Aportación de Rafael Jiménez a «Hotel x Hotel»
Aportación de Rafael Jiménez a «Hotel x Hotel»
ARTE

¿Qué hace un artista encerrado en (la cartelería de) un hotel?

Factoría de Arte y Desarrollo recupera para Madrid el proyecto «Hotel x Hotel» que Guillermo M. Bermejo comisarió para la III edición de la feria Art & Breakfast. En él, hasta 60 artistas intervenían las hojas timbradas de los hoteles de Málaga en homenaje a Martin Kippenberger

MADRIDActualizado:

Como si de una carta o una postal se tratara, el proyecto «Hotel x Hotel», una de las actividades paralelas de la última edición de la feria Art & Breakfast celebrada en junio, llega a Madrid, quizás porque posiblemente este era su destino. No en vano, su organizador (al artista Guillermo Martín Bermejo no le gusta que lo llamen comisario), es de aquí y vive aquí. Y como aquellas misivas de entonces, le traen (nos traen) buenas noticias: un total de sesenta obras de otros tantos artistas a los que este creador solicitó a modo de juego intervenir las hojas timbradas de una decena de hoteles de la primera de las capitales en las que se mostró el proyecto.

Pero vayamos por partes. Con esta pícara propuesta, Martín Bermejo se disponía a homenajear a Martin Kippenberger, uno de los padres de apropiacionismo. Y dado que Art & Breakfast es una feria que se desarrolla en un hotel, nada mejor que pedir a los artistas actuales que se apropiaran de la cartelería de otros hoteles y la intervinieran, tal y como hizo –una más de sus travesuras– el pintor alemán entre 1985 y 1996, dando pie a una de sus más famosas series de dibujo, la que inspira el proyecto «Hotel x Hotel», que en Andalucía se mostró en el Museo Thyssen-Málaga, en junio, a instancias de la feria, y que ahora recala en Madrid, en Factoría de Arte y Desarrollo.

Imposible estar en todos lados

Recuerda Heinrich Ehrhardt, galerista en su día de Kippenberger, que, durante años, el alemán les tuvo «sometidos a trerle de cualquier lugar del mundo papeles de carta de hoteles; cuanto más exóticos, mejor»: «Por mucho tiempo no se sabía con qué fin los coleccionaba. Pero un día empezaron a aparecer los primeros dibujos de la ahora tan famosa serie. Lo que en un principio podría parecer una suerte de diario suyo con un itinerario autobiográfico, pronto se convirtió en un irónico comentario, pues era poco real, casi absurdo, que él hubiera estado en todos estos sitios».

Al responsable del proyecto y de la muestra le encantaría ver el resultado obtenido en formato libro. La muestra está en negociaciones para llegar al MUSAC

Hasta dos de esos papeles se exhibieron también en Málaga junto a la selección reunida por Martín Bermejo. A Madrid llega solo uno. Pero no uno cualquiera. Es el dibujo de 1990 del que en la actualidad es propietaria la coleccionista Mima Betancor, sobre la papelería del hotel en el que ella misma celebró su luna de miel. A su lado, otro de los guiños de este bello juego poliédrico y meándrico: la aportación de Secundino Hernández, una de las pocas excepciones a las «reglas» manejadas por el organizador. Porque Hernández no interviene un folio con membrete como el resto de sus compañeros, sino que lo hace sobre la factura original del hotel de ese viaje de novios de la coleccionista, que vino a alojarse donde lo hiciera antes (o no) el pintor.

Cuenta Guillermo Martín Bermejo (que no participa en el juego, pero que sí que aporta al conjunto un pequeño retrato que realizó de Kippenberger poco tiempo antes de su muerte en 1997), que no ha sido fácil hacerse con el material que debía entregarse a los artistas para que llevaran a cabo su trabajo, no por falta de disposición de los establecimientos hoteleros: «La digitalización se impone y ya son pocos los hoteles que cuentan con este tipo de cartelería impresa, entre otras cosas, porque cade vez se escriben menos cartas y postales. En su lugar, lo que nos cedían era su identidad corporativa en pdf, que los participantes imprimían en destino».

