José María Granados
José María Granados - Ángel de Antonio
MÚSICA

José María Granados: «Si en mis letras he contado muchas historias de desamor es por las dolorosas huellas de vacío que provocan»

«Hay hambre de Mamá». El legendario grupo y su líder, José María Granados, presentan su nuevo trabajo «Toque de Queda» en la sala Rockola de Madrid hoy viernes 1 y mañana sábado 2

Actualizado:

El legendario grupo Mamá ha tenido que añadir una fecha más a la presentación en concierto de su nuevo trabajo «Toque de Queda» en la sala Rockola, las noches del viernes y el sábado 1 y 2 de diciembre. Parece que hay «hambre de Mamá». José María Granados continúa fabricando grandes discos cuarenta años después y aprovechamos para entrevistarlo «a tumba abierta», queremos saber esas cosas sobre las que los músicos suelen guardar silencio, así que lo primero que le preguntamos según nos recibe es qué discos escuchaban al comienzo: «Por supuesto que escuchábamos de todo, desde el año 73 hubo cantidad de buenos conciertos y yo particularmente no me perdía ni uno, clásicos como John Mayall, Canned Heat, Rory Gallagher, Lou Reed, más sinfónicos como Genesis, Jethro Tull o King Crimson y por supuesto el primer directo de los Stones en Barcelona. Las influencias hasta el 77 eran de todo tipo, Bowie, el "glam", Led Zeppelin, ...y en España Vainica Doble, CRAG; Sisa, la Romántica Banda Local... todo valía. Con la aparición del punk americano e inglés la cosa cambia, no necesitabas tantos medios para contar cosas, es lo que ocurrió con el primer disco de Veneno, que fue el primero del punk nacional».

En plena Transición, los jóvenes se convirtieron en protagonistas de su propia historia, construyeron un mundo propio. Raro era el colegio del que no salieran dos o tres bandas: «Yo tocaba en un dúo, Venenoso Moscatel y el resto de los futuros miembros de Mamá procedía de dos grupos: Magna Mater y Vacilo de Koch. Coincidíamos en conciertos de colegios mayores, universidad y en el Ateneo de Prosperidad. Como Doctor Farmacia y sus Helados de Coco, primer nombre de la banda, tan sólo nos presentamos al Festival Villa de Madrid del 79 e hicimos una primera maqueta que ya sonó en la emisora Onda 2». Mamá editó un primer EP, hoy difícil de conseguir, al igual que su primer elepé, con el que tuvieron visibilidad en televisión y un cierto éxito. Tras un segundo disco de dudosa producción, el grupo quedó en suspenso y Granados optó por hacer carrera en solitario. Entretanto, Manolo Mené, dedicado a dar clases en el Conservatorio, perdía la vida. Aún hoy está muy presente: «Era y es el corazón de Mamá. Si aún seguimos tocando es pensando en él. Le puedes preguntar a cualquiera, un gran amigo de todos y una persona fantástica. Echo de menos sobre todo su alegría y sus recomendaciones sobre qué discos de barroco debía comprar» (risas).

«Muchas cosas que me rodean no las entiendo y las que cuentan del pasado no las recuerdo así»

Si por algo se han caracterizado las canciones de Mamá es por la calidad de sus letras, viñetas muy pegadas a la realidad cotidiana: «Empecé a escribir desde muy joven pero al principio eran canciones sin letra. Fue a raíz del citado disco de Veneno donde me atreví más a contar mis cosas pero como quería encajar la letra en la melodía salían mal acentuadas y ni me daba cuenta. Luego fui aprendiendo poco a poco, lo importante es no autocensurarse... En aquellos tiempos leía todo lo que caía en mis manos. Al igual que con el cine, entre el 74 y el 78 todos los libros y discos llegaron juntos. A veces no se recuerda pero antes había censura y muchas cosas no se publicaban. Sólo los clásicos y con malas traducciones. Lo demás tenías que salir fuera a pillarlo. Mención aparte los fantásticos fanzines premovida, y revistas fundamentales como "Ajoblanco" o el clásico "Triunfo". Ya en activo aprendí mucho de Antonio Vega, Santiago Auserón, Enrique Urquijoy de todos los demás».

Hoy el mundo ha cambiado mucho y muy rápido. No sabemos si a mejor: «Muchas cosas que me rodean no las entiendo y las que cuentan del pasado no las recuerdo así. Eso crea cierta sensación de soledad pero también de poseer tu propio tesoro de vivencias y experiencias personales, que son las que cuento. Pero eso le debe pasar a todo el mundo, es como sentirte ajeno a lo que pasa a tu alrededor, un poco extraterrestre. Es tremendamente divertido, pero muchas veces necesito compartir esas sensaciones con amigos de mi quinta que sé que me entienden y así percibir que todavía no estoy loco del todo». Sin embargo, no parece añorar otros tiempos: « De veras no siento nostalgia, pero sí echo de menos a alguna gente. Bueno, también pasar al lado de bares, tiendas y sitios que han desaparecido de mi ciudad y en los que pasé muy buenos ratos».

