo. Se trata de encontrar el sitio de las personas en el mundo. Claro que la cultura es inútil. Todo lo importante es inútil.

CA: Ser feliz también es inútil.

DT: Una película no cambia el mundo. Cambia a la persona que cambiará el mundo, cuando descubre que hay injusticias, etcétera.

¿Primero la idea o la imagen?

NR: Depende… Va en paralelo muchas veces.

CS: En mi película creo que han sido imágenes, pero depende de la historia.

DT: En mi caso son siempre imágenes. Las ideas necesitan una ejecución, una racionalización. Una idea es algo que tiene planteamiento, nudo y desenlace. Una imagen no. Y el germen de cualquier cosa creativa es una intuición, no tiene una gran explicación. De hecho, el proceso consiste en aprender a descubrir por qué. ¿Por qué me siento atraído por esa anécdota o imagen? Y con una novela igual. Las ideas vienen a posteriori. Cuando empiezas a darle forma empiezas a entender el sentido. Me ha llegado a pasar, y la gente se ríe porque creen que estoy diciendo una boutade o es falsa coquetería, lo de descubrir años después por qué estaba haciendo algo, la razón oculta. La terapia es malísima para los escritores. Tampoco es que tengamos que estar locos, porque es muy incómodo. Pero no saberlo todo de sí mismos… seguro. Imagínate que Bergman se hubiera ido de terapia, qué catástrofe. Yo estuve en tratamiento un día y me di cuenta de que era peligrosísimo. Me gustaba demasiado. Las ideas son muy traicioneras. Mira los políticos, tienen ideas pero todo el rato las transgreden para su propia comodidad.

JM: las ideas son casi las enemigas, el exceso de intelectualización. Más que una imagen o una idea, igual es una sensación o un sentimiento. Lo que no eres capaz de transformar en palabras, transformarlo en palabras e imágenes. Normalmente las ideas están siempre filtrando e interactuando negativamente. Para mí todo es un proceso de diálogo con uno mismo, para saber por qué hago lo que hago.

¿«El mejor cine actual se hace en televisión»?

NR: Esa necesidad de estar comparando es un poco odiosa.

DT: Esa frase viene, por quitarle hierro, de EE.UU. Allí los guionistas y algunos directores consideran que el cine está en manos de comerciantes sin escrúpulos que solo quieren hacer «remakes», adaptar cómics y hacer películas de superhéroes, y se rebelan contra eso. En el contexto norteamericano, la frase tiene toda la razón. Exportar la frase al europeo es un error.

¿Piensan en la taquilla?

DT: ¿Alguien se acuerda de si «El verdugo» fue bien o mal cuando se estrenó? Ya digo que fue mal, pero no es importante.

NR: Se confunde la calidad con el éxito.

DT: El mundo digital tampoco es una salida. Allí no hay vida inteligente. No me da igual que pirateen mi película por una cuestión moral, pero económicamente es irrelevante.

¿Qué cineastas/películas os marcaron?

DT: El primero que me descolocó fue Buster Keaton, de darme cuenta que había algo más, que no solo era muy divertido. Después Jean Renoir, Preston Sturges, Lubitsch, Rohmer...

JM: «Eduardo Manostijeras», porque tenía una poesía. Creo que esa película es la que más veces he visto. Luego, cuando tienes una edad, para mí fueron Rohmer, Kieslowski, Angelopoulos... Aquellos que llegan tan lejos que muestran facetas de la realidad que la propia realidad a veces no te deja ver.

: Claudio Tolcachir, una persona que investiga lugares del alma que a mí me interesan mucho. Habla con sencillez, sin grandes pretensiones. También «La puerta abierta», de Marina Seresesky. Pero de primeras, lo que me hizo dedicarme al teatro fue «Mary Poppins».

MC: «Clerks», «Transpotting», «La vida soñada de los ángeles», la trilogía de Kieslowski, «Rompiendo las olas», «Cuento de otoño», «La ardilla roja», «Familia», «Fucking Amal»... y, en general, todo Woody Allen, que tiene mucho que ver con mi educación sentimental. Y, aunque quede mal decirlo aquí, también «La buena vida», recuerdo que fue una de las películas junto a las otras españolas que he citado que me hizo pensar que quería hacer cine español.