Obra deSilvia Lermo
Obra deSilvia Lermo

Esto, lejos de ser un impedimento, ha dado pie a una mayor versatilidad en lo que a resultados se refiere, no todos en forma de dibujo, sino también en formato fotográfico, de collage y hasta tridimensional, como los de Juanjo Fuentes o Cyro García. Y aunque todos mantienen el mismo tamaño (el de un folio blanco tradicional) y una seriación en sala (en un cuidado montaje en el que las obras se disponen en la pared no enmarcados, sino protegidos por carpetas de plástico), las propuestas finales son de lo más sorprendentes y dispares.

Explica el responsable del proyecto y de la muestra –al que le encantaría ver el resultado obtenido en formato libro, aunque hay negociaciones para que ésta llegue también al MUSAC– que los artistas han trabajado con libertad absoluta: «Lo único que se les pedía era que, de alguna manera, evocaran con su aportación lo que significa para un creador estar encerrado en la habitación de un hotel». Porque estos, recuerda, siempre han sido un símbolo para los artistas: «Simbolo de paso, de encuentros, de huídas –escribe en el texto que acompaña a la muestra y que sirve de mapa para recorrerla–. De noches locas y noches desesperadas. Parte, quizás, de experiencias fundamentales en nuestra vida y en nuestro trabajo».

La imaginación se dispara

Y, a partir de ahí, la imaginación se dispara. Hay autores que son fieles a su estilo, como Ramón Tormes o Felipe Ortega Regalado. También Julio Más, con sus habituales retratos de futbolistas. Quizás por el contexto original eligió entonces a un jugador del Málaga. Otros emplean la invitación como excusa para saltar a otros ámbitos. Es el caso de dos fotógrafos como Juan Carlos Martínez o Iván Lozano, que se pasan aquí al dibujo. O el «performancer» Fede Esposato, con una línea cercana al cómic. La aportación de Vicky Uslé es sin duda un boceto de otra cosa mayor. Como en su día fueron para Kippenberger primeros esbozos sus estampaciones en sus hojas de hotel.

La digitalización se impone y ya son pocos los hoteles que cuentan con este tipo de cartelería impresa, entre otras cosas, porque cade vez se escriben menos cartas y postales

A excepción de lo que ocurriera en Málaga, ahora sí hay artistas de los que se incluye más de una obra: son los cuatro dibujos de Borja Martínez Cebrián y los cuatro collages de Kiko Pérez. Muchos creadores evocan el descanso y la intimidad: Martín Supercolores, David Trullo, Florencia Rojas, Paco y Manolo, Diego de los Reyes... O Elia Tomás, que pronto expondrá de forma individual en este mismo espacio. Queda lugar para la reivindicación, como la feminista de Verónica Ruth Frías, que usa su hoja para apuntar un montón de nombres de mujeres artistas; para la sorpresa, como la de descubrir el trabajo artístico de un gestor cultural como Pedro Alarcón; para los homenajes, como el de Juan Fernández Álava a Balthus, o el de Medina Galeote a Balzac a través de Fren Hofer...

Rafael Jiménez (que regresa a la plastelina como material), Yann Leto, José Antonio Vallejo, el puzzle de Máximo González; el guiño de Jonathan Notario a María José Ribas (también presente); la única alusión directa al sexo de Iván Javier Mari Aranda; Patricia Mateo, Gala Knorr... Todos ellos fueron convocados por el (no) comisario por afinidad, igual que hacía Kippenberger con sus amigos, a los que pedía que le trajeran más hojas de carta de los hoteles de sus vacaciones. ¡Cuántos habrán desaparecido, como el que evoca Antonio R. Montesinos en la Costa del sol! Turno ahora de que el espectador decida si se queda con todos ellos en el espacio de la galería o si se lleva a alguno a otra habitación: de la del hotel a la de casa.