En el nuevo disco, ya desde el título, se alerta de una falta de autenticidad en nuestras vidas rodeadas de redes sociales y anuncios invasores de la intimidad: «En cuanto a mi forma de ver las cosas, la inmediatez tecnológica la veo por el momento más perjudicial que beneficiosa. El continuo apego al móvil, la rapidez para acceder a una información generalmente sesgada, hacen desaparecer cosas que a mí me han resultado muy valiosas, mi propia búsqueda, la visión crítica... En fin, lo veo todo bastante mediatizado, creo que estamos un poco más atontados, mucha información y poca consciencia. Sé que hay mucha gente joven peleando contra eso y genialmente preparados, pero esos mundos no tienen demasiada difusión, por eso sobreviven. Esto es un sistema muy viejo que se resiste a envejecer y basado en la pasta. Pero hay alternativas, ésas no se venden».

«Escribo mucho sobre relaciones porque soy muy egocéntrico y me cuesta salir de mí»

Lo que no parece haber cambiado en el imaginario de José María Granados es el enamoramiento: «Escribo mucho sobre relaciones porque soy muy egocéntrico y me cuesta salir de mí. El mejor campo en ese sentido son las de pareja y sus montañas rusas emocionales. Si en mis letras he contado muchas historias de desamor es por las dolorosas huellas de vacío que provocan. De ahí nacen sentimientos potentes y bastante íntimos, y por tanto creíbles. El vacío es muy creativo. Pero en cuanto a lo primero que preguntas, la sensación de enamoramiento se mantiene igual que si tuviera 15 años, al menos en mi caso». Y así surgen las canciones, muchas de las cuales al final no ven la luz: «Las canciones tienen que nacer y mucho de lo que nace es poco creíble incluso para uno mismo. Cuando hay suficientes canciones para poder escoger, Carlos Rodríguez, productor, multi-instrumentista y hacedor del sonido Mamá, les hace una especie de premaqueta. Las canciones se dejan madurar un tiempo, es importante tener muchas porque al comparar unas con otras siempre sabes dónde te has tirado el rollo y donde está lo que aún te hace emocionar. Una vez escogidas ya se graban desde cero baterías, bajo, guitarras y demás. Todo el que hace una canción sabe si lo que está saliendo vale la pena o no, por supuesto al margen de que luego pueda gustar más o menos a la gente. Lo importante es quedarte a gusto con lo que sacas, que te lo creas. En caso contrario a nosotros no nos merecería la pena».

«Ya en activo aprendí mucho de Antonio Vega, Santiago Auserón, Enrique Urquijoy de todos los demás»

Esta semana, coincidiendo con la publicación de «Toque de Queda», Mamá vuelven a los escenarios, con una banda estable: «Somos ese fantástico número de 4, ideal para una banda pop. Los tres viejos de Mamá, Miguel Gutiérrez del Arroyo, "Guti”, batería, Carlos Rodríguez (en directo guitarras, en estudio casi todo) y yo. El miembro más joven es Pepe Bermejo (bajo, voces y hacedor de risas)». Este fin de semana será la puesta de largo del nuevo disco en la renovada sala Rockola de Madrid, dos noches que prometen ser largas: «Como hemos editado seis discos desde que volvimos en 2009, ya tenemos más repertorio nuevo que antiguo. Los temas clásicos hay que tocarlos siempre y luego algunos de los discos anteriores que ya se han ido haciendo clásicos y por último unas ocho o nueve canciones del nuevo disco, que para eso lo presentamos. Nos salen unas 30 canciones más o menos, no hay quien baje de ese número».

Mamá podrían compararse, por trayectoria, con bandas americanas o inglesas que son veneradas y continúan dando giras cuarenta años después: «Bueno en esos países tienen tradición de venerar sus cosas, también son artistas que han generado mucho dinero que ha repercutido en el Estado y ahora les reconocen sus méritos. Aquí solemos valorar mucho a la gente cuando se muere, nos encantan las necrológicas. Nosotros no queremos reconocimientos, preferimos seguir vivos». Y vivos siguen. ¿Tres canciones favoritas de Mamá? «Difícil, pero bueno, serían “Nada Más”, “La Mejor Canción” y la que cierra nuestro último disco “Las Piedras No Saben Hablar" (o no quieren)».

¿Y tres canciones de otros grupos?: «Mucho más difícil, solo tres: “Los Delincuentes” de Veneno, “Respectable Street” de XTC y “Sunny Afternoon” de The Kinks». José María se despide, con esa mirada de ojos azules llena de perplejidad ante el mundo, como si fuese el primer día que pisa la tierra.