CS: Una profesora nos puso «Código desconocido» de Haneke en el instituto y ahí decidí que quería hacer cine. Sin ir tan lejos, después de ver la película de Mar «Tres días con la familia», llamé a mi madre para decirle que había encontrado lo que yo quería contar. O cuando descubrí a Víctor Erice. Ahora me encanta Lucrecia Martel. La sensación de vida en sus películas me impresionó.

NR: A mí, de adolescente, Elia Kazan. Mi madre era superfan. Y Woody Allen. Y Bergman. Y ahora ellos están ahí pero ahora hay otros con los que conectas más: Mia Hansen-Love me parece brutal, y Noa Baumann.

JM: La película de Mar también me encanta. Esa es la aspiración: saber contar las cosas que ves todos los días desde tu punto de vista. Es lo que te permite profundizar.

Turno de consejos

DT: Los consejos son muy fáciles de dar, no tengo ninguno. Si acaso, como espectador, les diría que sean ellos. Que pierdan el miedo, un miedo habitual en el cine y que he percibido menos en los literatos que en los cineastas. Miedo a lo que ellos tienen dentro, a no ser cinematográfico y a no estar a la altura. La gente que más ha hecho por el cine lo ha hecho desde su personalidad, aportando su visión. Y que traten de seducir a su generación. Esto es un baile y para bailar se necesitan dos. No vale decir: yo me quedo en esta cápsula. Son profesiones de comunicar y tratar de arrastrar.

: Tenemos una idea equivocada de lo que significa llegar a determinados lugares, en los que uno hace una renuncia que en el fondo era el sentido de lo que quiere hacer.

DT: De mis compañeros de clase en Estados Unidos, al que peor le fue es al que Steven Spielberg eligió su proyecto. Lo que parece una oportunidad puede ser…

: Yo siempre digo que el secreto de la felicidad e infelicidad me lo enseñó Whitney Houston. Parece una gilipollez… Si en esta vida ser talentoso, tener dinero, ser guapa… Esta tía no aparece en una bañera. Hay mucho ruido externo disfrazado de grandes oportunidades y puede ser muy frustrante.

DT: Y, sobre todo, es que hay muchas personas haciendo películas con mucho más talento que todos los que estamos aquí. La única diferencia que tenemos respecto a ellos es nuestra visión, nuestra peculiaridad.

JM: Yo he echado de más muchos consejos. Cuando empiezas a estudiar, los profesores tienen la posibilidad de hacerte mucho daño. He tardado en desprenderme de reglas y fórmulas. Ojalá en primero de carrera te pusieran a Kiarostami, a Buñuel,... a gente que rompe todas las fronteras y que te digan «esto se puede hacer. He tenido profesores que me han hecho mucho daño y otros que han sido claves, no quiero ponerlos a todos como malos en absoluto. De hecho, defiendo mucho estudiar cine.

Proyectos

JM: Estoy terminando de escribir un largo, basado en hechos reales, sobre un rockero con una historia familiar impresionante.

NR: Estreno «María (y los demás)» el 7 de diciembre. Con muchas ganas. Y dando clases en cine y escribiendo mucho. La película es una comedia agridulce, como la vida. Cuenta la crisis de una mujer de treinta y tantos.

MC: Estoy trabajando en un homenaje que el FAD le va a hacer a Agnès Varda. ¡Qué tipaza!

CS: Ahora mismo estoy editando mi primer largo, que rodamos en verano. Se titula «Verano 1993» y va sobre mi infancia. Espero cerrarlo a principios del año que viene. Mientras, doy clases y tengo muchas ganas de ponerme a escribir otra cosa.

: Yo estoy de gira con tres espectáculos: «Verano en diciembre», «Moderna», con Julio Provencio, y «Vientos de levante». Con el proyecto Lóva en la cárcel. E imparto seminarios. Y estoy pendiente de una película… a ver qué pasa.

En este momento, David Trueba cuenta chiste:

- Dos actores se encuentran y uno le dice al otro: a lo mejor hago no sé qué, o me sale esto de… ¿Y tú?

- Igual, nada.

NR: ¿Qué le dice un actor que trabaja a otro en paro? ¿Qué te pongo?

DT: Ayer te vi en el metro. ¿Y qué tal estuve? Son muy crueles los chistes… y los de actrices no te cuento.

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